diumenge, de gener 13, 2008

HARTAZGO. CUARTA PARTE

En la que servidor rememora los defectos evidentes manifestados en el coleccionable de Planeta Las aventuras de Superman y detalla cómo, a pesar de los cuales, siguió con la colección hasta finalizarla.

Expondré un ejemplo personal. Confieso que he comprado completa la colección de Las aventuras de Superman que Planeta estaba sacando hace un año, a pesar de los escaneos y a pesar de que del número 20 (marzo 2007) en adelante desaparecieron las palabras resaltadas en negrita.

Cuando empezó Las aventuras de Superman, Planeta hacía un año largo que publicaba DC, y lo único que les había comprado hasta entonces había sido el famoso Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli por un euro (un tebeo estupendo a un precio fantabuloso) y el primer tomo de La saga de Ra's al Ghul, también protagonizado por Batman. Nada más. El primero lo compré porque hacía años que quería leerlo y el segundo para probar a ver qué tal. No compré nada más por varias razones: a) no me interesan demasiado los superhéroes de DC; b) por entonces compraba más Marvel; c) me fui a Alemania un año.

Lo del Batman: Año Uno a un euro es muy curioso. A mí la edición me parece óptima, inmejorable, casi definitiva: bien editada, encuadernada en rústica, a color, en tamaño comic book, una bonita rotulación, buen papel. Hace menos de tres años, no comprar este tebeo a un euro, en caso de tener un euro que gastar, en caso de que uno no dispusiera ya de una edición anterior, y en caso de que uno estuviera interesado en los superhéroes, era un acto incomprensible. El editor de Planeta/DC anuncia, para este 2008, la reedición de Batman: Año Uno en formato Absolute: más grande (no respetuoso con el formato original) y mucho más caro. Cada día tengo menos claro para quién editan. Cada día tengo más claro que para mí no. Puedo entender que publiquen en Absolute miniseries de unos cuantos números que alcancen un grosor considerable, calidad aparte, pero publicar Batman: Año Uno, que no llega a las 100 páginas de historieta, en un formato enorme, me parece un disparate. Sin embargo, no pongo el grito en el cielo: a) viniendo de Planeta, ya nada me extraña; b) en tanto que no tengo intención de comprarlo, no me afecta.

Desde que Planeta empezó a publicar DC, desde que Planeta sacó el coleccionable de Batman, yo soñaba con una reedición de la etapa de John Byrne en Superman. Tenía muchas ganas de poder leer entera por primera vez la etapa de John Byrne. John Byrne no fue lo primero que leí de Superman -este honor recae en unos tebeos dibujados por Curt Swan en mi muy manoseado retapado número 7 de Zinco- pero, con ocho años, yo notaba la diferencia que suponían los episodios firmados por un tal John Byrne, y los prefería sobre los demás. Si hubiera empezado con otros tebeos de peor calidad, seguramente no seguiría leyendo hoy superhéroes. Cómics sí, porque ya leía Tintín y todo lo que tuviera viñetas. Tal vez los superhéroes se me hubieran atragantado como les ha ocurrido a otros lectores; por suerte, no fue así.

Las aventuras de Superman de Planeta empezó a distribuirse a la semana de volver yo de Alemania. Me gustaba la edición: tamaño comic book, rústica, color, papel satinado, negritas... Más caro que el coleccionable de Batman y más caro que el mismo producto vendido en Italia (se iniciaba por entonces la edición para otro país), pero todavía con un buen precio: 4,50 euros por cuatro comic books.

Los tres pilares de maquetación, encuadernación y rotulación eran sólidos. A la altura del número 10 (octubre 2006) aparecieron las primeras páginas raras, en el «color de puntitos» de antaño. En el número siguiente, de octubre también, los primeros escaneados chungos con un color borroso que daña la visión. Por entonces ya había empezado a fallar la prometida distribución semanal, y con el número 16 (con fecha de diciembre de 2006 pero aparecido en enero) se encartó una nota del editor, ya por entonces David Hernando, en la que se disculpaba tanto por la calidad de los materiales como por la aperiodicidad, e informaba a los lectores de que para solucionar los inconvenientes Las aventuras de Superman sería quincenal durante un tiempo. La verdad, no entiendo por qué no se disculpan más, pues esos actos ablandan el corazón de los lectores más iracundos y consiguen que traguemos unas páginas escaneadas.

Aquí, una viñeta con color de puntitos, por si alguien no sabe lo que es (LAdS #10)

Era vergonzoso, cierto, que una editorial ofreciera escaneos de calidad tan ínfima. Como admirador del extinguido «color de puntitos», albergo una alta tolerancia hacia esas páginas, que para nada me impiden disfrutar igual del tebeo; excepto, tal vez, en el caso del episodio de la Viuda Negra en el Spiderman de John Romita #36 (diciembre 2001), jamás corregido. [A la derecha, la Viuda Negra con un «color de puntitos muy separados»]. Los colores borrosos, empero, son otro cantar. Leí comentarios de lectores que dejaban de comprar (o decían que dejaban de comprar, que no es lo mismo) la colección por ese motivo. Yo valoraba que los tres pilares, además del precio, seguían ilesos. Si, por ejemplo, Las aventuras de Superman se hubiera publicado en el formato de Clásicos DC (CDC), cuyos Nuevos Titanes también eran ya famosos por sus páginas borrosas, ni siquiera John Byrne habría evitado que yo dejara el título tarde o temprano. Cada tomito de CDC: Nuevos Titanes incluye casi lo mismo que cada ejemplar de LAdS, pero más pequeño, más caro y con peor papel.

Los escaneos parecían restringirse, oh casualidad, a los episodios dibujados por Byrne, y casi desaparecieron cuando concluyó su etapa en el número 21 (marzo 2007). Un rápido vistazo a la colección me certifica, con un pequeño margen de error, que los únicos números que incluyen historietas completas de colores difusos, considerando que no me importa el «color de puntitos», son los siguientes: #11, 13, 14, 16, 17, 27 y 28, con alguna página esporádica en #34 y #37.

Con esos números defectuosos en un plato de la balanza, y en la otra los tres pilares, amén del precio, el formato comic book y el hecho de disponer de toda la etapa de Byrne en Superman, seguida de los números que desarrollan líneas de acción iniciadas por él y que fueron cerradas por otros autores tras su marcha, decidí seguir. Me compensaba. Además, pasaba por una época comprensiva con Planeta; ya digo: una nota de disculpa hace mucho.

Esto se supone que es una viñeta borrosa (LAdS #11). De verdad que en papel se aprecia mejor

El mismo defecto, en CDC: Nuevos Titanes, es muy diferente: 7,50 euros por unas 100 páginas en color, a tamaño reducido, con esa calidad de impresión, es muy caro. Más teniendo en cuenta que Selecciones Marvel ofrecía el mismo número de páginas, a tamaño comic book, sin defectos mayores, por 6 euros. Entendería, sin embargo, que hubiera lectores que estimaran tanto esa colección que les compensara. De hecho, los hay, pues CDC: Nuevos Titanes sigue saliendo. Espero que haya mejorado. Cuando miré algún número en la tienda, a mí no me compensaba, por mucho que me atrajera el dibujo de George Pérez.

El formato en sí de CDC no me disgusta: lo que me previene de comprar según qué números es su realización técnica. Por ejemplo, el CDC: El cuarto mundo de John Byrne, a ese tamaño y a ese precio, pero sobre todo con esa muy deficiente rotulación de los títulos, no lo he querido ni en los saldos que ofrecía Planeta el mes pasado. Por mucho que me guste John Byrne.

Vaya, lo que empezó como «voy a ver si escribo algo sobre las ediciones de Planeta ahora que el tema vuelve a estar caliente y de paso actualizo el blog, que ya hace días» se ha convertido en un monstruo al que todavía no veo la cola. Otro día, espero que mañana, la quinta parte.

2 comentaris:

Nacho MG ha dit...

Una cosilla: el color del Batman Año Uno editado en el coleccionable de Planeta esta... ENTERO ESCANEADO. Es el mismo que utilizaron para la edición de Norma, pero todo está mezclado, morroso y no se aprecian las texturas. Compara y verás.
Lo que más me llama la atención es que la tinta está perfectamente. Será que utilizaron un fotolito para cada cosa, o yo que se.

FOXXXXXXXXXX

Senador Lombrith ha dit...

Hola, Nacho, y muchas gracias por tu comentario.

A mí no me parece de ninguna manera que esta edición de Batman: Año Uno esté escaneada. Si lo está, hicieron un muy buen trabajo, pues no se nota, o al menos no canta tanto como en los casos flagrantes de CDC: Nuevos Titanes y Las aventuras de Superman (en los que el color sí está borroso y daña la vista).

Sin embargo, tengo que creerte cuando dices que los colores de la edición de Planeta son diferentes de los de la edición de Norma, pues no he visto ésta.

Debes tener en cuenta que Batman: Año Uno es de 1987, cuando todavía existía el color de puntitos. Si buscas "Batman year one" en Google imágenes, encontrarás escaneadas algunas páginas de la obra en inglés, y puedes comprobar por ti mismo cómo los colores de estos escaneos son los mismos que los de la edición de Planeta.

Las nuevas técnicas de impresión (desconozco su funcionamiento) desarrolladas para cuando el tebeo empezó a reeditarse en TPBs o ediciones de lujo, permitieron al colorista Richmond Lewis recolorear Batman: Año Uno, hasta darle el estupendo aspecto que tiene hoy día, con unos colores que parecen pinturas.

Por tanto, si los colores del Batman: Year One original de 1987 son diferentes a los colores de nuestro Batman: Año Uno de 2005 es porque el mismo Richmond Lewis rehizo su trabajo entremedias.

Al menos, los colores de mi ejemplar de Planeta son idénticos a los escaneos que he encontrado por Internet, y mis páginas son muy nítidas, así que no tengo ninguna queja respecto de esta edición. El hecho de que, como dices, las tintas estén bien, debería darte una pista de que de ninguna manera puede ser un escaneo infame.

Por otra parte, los escaneos en sí no son malos si se utilizan bien para restaurar cómics perdidos, como ocurrió con la edición de Forum del Spectacular Spider-Man #2 de 1968, que mencioné en un post anterior.