dimecres, de gener 11, 2006

Crónica sexta; EL MILAGRO DE LA CUCHARILLA (Interludio)

Yahvé habló a J., diciendo:
Haz el favor de devolver de una vez ese juego completo de cubiertos que churrimangaste de la Mensa en un momento de necesidad.
Hazlo, e iluminaré para ti el camino hacia la tienda donde podrás adquirir cada cubierto por 50 céntimos.
Se perdió, pues, J., buscando el comercio llamado Inferno, pues no estaba donde Yahvé recordaba.
En Inferno, J. se entretuvo escuchando los éxitos de reggaeton que sonaban por los altavoces del techo. “A ella le gusta la gasolina, dame más gasolina” y “Tú quieres mmmm, Te gusta el mmmm, Te traigo el mmmm, Y Lorna a ti te canta el mmmm. Papi-papi, papi-chulo, papi, papi, papi ven a mí, ven a mí”.
No es empresa fácil, pero un ser humano con voluntad puede llegar a encontrarle el punto a este tipo de música. J. lo había conseguido aquel mismo año. Bastaba con darse cuenta de que era música de broma, y que es normal no entender más del 20% de las palabras, aunque supuestamente estén cantadas en un idioma que comprendes.
La broma está en creer que tienes que entender las letras, cuando en realidad no es así; cuando lo haces, te das cuenta de que jamás una canción con una letra tan estúpida había conseguido que te concentraras tanto. Son una broma, nada más. Además, siempre es preferible el reggaeton a escuchar la mierda-canción de Dirty Dancing, que provoca un bajón generalizado cada vez que se pone (comprobado).
J. hurgó en las cajas de cubiertos hasta encontrar unos que le satisficieran.
J. alzó entonces su voz al cielo, clamando: Mi Dios, he encontrado una cuchara, un tenedor y un cuchillo que me satisfacen, pero en estos cajones no hay rastro de ninguna cucharilla. Necesitaría una cucharilla para remover el café, el cacao en polvo o para comerme un yogur o cualquier postre lácteo.
Le respondió Yahvé: Mira que llegas a ser mal hijo y de poca Fe. Confórmate con lo que tienes que ya dispondré cuando me dé la gana una cucharilla en tu camino. Ahora, anda con tu juego semicompleto de cubiertos y no me entretengas más. Y da gracias que no te haya exterminado por tu falta, que bastante faena me estás dando.
La primera semana de clase, J. halló una cucharilla en un pasillo de la universidad. Dudó poco en cogerla.
[enviada el 27-octubre-2005]

4 comentaris:

Captain Librarian ha dit...

Esta crónica me encanta. De mis preferidas :P

Anònim ha dit...

los cubiertos de plastico de los Mc donals no son utiles? son las mejores, de usar y tirar.Madre de irene.saludos.

Senador Lombrith ha dit...

Saludos recibidos, doña R.A.F.I. (Respetada y Amada Facedora de Irene). El problema con los cubiertos del McDonald's es precisamente que son de plástico y de usar y tirar. Y que hay que ir a un McDonald's para conseguirlos.
Los de metal son más económicos a la larga, ecológicos, y se han usado toda la vida porque han demostrado su resistencia. Además de su adecuación a servir de dote y para recibimiento de invitados. Por no decir que sólo es respetable usar cubertería de plástico en cumpleaños y fiestas de guardar.
Saludos.

Anònim ha dit...

estimado señor Jordi, piensa reunir la cuberteria entera para su ajuar? si esa es su ilusion cuando mi hija realize otro viaje a casa le mandare unos ejemplares de otra epoca para que los una a su coleccion. Saludos de R.A.F.I.