dijous, de setembre 27, 2007

¡¡VIVA KIRBY!!

Una versión primitiva de este texto iba a ser el siguiente post... hace dos semanas. Como lo he dejado criar, pues el muchachote se ha engordado bastante en este tiempo. Sólo espero que no se os indigeste.

Hace más de dos semanas terminé de leer Tales to Astonish (*), no la serie de comic books editada por Atlas/Marvel entre 1959 y 1968 y que cambió su nombre por el de The Incredible Hulk a partir de su número 102, sino el libro escrito por Ronin Ro (un pseudónimo), una especie de biografía de Jack Kirby y un retrato de su época. No pretende ser LA biografía de Jack Kirby, pues este título, por las expectativas creadas, corresponderá a la escrita por Mark Evanier, quien se convirtiera en asistente del dibujante hacia el final de su segunda etapa en Marvel, y cuya publicación estaba anunciada para el mes que viene. Y digo estaba porque según explicó él mismo el pasado fin de semana, Kirby: King of Comics se retrasa al menos hasta febrero.

Leído el libro, no acabo de entender cómo nadie (hasta donde tengo noticia) ha realizado todavía una película (biopic, documental o lo que sea) sobre Jack Kirby en concreto o sobre los inicios de la industria del comic book en general, porque los altibajos de las primeras décadas cuentan con puntos de giro de sobra para convertirse en un guión excelente. Existe Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, de Michael Chabon (quien obtuvo por esta novela el Pulitzer de 2001), ambientada en esa época pero protagonizada por personajes que, aunque ficticios, están basados en personas reales. En las vidas de Joe Kavalier y Sammy Clay hay retazos de otras parejas creativas de entonces, como fueron Jerry Siegel y Joe Shuster (Superman, 1938), pero sobre todo de Joe Simon y Jack Kirby (Capitán América, 1941). Hace dos años me enteré de que una adaptación del libro se hallaba en fase de preproducción y, según la IMDb, ahí sigue, con fecha de estreno para 2009. Veremos si se concreta algún día. También contamos con Marvel Super Heroes' Guide to New York City (2004), un documental de Travel Channel que introduce la atmósfera de aquellos pioneros en su tramo final.

Jack Kirby, por si queda alguien que no lo sepa (y, por desgracia, todavía hay muchísima) fue el creador de muchos de los personajes de Marvel. Para ser más concreto, de casi todos los principales de la hornada de los sesenta (menos de Spider-Man y Daredevil) que han disfrutado de una cabecera más o menos regular y más o menos ininterrumpidamente hasta ahora. Y que, por cierto, han dado y siguen dando mucho dinero. Dinero del que la familia Kirby ha visto bien poco.

Kirby era lo que se dice un puto machaca. Una máquina no sólo de dibujar, sino de crear. El hombre bien pudo haber creado él solito gran parte del Universo Marvel (el tiempo me ha convencido de que Kirby creaba y Stan Lee daba forma y dialogaba; no le resto méritos a Lee en la configuración de lo que conocemos como Universo Marvel, pero atribuirle crédito como guionista supone restar el mismo a Kirby. Y eso sí que no), bien pudo haber recibido en vida el reconocimiento que merecía por parte de amigos, lectores y compañeros de profesión, pero durante la mayor parte de su vida laboral en la industria del comic book no pasó de ser un dibujante que, entre 1961 y 1965, acababa de 5 a 6 páginas al día, con una media entonces de más de 1100 páginas al año. Con una calidad media alta-alta. Era, y seguiría siendo de existir alguien así hoy, un chollo para cualquier editorial. Intentad encontrar a un dibujante que se encargue de, mínimo, tres colecciones al mes, dibuje unas cuantas portadas y además le quede tiempo para componer las páginas de otros títulos que no dibuja, para que los nuevos artistas aprendan el estilo de la casa. El toque Marvel. Los estilemas de Kirby.

(Jack Kirby y Joe Sinnott, dibujante y entintador legendario de The Fantastic Four, respectivamente, en 1975)

Al principio puede echar para atrás. Lo sé. A mí me pasó. Le ha pasado a otros que no fueron contemporáneos de Kirby. Pero en cuanto uno se da cuenta de que el hombre no sólo ha dibujado esto, sino también aquello, e incluso lo de más allá, y averigua que lo hizo a la vez (y sin esbozar: si sobraba una página, dibujaba otra que encajara en la historia y guardaba la vieja para ser usada en otro episodio [Ro, p.155]); y que después creó esto, y eso otro, y aquello, y lo de más allá, y descubre que durante toda su vida no paró de crear personajes; y uno vence sus iniciales reticencias al dibujo y a la abundancia de viñetas (una primera sensación que no dice nada de la calidad de las páginas puesto que no es real, sino resultado de haber crecido leyendo otro tipo de tebeos), la verdad sale a la luz: Kirby estaba más para allá que para acá, y las calles de sus páginas eran las redes de pesca de las que servía para traernos multitud de conceptos del mar de LA imaginación (pues sólo hay una, como dice Alan Moore en Promethea).

Así, con los años, Kirby se ha convertido en uno de esos autores que generan en mí el impulso de "conseguir todo lo que ha hecho", que en el terreno del cómic también me producen Will Eisner, Alan Moore, Charles Schulz, John Byrne, Joe Sacco, Bill Watterson, Osamu Tezuka, Jiro Taniguchi y... poca gente más (vale, también deberían estar Alex Raymond, Winsor McCay y Hal Foster, pero los dos primeros tendrán que esperar a mejores ediciones). Por supuesto disfruto con muchos otros autores, y aunque tenga en muy alta consideración etapas y obras, me basta con esas etapas y esas obras. (Y aunque el Peanuts de Schulz sólo sea una obra, su magnitud supera a muchas otras juntas).

Desconocía muchísimas cosas antes de leer el libro de Ronin Ro. Una de las que más me llaman la atención es el cuestionamiento de la misma existencia del “método Marvel” de hacer comics. Ya había leído algo al respecto, en la entrevista que Eisner realizó a Kirby en 1982 (**), en la que el segundo afirma que él escribía y dibujaba en la Marvel de los sesenta y «Stan Lee escribía los títulos de crédito» [Eisner, p.221], lo que es casi lo mismo que decir que el “método Marvel” no existe. Para los profanos: de toda la vida se ha explicado que el llamado “método Marvel” consiste en proporcionar al dibujante un argumento del episodio, una descripción general o una lista de las escenas que deben aparecer, para que el dibujante planifique la acción y la distribuya en las páginas de historieta que ha de entregar ese mes. El dibujante puede llenar algunos huecos entre secuencia y secuencia, puede diseñar los personajes, pero según esta teoría, de ningún modo imagina los derroteros del argumento. Muchos dibujantes se vieron atraídos por esta forma de trabajar, sin guiones cerrados ni detallados, que les permitía muchísima libertad para explayarse en su arte. Y si bien un aspecto del mito del “método Marvel” es cierto, el de que los dibujantes planificaban la acción, parece muy probable que, al menos en los inicios del resurgir editorial de Atlas / Marvel en los 60, y sobre todo en los casos de Jack Kirby y Steve Ditko (padre de Spider-Man –con guión- y Dr. Strange), esa libertad no era tanto un privilegio concedido por el presunto guionista o el editor (aunque sí, de todos modos, algo inusual y muy de agradecer), como una necesidad impuesta por el ritmo de trabajo y por las crecientes responsabilidades de Stan Lee como editor, escritor de las páginas de correo y otras secciones y, sobre todo, relaciones públicas de la editorial.

Vale que algunas declaraciones del Jack Kirby de los últimos años, con todo aquello de la lucha por los derechos intelectuales sobre los personajes y la recuperación de sus originales, no fueran de lo más afortunadas, sobre todo aquellas en que afirmaba que Stan Lee no había hecho nada de nada, que jamás habían trabajado juntos o que él había creado Spiderman (sin guión), pero no puedo dejar de pensar que algo de cierto debe haber en todo ello. Esto explicaría, además, la famosa amnesia de Lee sobre qué comics ha escrito, y la notable diferencia entre las creaciones de un Kirby-solo frente a las de un Lee-solo (lo que constituye, a mi parecer, el mayor argumento a favor de Kirby; a favor de Lee, decir que su ausencia en los diálogos se nota en las colecciones del Cuarto Mundo que Kirby-solo realizó en los setenta para DC).

Lo cierto es que Lee ha reconocido que, al menos respecto de Ditko y Spider-Man, no tenía ni idea de qué le iba a entregar el dibujante cada mes. Lleno de justicia y de significado es el hecho de que Ditko aparezca acreditado como responsable del argumento a partir de The Amazing Spider-Man #25 (junio 1965) y hasta su último número, el #38, de julio de 1966 (con la sola excepción del #31). Con Kirby nadie tuvo ese trato, y eso le fue quemando por dentro hasta finales de la década, cuando expiró su contrato con Marvel y NADIE se lo renovara a pesar de que siguiera trabajando para ellos. Esto, sumado a la circunstancia de que Stan Lee se había apropiado de Estela Plateada, y de que Marvel se estaba forrando con sus personajes mientras él no recibía un chavo por ello, pudo con él y se pasó a DC para competir contra sí mismo.

Ro especifica que lo que quemó de verdad a Kirby y lo volvió contra Marvel y Stan Lee no fue que no se le acreditara como coargumentista o coguionista ni, incluso, por no obtener ningún beneficio de unos personajes que o creó o ayudó a desarrollar, sino porque la versión oficial que Marvel y los medios de comunicación difundían era la imagen de un Stan Lee como creador absoluto del Universo Marvel. Eso le comía por dentro.

Debe señalarse también que si Siegel y Shuster han sido reconocidos como creadores de Superman, y si hoy en día aparece la leyenda "Superman created by Jerry Siegel and Joe Shuster" en cada tebeo del personaje, no es porque los dirigentes de DC fueran mucho mejores que los de Marvel, sino porque Siegel y Shuster llevaron a juicio a la editorial en los años setenta.

En definitiva, un entrante muy apetecible que me ha abierto el apetito para disfrutar (y aprender) todavía más, lo más pronto posible, con The Comic Book Makers, de Joe y Jim Simon, otro libro sobre los pioneros escrito por uno de ellos, y la mencionada biografía escrita por Evanier (cuando salga). Qué ganas les tengo.

(*) RO, Ronin. Tales to Astonish: Jack Kirby, Stan Lee, and the American Comic Book Revolution. Bloomsbury Publishing. New York: 2005.

(**) EISNER, Will. Shop Talk. Conversaciones con Will Eisner. Norma Editorial. Barcelona: 2005.

PD: en honor a la verdad, he detectado un par de errores. El primero, en la primera página: se dice que Kirby nació el 25 de agosto, cuando lo hizo el 28. El segundo, en la p.177, donde se describe el "primer encuentro" entre Kirby y Sinnott en 1975, cuando parece ser que se conocieron tres años antes. Sí, en 1972, y en ningún momento mientras Sinnott entintó a Kirby, entre 1965 y 1970. Lo que son las cosas. A ver si el Bullpen tampoco existió.

divendres, de setembre 21, 2007

UN ALTO EN EL CAMINO

Por si alguien se interrogaba sobre los motivos de este inesperado presente con que la Providencia os ha favorecido a todos durante más de una semana, y ante los crecientes rumores relativos a mi supuesta desaparición, deseaba dejar aquí constancia del profundo pesar que ha embargado mi ánimo y el de mi familia todo este tiempo, concerniente a la enfermedad de origen desconocido, con posibilidad de fallecimiento pero, gracias sean dadas al Hacedor, no contagiosa, que padece nuestro bienamado router Xavi, por cuya pronta recuperación (o aún más pronta sustitución) os pido una plegaria.

Sólo una carcasa dejamos atrás cuando desaparecemos.
¿Y las lucecitas? ¿Dónde están las lucecitas?
Las lucecitas, ay, se apagaron. Ay, se apagaron ya.

[Tras este hito de la poesía profunda (jamás alcanzaron versos cotas más bajas), me despido, espero, hasta la semana que viene].

dimecres, de setembre 12, 2007

PERDERÁS TU NOMBRE

Otra de las preguntas que se me quedaron hace unos días en el tintero (o donde sea que se queden ahora las ideas) es la siguiente: ¿a partir de qué momento, en 1939 o en años anteriores, la guerra de 1914-1918, conocida por sus coetáneos como "guerra del catorce" o "Gran Guerra" se convirtió en la "Primera Guerra Mundial" para así poder referirse al conflicto 1939-1945 como "Segunda Guerra Mundial"?

Incluyo lo de años anteriores porque es muy posible, dado el enrarecido ambiente de la política internacional de la época de entreguerras (ascenso de Hitler, crisis financiera, Rusia comunista, guerra civil española...) que se barajara ya la posibilidad de un enfrentamiento y que empezara a hacerse referencia a éste como "guerra mundial" incluso antes de que se iniciara (no lo sé).

Me llama la atención también porque el hecho de que compartan nombre las convierte de cara al público en primera y segunda parte de una misma historia. En cierto sentido, es como si la guerra del catorce hubiera perdido su "apellido de soltera" al "casarse" con la 2GM. Perfectamente la guerra del catorce podría haber seguido llamándose Gran Guerra y la segunda tan sólo "Guerra Mundial", pero se decidió relacionar ambas para la posteridad. Esto no es gratuito. Este tipo de nombres que tanto se repiten (guerra mundial, guerra fría, guerra contra el terror, hoja de ruta / Road Map) nacen de la prensa o de los gabinetes de comunicación (de propaganda) de los estados, como aquél que consiguió modificar la opinión pública estadounidense desde una postura contraria a la guerra a otra favorable para que los Estados Unidos pudieran intervenir en la guerra del catorce.

Es que eso de cambiar el nombre a un hecho histórico que había finalizado más de veinte años antes tiene mucha miga. Al menos para mí.

Ya, ya sé, esta pregunta se responde buscando en libros sobre las guerras mundiales. Sí, definitivamente, tengo que leer más («¡No! ¡Por tu vida! ¡¡Recapacita!! ¡¡¡No lo hagas!!!»).

dimarts, de setembre 11, 2007

EL MITO DE AL QAEDA

Si hay algo que me toca las pelotas últimamente es que cada vez que hay un atentado en el mundo se diga, bueno, los medios de comunicación repitan, que se trata de un nuevo atentado de Al Qaeda o del terrorismo islámico (o islamista, como corrigieron luego, pues ser islamista es ser radical). Primero, porque cuando atentaba el IRA nadie se refería a sus crímenes como acciones del "terrorismo católico" (o catolicista). O incluso cuando lo hace ETA (¿son occidentales, no? Entonces deben ser católicos fijo). ¿Por qué no dicen que son terroristas católicos? ¿No es lo que son? No, no es lo que es: es terrorismo y punto. Igual que ahora.

A alguien le interesa retratar a los árabes... que por cierto, qué palabra más vaga. Cómo se nota cuando nuestro lenguaje ha tratado a otra cultura como enemiga durante siglos: árabes son tanto aquellos que hablan árabe (lengua oficial en 24 países de dos continentes), como aquellos que habitan la Península Arábiga, como cualquiera que pase cerca y se le ocurra dejarse barba y vestir turbante. Y además es un "moro de mierda". Y, por supuesto, aunque no signifique lo mismo, todos los árabes siguen el Islam. Igual que todos los europeos somos católicos. Lo siento, pero no cuela.

Sigo: a alguien le interesa retratar a los árabes no sólo como "el otro", sino también como "los enemigos", "los malos", "los malhechores" (evil-doers, que decía aquél), como un grupo cohesionado que ataca, como HYDRA, en cualquier lugar del mundo en el momento más inesperado y casi siempre con éxito. Sí, he comparado a Al Qaeda con unos villanos de cómic porque eso es exactamente lo que los políticos y los medios han creado: unos personajes de ficción. Lo peor de todo es que lo están consiguiendo.

Por suerte, poco a poco, la verdad empieza a ser revelada. Es satisfactorio leer los artículos que Loretta Napoleoni ha publicado en El País (2-VIII y 9-IX). En esencia, sostiene que ninguno de los atentados atribuidos a Al Qaeda ha sido planificado ni perpetrado por Al Qaeda. Sí, por supuesto, por grupos de terroristas, pero sin relación entre sí. [Por dios, si hasta me cuesta creer que todos los de ETA se conozcan y estén organizados, como si ETA sólo hubiera una. Si durante las primeras décadas de su existencia dedicaron gran parte del tiempo a dividirse (y ya hace casi medio siglo que empezaron), ¿quién nos dice que no siguen haciéndolo?].

Napoleoni escribe que Al Qaeda desapareció tras la batalla de Tora Bora en diciembre de 2001 (donde, por cierto, se decía que los talibanes tenían una base subterránea que dejaba en pañales a las de SHIELD, y hasta Rumsfeld afirmaba* que no sólo tenían una, sino varias). Eso, si existió alguna vez. También cita a Jason Burke, periodista de The Observer, para sostener que Bin Laden era muy impopular hace seis años, incluso entre los suyos, y que Al Qaeda era un grupo casi desconocido fuera de Afganistán. El propio Burke va más lejos. Como él mismo explica a partir del minuto 8 de The Shadows in the Cave, la tercera parte de la miniserie documental The Power of Nightmares. The Rise of the Politics of Fear, producida por Adam Curtis y emitida por BBC Two en octubre y noviembre de 2004, la creación del mito de Al Qaeda se debió a una necesidad de la inteligencia estadounidense de enfrentarse a un grupo cohesionado y jerarquizado, para así poder aplicar su legislación relativa al crimen organizado y juzgar a los cabecillas de los atentados (a Bin Laden) en las embajadas de Tanzania y Kenia de agosto de 1998 aunque no participaran directamente en ellos.

Curtis dice que no hay evidencias de que Bin Laden usara el término Al Qaeda para referirse a su grupo hasta después del 11 de septiembre (curioso, muy curioso), cuando se dio cuenta de que era así como los llamaban, y de que si les seguía el juego de que ellos eran Al Qaeda, una poderosa red terrorista de alcance mundial, parecerían de verdad poderosos aunque no fuera así.

Tenemos, por tanto, que la idea de una organización terrorista internacional con tentáculos capaces de atentar en cualquier lugar del "mundo libre" no existe. Pero es que, si uno lo piensa bien, no puede existir. La imagen de Bin Laden en una cueva con un globo terráqueo decidiendo en qué lugar del mundo va a atentar, llamando por teléfono a la delegación de Al Qaeda del país elegido para ordenarles la acción, que el grupo la lleve a cabo sin rechistar y que después se regodee del éxito... que los telediarios vendan una y otra vez esta idea... es risible. En este sentido, no es extraño que los superhéroes ocupen las pantallas de cine: han venido a enfrentarse a esos villanos de cómic que han inventado los medios (son sus enemigos, al fin y al cabo).

Han creado un enemigo imaginario para distraer a la opinión pública del auténtico enemigo que tiene la humanidad: el ejército de la República de Estados Unidos. Porque... ¿qué otro país va por ahí invandiendo a su antojo? No tienen rival, y eso les hace impunes. Pero no por ello dejan de ser criminales.

*en el minuto 21 de The Shadows in the Cave.

diumenge, de setembre 09, 2007

DUDAS VARIAS: NÚMEROS Y ETIMOLOGÍA

1. Este primer punto lo escribo pensando en el futuro, no tanto para llenar una entrada y que alguien la lea o la ojee en las próximas horas o días como para lanzar esta primera duda y esperar que alguien me la responda en un tiempo ulterior. Cuando hace unos años empecé a estudiar alemán y dimos los números cardinales (raros como ellos solos pero, en tanto que rarillos, se les coge cariño), me llamó la atención el 16, sechzehn, pues su pronunciación me recuerda a su versión catalana: setze.

Este número, el setze, siempre me ha resultado curioso, pues a pesar de ir detrás del 15 / quinze comparte (o a mí me lo parecía) raíz con el 17 / dèsset / desset / disset (sí, tres formas, qué pasa) y no veía por ninguna parte el 6 / sis que por lógica debería estar en algún lado. A primera vista, el 7 / set se hallaba tras el setze y el dèsset, y no pocas veces, cuando empecé a hablar catalán hace 14 ó 15 años (ahora lo hablo el 90% del tiempo), llamaba setze al dèsset y no recordaba cómo era "dieciséis" (¿"disis"?).

El 16 / setze es curioso por más motivos. En castellano y en portugués es el primer número en el que el orden unidades+decenas establecido (on-ce / on-ze, do-ce / do-ze, tre-ce / tre-ze, cator-ce / cator-ze, quin-ce / quin-ze) se transforma en decenas+unidades (dieci-séis / dezas-seis, dieci-siete / dezas-sete, dieci-ocho / dez-oito, etc.). El inglés y el alemán, por ejemplo, inician las unidades+decenas un poco más tarde, ambos con el 13 / thir-teen / drei-zehn, pero lo respetan más tiempo: el inglés hasta el 19 / nine-teen y el alemán hasta aburrir. En este sentido, es un idioma más honesto, que no modifica una regla ya acordada. El checo (no, no sé checo, pero tengo un libro muy bonito) lo adopta primero que nadie, con el 11 / jede-náct, y lo mantiene como el inglés hasta el 19 / devate-náct para a partir del 20 pensárselo mejor y sumarse al club de las decenas+unidades.

En catalán, francés e italiano el cambio sucede más tarde, con el 17 / dèsset / dix-sept / diciasette. Si bien el 16 / seize francés y el 16 / sedici italiano pertenecen claramente a la familia de los "ze" y los "dici", el 16 / setze catalán se encuentra en territorio extraño porque la lógica diría que es un nombre que le robó al diecisiete. Tiene sentido: en tanto el 16 nació antes que el 17, gozó de preferencia respecto de sus sucesivos para elegir su nombre de entre todos los posibles, y como no le gustó el primero que vio, que debió parecerse a "disis" o a "sisze", pilló el siguiente, el setze, y al 17, que no quería llamarse divuit ni díuit (ni "vuitze", pero es que éste no lo quiso nadie), no le quedó más remedio que adoptar la personalidad múltiple con tres formas escindida más arriba.

Eso es lo que dice la lógica. En realidad, si recurrimos al latín y nos fijamos en el 16 / sedecim, uno se da cuenta de que setze no es sino una deformación y el misterio desaparece.

Para originar otro. Me sigue intrigando que la terminación -ZE (del catalán, del francés, del portugués y, aunque modificada, también del castellano) se parezca tanto al -ZEHN alemán y tenga el mismo uso y significado. Por esto, si hay alguien al otro lado que me sepa responder: ¿Por qué todas las lenguas románicas no efectúan a la vez la conversión de unidades+decenas a decenas+unidades? ¿La terminación -ZE es una herencia del gótico que pasó al latín vulgar? ¿Tiene algo de sentido lo que he escrito?

2. No hay punto dos. Bueno, lo había (y un tercero y un cuarto), pero no pensaba que el primero ocuparía tanto, así que los dejo para otro día.

dissabte, de setembre 01, 2007

COSMOVISIÓN

Servidor tiene faena lidiando con máquinas y formatos de vídeo, y los textos largos no volverán antes de una semana (seguro que acabo de alegrar el día a más de uno), pero no quería dejar de compartir con quien quiera que esté ahí la cita que abre el último libro que he empezado (que se suma a otros cuatro o cinco más). El libro es Diccionario crítico de mitos y símbolos del nazismo, de Rosa Sala Rose. La autora estructura los temas de la introducción a partir de la conversación mantenida por William L. Shirer, corresponsal de NBC, con su criada alemana el 14 de septiembre de 1939, poco después de la invasión de Polonia, de la que hoy se cumplen 68 años.

-«¿Por qué los franceses nos están haciendo la guerra? -preguntó la criada.
-«¿Por qué les están haciendo la guerra ustedes a los polacos? -repliqué.
-«Hum -dijo ella, con el rostro inexpresivo-. Pero los franceses son seres humanos -repuso finalmente.
-«Y quizá los polacos también lo sean -objeté.
-«Hum -respondió ella, inexpresiva otra vez».

A mí me dejó a cuadros.