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dilluns, d’agost 31, 2009

LA FORTALEZA IMPENETRABLE

«Escuchad todos, éste es el plan.

«El Doctor Muerte ha conseguido un circuito impreso de la estructura atómica y molecular de nuestros cuerpos. Por lo que ni yo, Reed Richards, también conocido como Míster Fantástico, ni tú, Susan Storm, apodada como la Chica Invisible, ni tú, Johnny, la actual Antorcha Humana...


«...podremos acercarnos a la fortaleza volante de Muerte para rescatar a Alicia Masters, escultora ciega e hijastra del Amo de Marionetas. Si lo intentáramos, seríamos reconocidos y neutralizados por sus sistemas defensivos. Nuestra única esperanza recae, por tanto, sobre ti, Benjamin Jacob Grimm, veterano, como yo, de la Segunda Guerra Mundial, y cuya radiante personalidad yace bajo esa corteza rocosa que mi imprudencia y los rayos cósmicos tuvieron a bien proporcionarte. Un físico por el que Susan te bautizó, tras sobrevivir al accidente por el que obtuvimos nuestros poderes, como la Cosa. Ben, amigo, compañero, me veo obligado una vez más por las circunstancias a retornarte durante unos minutos tu aspecto humano, una afición que he albergado últimamente y de la que todos habéis sido testigos. Sorbe, pues, este brebaje para que contemplemos una vez más tu mutación de Cosa a hombre. Entretennos... y salva a Alicia, que por algo es tu novia.


«Eso sí. No te detengas a pensar demasiado en el artilugio que he construido para despistar al radar del Doctor Muerte.


«Sé que será difícil, pero procura concentrarte en la misión».


«Reed, ¿dónde cóño me has metido esta vez?»

No, Ben, la pregunta es otra: Kirby, Kirby... ¿qué estaban echando en la tele esa tarde de 1963?

[viñetas extraídas de The Fantastic Four #17, agosto 1963]

dimecres, de desembre 03, 2008

¿DÓNDE ESTABAS, MARVEL GOLD?

Jamás de los jamases había ocurrido que no escribiera ni siquiera un post al mes. Ya cuidaba yo de ello. Sin embargo, en noviembre, nada. Supongo que es mi peculiar estilo de celebrar el tercer aniversario del blog. Ocurre que siempre actualizo desde el portátil y acostumbro a dejar éste en lo que podríamos llamar mi despacho, carente de conexión. De esta manera, allí escribo sin distraerme en internet y aquí me dedico a leer a mansalva (demasiado), al alemán (bastante menos) o a otras actividades analógicas.

A pesar de mi pereza digital, seguía anotando ideas para posibles textos, a los que sigo queriendo dar forma en un futuro cercano. Simplemente por el placer de seguir lanzando mensajes al océano, voy a comprometerme conmigo mismo a colgar un mínimo de un post a la semana desde ya. A ver cuánto dura la promesa.

Empecemos con algo sencillito. Hace poco he podido disfrutar con la saga de los Vengadores Operación: Tormenta Galáctica, en la edición en tres tomos que ha sacado Panini en los últimos meses. Me ha resultado muy entretenida y se la recomiendo a cualquier lector de superhéroes con unos cuantos años de afición. De la misma manera, no la recomendaría en absoluto para todo aquel que empezara a sentir cierta curiosidad por el género y creyera que va siendo hora de pillarse alguna lectura protagonizada por engreídos exhibicionistas daltónicos ciclados. Para eso, mucho mejor acercarse al Daredevil de Frank Miller o al Superman o Los 4 Fantásticos de John Byrne porque... bueno, así es como empecé yo.

No voy a contar nada del argumento más allá de lo que se puede leer en las contraportadas. Operación: Tormenta Galáctica es una macro-saga Marvel narrada en 19 partes repartidas en siete colecciones publicada en 1992. Lo que más me ha llamado la atención ha sido la capacidad de los guionistas para avanzar en la trama sin perder de vista quién es el protagonista de cada episodio. Éstos se van centrando en Capitán América, Quasar, Wonder Man, Iron Man o en a quién le toque cada vez al tiempo que se va desarrollando la acción principal. Parecerá una chorrada, pero es un detalle hacia aquellos lectores que en su momento sólo pretendieran leer un tebeo más de su personaje, sin atender al resto de la historia --y que no quisieran o no pudieran permitirse el desembolso de adquirir las otras colecciones.

Si dirijo mis alabanzas hacia los guionistas y alejo a los neófitos de esta saga es más que nada por los dibujantes. Sólo un estómago curtido en abominaciones puede tolerar esos rayajos sin despreciar el género en su integridad. No es que sean malos, pero podrían ser mucho mejores.

Estos tebeos cuentan, además, con un interés añadido, pues fueron los encargados de inaugurar, junto a la estupenda etapa de Roger Stern y John Byrne en Captain America, el formato-colección Marvel Gold de Panini, nueva plataforma, esta vez en color, a tamaño comic-book, cubiertas en rústica y precio ajustado, desde la que recuperarán sagas añejas de Marvel (reservemos el adjetivo «clásico» para otros destinatarios).

Pues qué queréis que os diga: yo estoy encantado. Es un formato manejable (vamos, que se puede abrir), fiel a las proporciones de página y, sobre todo, su precio no es un abuso. Hace unos días, la nueva web de Marvelmanía anunciaba el plan editorial que reserva Panini para los tebeos añejos durante el 2009 y la cosa pinta bastante atractiva. Para mí, claro, que sólo sigo fiel a Daredevil y me paso por el forro el resto de la actualidad Marvel y los tomos hipertasados. Me parece un acierto que Panini publique a partir de ahora estas «novedades» para cubrir un espectro de clientes que tenía descuidado: yo mismo.

dissabte, de juny 07, 2008

«I'M CUTTIN' OUT!»

Que tiemble la Humanidad: está decidido...

¡ABANDONO EL BLOG!

(al menos durante una semana)

PD: Las viñetas son de la última página del Fantastic Four #3 (marzo 1962). Dibujadas por Jack Kirby y escritas por Stan Lee.

dilluns, de desembre 24, 2007

P'HABERNOS MATAO

Por alguna razón (fascinación por la aeronáutica, por el espacio aéreo, o por la tecnología y el espacio en general), en el siglo XX se estableció que el héroe moderno debía sobrevivir a un accidente de aviación en su primera aventura.

Alex Raymond procuró que Flash Gordon hiciera lo propio en su primera aparición el 7 de enero de 1934. Debió gustar tanto de la experiencia que repitió en la segunda dominical:

(las rocas de Mongo deben estar acolchadas, digo yo)

Por aquellos años, Jerry Siegel y Joe Shuster crearon a su Superman y, tras llamar a muchas puertas, en 1938 Detective Comics (DC) estrenó la cabecera Action Comics con su héroe en portada. De forma un tanto cutre, los autores resolvieron el origen del personaje en dos viñetas de la primera página. En dos patás, vamos. Años después, otros dibujantes añadirían más detalles al mito. En estas dos viñetas de Curt Swan de 1973, Jonathan y Martha Kent hallan en la cuneta la cápsula que contiene a Kal-El.

(más que un accidente, esto es un suave aterrizaje)

John Byrne modificó un poquirritín el momento en The Man of Steel #1 (X-1986):
(aquí tenemos ya la explosión del impacto y un boquete)

Ciñéndose a la tradición, Jack Kirby y Stan Lee no quisieron ser menos cuando crearon el argumento del origen de los Cuatro Fantásticos, en 1961:

(chocan contra el suelo dando tumbos y me salen enteritos, oiga)

En 2004, los de Lost repitieron la jugada:

(ni un rasguño, como quien dice)

Si hasta ahora hemos asistido repetidamente al surgimiento de los héroes tras sobrevivir éstos a un accidente de aviación, el primer año del siglo XXI trasladó la fórmula desde la ficción a la realidad con un "accidente" televisado en directo.

Tenemos el avión que se estrella. ¿Y los héroes? También. Y en pantalla. Si bien es cierto que desde antiguo se han adaptado al cine los superhéroes de cómic, también lo es el boom que ha experimentado el género esta década desde el 11-S:

-Blade II (marzo 2002)
-Spider-Man (mayo 2002)
-Daredevil (febrero 2003)
-X2: X-Men United (abril 2003)
-Hulk (junio 2003)
-Hellboy (marzo 2004)
-The Punisher (abril 2004)
-Spider-Man 2 (junio 2004)
-Blade:Trinity (diciembre 2004)
-Elektra (enero 2005)
-Man-Thing (abril 2005)
-Batman Begins (junio 2005)
-Fantastic Four (julio 2005)
-X-Men: The Last Stand (mayo 2006)
-Superman Returns (junio 2006)
-Ghost Rider (febrero 2007)
-Spider-Man 3 (abril 2007)
-Fantastic Four: Rise of the Silver Surfer (junio 2007)

Eso hasta ahora (por suerte no he visto ni la mitad, y seguro que me he dejado alguna). Para el año que viene: Iron Man (abril 2008), The Incredible Hulk (junio 2008), The Dark Knight (julio 2008), The Punisher: War Zone (septiembre 2008) y espero que ninguna más. Aparte, en la agenda de Marvel Studios hay una docena larga de proyectos más para los próximos años, como si quisieran sacar tajada de cada personaje de la editorial.

Por alguna razón, el siglo XXI ha ratificado el esquema "accidente de aviación-surgimiento del héroe"; con una notable variación: del clima creado por un accidente real televisado (hecho ficción, hecho mito) ha surgido en pocos años una legión de películas de superhéroes. Los personajes serán ficción, pero la invasión de las salas es muy real. Y yo sigo preguntándome: ¿de qué han venido a protegernos?

dimecres, de desembre 12, 2007

¿PUEDE QUEBRARSE UNA GOMINOLA?

Hoy concluye la serie de posts sobre Gominolas y el esquema de cuatro. Éstos han sido los capítulos anteriores:

-Gominolas desinfladas.
-La forja de un concepto.
-Un tornado de rayos cósmicos.
-El (otro) cuarteto de Nueva York.

No lo entiendo, la verdad. ¿Por qué no me fijaría en una serie de mayor provecho a la que dedicarle estos textos? ¿Qué me ha hecho
Gominolas? ¿Qué tiene? Tal vez sea mejor referirse a lo que no tiene, o a lo que tiene fuera de lugar, o a lo que no acaba de encajar. Lo que parece cierto es que se pueden aprender tantas o más cosas de las producciones defectuosas que de aquellas que son perfectas, y Gominolas me ha provocado unas pocas reflexiones. [Al final no han sido tan pocas y me ha quedado un texto largo, pero quería rematar ya el tema y espero que a alguien le resulte de interés].

Antes de seguir, en el último post se me olvidó añadir que una muy plausible explicación (a mi entender) de la repetición de una de las características más básicas del esquema de cuatro, el hecho de que, en la mayoría de los casos, en el grupo sólo haya una chica frente a tres chicos, sería la ineficacia de los guionistas, por lo general hombres, para desarrollar personajes femeninos. El razonamiento de los guionistas puede ser parecido al siguiente: "hombres sabemos que puede haber de muchas clases: está el listo, el tonto, el fuerte, el ligón, el simpático, el fiestas, el tímido... ¿pero chicas? Chicas sólo hay una: LA chica (esa gran desconocida)".

Me perdí (es un decir) el cuarto episodio de Gominolas y este fin de semana me vi el quinto para refrescar la serie y comprobar si se habían enderezado un poco. Había aspectos mejor llevados pero los defectos principales seguían repitiéndose.

Retrocedamos un mes. Gominolas tenía buena pinta. La premisa era original. Parecía un producto un poco más arriesgado. El piloto confirmó en parte algunas de las expectativas. Ofreció, incluso, caminos nuevos al adoptar el esquema de cuatro: el líder venido a menos de una banda infantil, Benja, reúne al grupo veinte años después. Benja, en tanto que compositor, sería el cerebro y, emulando al Reed Richards de los Cuatro Fantásticos, convocaría al equipo formado por Bruno, el ligón (Johnny Storm / Antorcha Humana); Tinín, el violento y malhablado criado en la calle (Benjamin Grimm / la Cosa); y Susana, la chica rubia que ejerce un poder invisible sobre los hombres (Susan Storm / Chica Invisible). El parecido es tal que incluso se repiten dos nombres: Benjamin y Susan, el segundo atribuido al mismo personaje. Otras similitudes: visten uniformes, pelean entre ellos, sobre todo Bruno y Tinín, y el primero de estos dos incendia una habitación creo que en el segundo episodio (tal que la Antorcha en el Edificio Baxter).

Ya lo dije: lo mejor del piloto (y de toda la serie) es la actuación de los Gominolas. Por desgracia, eso no es mérito de los guionistas: lo es de Guille Milkyway, autor de la canción, de los actores que cantan y bailan (muchísimo mejor que en El otro lado de la cama, ande va parar), del director, del coreógrafo, del director de fotografia y del montador. Los guionistas tuvieron una idea para un corto que finalizaba en el mismo piloto y alguien decidió estirar la ¿trama? y convertirlo en una serie.

[Una pregunta que se me acaba de ocurrir: ¿se ruedan en España auténticos episodios piloto o son ya directamente "primeros episodios"? Antes de que una serie estrene su primera temporada en EEUU, sus creadores (o quien sea que se encargue de los pitchings) intentan vender la idea a una cadena o productora, que si acepta, puede autorizar la producción de un piloto, que si gusta en los pases de prueba, recibe financiación para una temporada o para media. No sé por qué, me huelo que aquí una vez se compra una serie se empieza a grabar sin más criba previa. Una serie debe gustar a quien pone el dinero, por supuesto, pero más todavía a quien va a verla].

Desde el primer episodio a mí me fallan tanto Fernando Tejero haciendo de Benja como Lluís Homar interpretando a su padre Jimmy (¿qué mierda de nombre es Jimmy?). El primer personaje me chirría porque parece que Tejero no se lo acabe de creer (puede ser sólo impresión mía porque no me entusiasma como actor) y el segundo me carga. Los episodios descansan demasiado sobre el peor actor / personaje y esto lastra absolutamente todo. También, Jimmy no es personaje principal (o no debería serlo) y recibe demasiado protagonismo.

Sobre Arturo Valls / Bruno, Kira Miró / Susana y Gorka Lasaosa / Tinín no tengo ninguna queja («¿Y qué, si la tuvieras, oh, mortal? ¿Acaso importa a alguien tu opinión en esta tumultuosa esfera de fango?»). Bueno, una: que los guionistas parecen más interesados en que Kira enseñe cacho que en dedicarle alguna que otra trama. ¿No tiene nada más que ofrecer el personaje?

La serie parte de algunos problemas de base: a) Cuatro miente cuando anuncia Gominolas como episodios de media hora. Dura algunos minutos más, y eso ya no es media hora. Es más: le siguen sobrando cerca de diez minutos. b) Veinte años son muchos para que los personajes no se hayan visto y estén juntos de pronto. c) El recurso de imágenes de políticos o gente del espectáculo (si es que existe alguna diferencia) no encaja, está de más. d) Fernando Tejero. e) Si bien el recurso de la voz over de un personaje muerto es algo que mola mucho y que en apariencia le hace a uno compartir olimpo con el Sunset Blvd. del genio Billy Wilder y Charles Brackett o con el American Beauty de Sam Mendes y Alan Ball o, más cercano, con Desperate Housewives, existe una diferencia sustancial: en los dos primeros casos son los muertos quienes cuentan sus propias historias, y en el tercero, es la muerte de la narradora la que detona e impulsa la trama. De la Gominola muerta, en cambio, no sabemos una puta mierda y su muerte no aporta nada. ¿Desde cuándo a alguien le importa lo que pueda contarnos la voz de un muerto de quien no sabemos nada? Creo que éste es el error de concepción más profundo de la serie, el que está consiguiendo auyentar a la audiencia.

Cuestiones que se pueden corregir: a) Dejar un poco de lado por un tiempo a Benja, Jimmy y Richi. b) Focalizar un poco más en Susana y Tinín (y sus relaciones respectivas con Bruno y Noelia). c) Entrelazar más las historias. La voz over de la Gominola muerta es un artificio para simular conexión entre tramas separadas. En Seinfeld eran maestros entrelazando tramas. En muchos episodios, cada uno de los personajes protagonizaba una historia, que minutos después averiguaban que tenía relación con otra trama de alguno de ellos. Cuando las cuatro se trenzaban y confluían en una sola línea, era bastante difícil quitarse el sombrero al tiempo que uno se tronchaba de risa. Y todo ello en 22 minutos. d) Sintetizar las tramas. e) Analizar la convivencia entre Bruno y Tinín. f) Recuperar los números musicales de vez en cuando. g) Rodar episodios de flashback con mayor protagonismo de los niños, tal vez de gira junto a Torrebruno. h) Dejar de machacar a Benja. No, no es lo mismo que el punto a), aunque lo parezca. Da la impresión de que la personalidad de Benja sólo tenga un aspecto: fracasar. El personaje necesita matices, y no los tiene o es demasiado repetitivo. i) Darle a Jimmy una hostia de una puta vez y que cobre con su misma moneda. Y echarle de la serie, de paso, si puede ser. j) ...y, no sé. La serie no acaba de cuajar. Es como si los personajes no controlaran sus vidas y fueran marionetas que responden a los antojos de los guionistas. En estos casos, cuando algo huele a guionista... malamente. k) También le falta ritmo, y eso se soluciona recortando minutos, sintetizando las tramas y alternando personajes, que no entiendo yo esa manía española consistente en que todos los personajes deben salir en todos los episodios. Pues no, no deben cuando pasen de tres o cuatro. Incluso en Friends solían dejar en ocasiones a alguno de los principales sin trama y con poca participación en el episodio. No digamos ya Doctor en Alaska.

Sin embargo, hay que considerar a Gominolas desde otro punto de vista. Es un intento por parte de una cadena generalista de dirigirse a un público muy concreto. Es una serie realizada, precisamente, para el grupo de edad más numeroso de este país, los que tenían entre 25 y 34 años en 2005 (según una noticia de El País del mes pasado) y que, nacidos por tanto entre 1971 y 1980 vivimos de una forma más o menos consciente el reverso infantil de los 80 (aunque por suerte yo no conocí de la existencia de Parchís hasta la última década del siglo).

Mmm... iba a meterme a hablar de demografía, pero ni es lo mío ni tengo todos los datos, y acabo de caer en que la inmigración debe haber sido la causante de que la generación de baby boomers, que debería encabezar la pirámide poblacional, no lo haga. Como esto ha trastocado la idea que llevaba, mi razonamiento debe ser falso y no merece ser expuesto.

Ideas que se han salvado de la quema: a) los jóvenes miran más Internet y menos la televisión, por lo que colgar los episodios en la red es un esfuerzo por acercarse a las costumbres del espectador potencial; b) las series con viejos tienen los días contados.

Ea, ya me he cansado de este tema. Otro día, cosas nuevas.

diumenge, de desembre 02, 2007

EL (OTRO) CUARTETO DE NUEVA YORK

No sé si nadie más que yo ve esa relación entre El Mago de Oz (1900) y Los Cuatro Fantásticos (1961), pero lo que es seguro es que no estoy solo en la siguiente acrobacia.

Tras la reinterpretación de los personajes de Baum llevada a cabo por Kirby y Lee, es ésta la que proyecta su sombra sobre las ficciones posteriores de cuatro personajes. En ningún momento se trata de copias exactas ni imitaciones: tan sólo se incorporan a los nuevos personajes algunas de las características señaladas en el post anterior, y que parecen funcionar muy bien combinadas en esos conjuntos de cuatro.

La última versión más conseguida de la estructura, tal vez la mejor gracias a las personalidades de sus protagonistas, la hallamos en la serie Seinfeld (NBC, 1989-1998).

Sí, a mí también me encanta este dibujo. Apareció publicado en el correo del número 31 de Biblioteca Marvel: Los 4 Fantásticos (Forum, julio 2001) y cuando lo vi, tiempo después, pensé que no estaba solo en mis rayadas mentales y que efectivamente había una relación entre los Cuatro Fantásticos y los protagonistas de Seinfeld, conexión que es incluso mayor, por más literal, que la de los primeros con los cuatro de Oz.

Hace mucho que no he visto la serie, pero creo que recuerdo lo básico para establecer las comparaciones. Ya puedo recordarlo, puesto que es una de mis sitcoms preferidas, si no la que más. Junto con Frasier y Friends, ambas también de la NBC, conforma la tríada por excelencia de los noventa. Por cierto, que desde que finalizaron éstas en 2004 han surgido muchísimas series dramáticas, pero no me suena que esté pegando fuerte ninguna nueva sitcom. Hace poco empecé con Curb Your Enthusiasm (yo traduzco el título como "Mengua tu entusiasmo"), que es del 2000 y todavía aguanta, pero o yo estoy muy desinformado o esta década no está dando ninguna sitcom a la altura de Seinfeld, Frasier y Friends. Si sobrevivimos a nuestro presente, ésta será llamada "la década triste" (o del terror, o del miedo).

Sigamos. Los protagonistas de Seinfeld son cuatro (Jerry Seinfeld, Elaine Marie Benes, George Louis Costanza y Cosmo Kramer), como los 4F (Reed Richards, Susan Storm, Benjamin Jacob Grimm y Johnny Storm). Son tres hombres y una mujer, como los 4F. Viven en Nueva York, como los 4F. Jerry es judío, como lo eran los padres de Kirby y Lee, creadores de los 4F. Jerry es el líder del grupo, igual que lo es Reed, de los 4F. Jerry y Elaine fueron pareja igual que lo son Reed y Susan, de los 4F. Jerry y George son amigos desde su época de estudiantes, igual que Reed y Ben, de los 4F. Kramer es el más fogoso de los cuatro («¡La kavorca, Jerry! ¡Tengo la kavorca!»), igual que lo es Johnny, de los 4F. George es el más corpulento de los cuatro, igual que lo es Ben, de los 4F. Hasta se podría decir que la serie tiene su Hombre Topo particular (porque el Doctor Muerte no puede ser) en Newman, la archinémesis de Jerry.

Y poco más. Si no conocéis Seinfeld os la recomiendo desde aquí. Seinfeld es lo más parecido a LA VIDA que he encontrado en la ficción desde Ulysses de Joyce.

Aparte de en El Mago de Oz, Fantastic Four y Seinfeld, el esquema de cuatro se repite (además de en Gominolas) en un par de sitios más -y con esto daré por acabada esta parte. El más antiguo de los ejemplos que quedan es Star Wars (1977), en cuyas escenas en el interior del Halcón Milenario no es difícil atisbar ecos de los 4F en los personajes de Han Solo, Chewbacca, Leia y Luke Skywalker. A saber: Solo y Chewbacca son amigos y pilotos (como Reed y Ben); Leia y Luke son hermanos (como Sue y Johnny); Solo y Leia se lían (como Reed y Sue). Además, por supuesto, está el mismo Doctor Muerte copiado tal cual en Darth Vader.

Por fin, el ejemplo más controvertido de todos: The A-Team (NBC, 1983-1987). Pues sí, también el Equipo-A son cuatro, son veteranos de guerra (del Vietnam; Reed y Ben lo eran de la 2GM), tienen un líder que fuma (Hannibal Smith; Reed fuma en pipa en los primeros números de Fantastic Four), un fortachón con diferente color de piel (si B.A. Baracus es negro, Ben es naranja), un ligoncete (Faceman) y... bueno, no tienen una mujer pero tienen a un loco (Mad Murdock). Si Faceman se hubiera llamado como lo conocemos en España, Phoenix, la jugada me habría salido redonda, pues podría hablar de un ligón que es un ave de fuego, como la Antorcha Humana de los 4F. De nuevo, como ocurrió con Sue Tornado (Susan Storm versión Vértice), es como si los traductores hubieran intuido algunas de estas relaciones.

The Wonderful Wizard of Oz (Lyman Frank Baum, 1900), The Fantastic Four (Jack Kirby & Stan Lee, 1961), Star Wars IV: A New Hope (George Lucas, 1977), The A-Team (Stephen J. Cannell & Frank Lupo, 1983) y Seinfeld (Jerry Seinfeld & Larry David, 1989). Todas son ficciones de cuatro personajes, cada uno de ellos con características poco intercambiables y unas relaciones bastante definidas, como si se debieran a un orden superior, a una superestructura: el esquema de cuatro.

Gominolas es sin duda la peor manifestación que ha dado este esquema. Sobre ella escribiré en la siguiente entrada. Mañana no creo, seguramente al otro.

divendres, de novembre 30, 2007

UN TORNADO DE RAYOS CÓSMICOS

No estoy seguro de si escribo todo esto como si hubiera descubierto las Américas o es algo que ya sabe todo el mundo, la verdad, pero es que me parece todo taaan evidente...

Recapitulemos un poco. Hasta ahora hemos presentado a El Mago de Oz (1900) por un lado y a Gominolas (2007) por el otro. Por extraño que parezca, ambos títulos están relacionados, si bien es en los puntos centrales de esa conexión donde hallamos los ejemplos más representativos de la estructura de cuatro personajes.

Los protagonistas de El Mago de Oz se reflejan en la familia conformada por los Cuatro Fantásticos. Allí donde los personajes de Baum se definen por sus carencias, los creados por Jack Kirby y Stan Lee en 1961 reafirman sus características casi en cada número de aquellos primeros años. Si el Espantapájaros deseaba un cerebro, Reed Richards / Mr. Fantástico demuestra de sobra que lo tiene; si el Leñador de Hojalata suspiraba por un corazón, Johnny Storm / la Antorcha Humana sale detrás de cada falda que ve; si el León Cobarde se escondía por falta de coraje, de esto precisamente anda sobrado Ben Grimm / la Cosa; si Dorothy, por fin, camina para regresar al hogar, Susan Storm / la Chica Invisible no sólo ya lo ha encontrado, sino que se casa con Reed para expandir la familia.

Algunos puntos más relacionan a los ocho personajes:

-suponemos al Espantapájaros bastante flexible, aunque no tanto como Reed.

-además de las chicas, los coches (de metal) también interesan al fogoso Johnny.

-el León, como la Cosa, se distingue por ser el de aspecto menos humano de su cuarteto. Incluso podría contemplarse a la Banda de la Calle Yancy como un trasunto de los animales del bosque que espantan al León.

-el apellido de Susan es un fenómeno meteorológico (tormenta), y su poder de invisibilidad representa el elemento del aire, del que está formado el tornado de Dorothy. Curiosamente, cuando hace casi 40 años la editorial Vértice adaptó el dibujo aparecido en el número 10 de Fantastic Four (enero 1963), cambió el nombre de Sue Storm por el de Sue Tornado (me encantaría ilustrar esto, pero paso de destrozar un tomo Vértice).

Por supuesto, los Cuatro Fantásticos también cuentan con sus propias carencias y conflictos. Si no fuera así difícilmente habrían sobrepasado el año de vida.

En la siguiente entrega, ¡el esquema da el salto al cine y a la televisión! Muy pronto, en algún momento del futuro cercano.

dilluns, d’agost 27, 2007

¡FOLLETOS GRATIS!

El desprevenido lector de The Fantastic Four #20 (noviembre 1963) que hubiera acabado de leer el enfrentamiento entre la familia del Baxter Building y el misterioso Hombre Molécula (con Mister "un sagrado voto me obliga a no interferir en los sucesos del Universo pero voy a contaros una cosita" de por medio) y, por cualquier motivo, todavía se encontrara pasando las páginas del comic book, podía llegar a encontrarse con el siguiente anuncio:

Por si la letra aparece muy pequeña, copio: «Available free by writing to different manufacturers, associations, etc. List tells you where to get hundreds of $$$ worth of Free Samples, Informative Books, Maps, Pictures, Posters, Stamps, Gifts, Foreign Coins, etc. Send 50c for list».

La inteligencia para inventar negocios no tiene límites.

dissabte, d’agost 25, 2007

LA VECCHIA ITALIA. LA FUMETTERIA

Tampoco hace mucho que no me paso por aquí, pero a mí me ha parecido una eternidad. Como se suele decir, otros malhaceres me roban el tiempo. Recupero hoy una serie a la que todavía deben quedarle unas cuantas entradas más. Si no os interesa, la puerta siempre está abierta (para irse y para volver), y a esos pocos que pasan por aquí cada día aunque no actualice, muchas gracias.

De tebeos de Bonelli están todos los quioscos llenos, eso ha quedado claro. ¿Pero y de los otros? Menos títulos y en mucha menor cantidad. Con Bonelli da la sensación de que uno podría completar su colección de Tex hasta números de hace más de una década sólo yendo de quiosco en quiosco (os animo a intentar lo mismo aquí con cualquier cabecera). Si seguimos valorando la presencia en quioscos, bastante por detrás, pero segundos al fin y al cabo (bueno, también se veía mucho Diabolik, editado por Astorina), se encuentran los personajes de Marvel, publicados por Panini de una forma bastante más diferente de como los vemos aquí --en esto entraré otro día. De Planeta/DC vi muy poco o nada de nada.

Aunque pueda parecerlo, no fui buscando sólo superhéroes, sino tebeos en general y, puesto que estaba en Italia, enterarme de qué autores italianos hay por ahí (aparte de Hugo Pratt y Manara). Buscaba, sobre todo, una tienda de cómics. No quería un quiosco callejero, de los que está Italia lleno...
...ni buscaba el de estación,
carente de estantería;
tampoco una librería,
con estupenda sección.
Mis ojos sólo bailaban
por una fumetteria.

Esperaba encontrar una parecida a las de Valencia, lo que se dice una librería especializada. Pero no. En Salerno encontramos una, de casualidad, y no tenía nada que ver. Éste es su aspecto exterior:

(si alguien os enseña una foto de Italia sin coches, es falsa)

Por dentro me recordó al aspecto que tendría mi habitación si ésta fuera más estrecha, quitara la cama, cubriera con estanterías cualquier superficie de pared que recibiera luz solar, sacara TODOS los tebeos que tengo en el armario («¡El secreto del carente fondo de armario del Senador, revelado!») y los colocara en doble fila sobre las baldas, volvieran a su emplazamiento original TODOS los tebeos que he ido repartiendo por otros rincones de la casa (o he ido endosando a mi hermano), juntara los cómics que me gustan con los que no, mezclara las colecciones, levantara montones delante de las estanterías desde el suelo a la cintura, dejara pasar un año para que el polvo y la humedad se adueñaran de todo, abriera la puerta al público y dijera «¡Mirad qué montón de mierda tengo a la venta! ¡Busquen, busquen la joya!». Lo que se dice una librería de viejo, pero sólo de tebeos.

He aquí un detalle para los cortos de vista:

(digamos que es de ancha como la foto)

A esta fumetteria hay que entrar con fe y determinación, porque la ausente clasificación de los ejemplares se opone a la empresa que pueda uno tener de localizar algo de su interés. Tras unas horillas (la fe es grande en mí), y después de perderme la segunda vez que intenté acercarme a la tienda, conseguí dar con algunas joyitas.

Como este primer volumen de una recopilación de Fantastic Four, casi con el mismo contenido que el tomo que publicó Panini en junio (tiene un número americano más), 15 euros más barato (podía comprarlo en cartoné por 10, pero nada como la rústica para pasar páginas; además, con 10 tengo dos) y con idéntica introducción de Stan Lee. Editó Comic Art en junio de 1992, antes del desembarco de Panini. Además, conserva los títulos en inglés; Panini podría haberse currado unos títulos como los que aparecieron en la Biblioteca Marvel, que adaptó de maravilla las fuentes originales, pero no ha sido así.

O este tochito de 366 páginas por 3 euros:


Incluye Favola di Venezia, en color, que ya leí en castellano, y Una ballata del mare salato, a la que ya le tenía ganas. Veremos qué tal está. Cayeron más de esta colección de La Repubblica, y el que primero he leído y me ha encantado me era completamente desconocido. ¿Quién? Otro día.


dimarts, d’agost 21, 2007

EL CORAZONCITO DE MUERTE

Señoras y señores, con ustedes la primera exposición del conflicto interno del Dr. Muerte, en su quinto enfrentamiento contra los Cuatro Fantásticos, tal y como fue presentado en The Fantastic Four #17, de agosto de 1963 (página 9).

Porque me da la gana.

PD: conforme más detenidamente leo estos números de Fantastic Four más brillantes me parecen.

dilluns, de juny 11, 2007

LA RESISTENCIA

La Fuerza es poderosa en mí. La siento. No me refiero a la religión de la República Galáctica, sino a la fuerza de resistencia que impide que me ponga con según qué cosas. Por ejemplo, el videoclip que debía entregar el miércoles pero que inconscientemente he ido retrasando hasta optar por acabar presentándolo en septiembre. Tengo los planos. En MPEG-2 y no en AVI, que es como debería tenerlos para editar con Premiere, pero bueno, los tengo. Tengo la música. Más de una, porque todavía no he decidido cuál escoger. El ataque de impotencia que me entró ante el supuesto conversor de MPEG-2 a AVI no me frenó, porque todavía no era importante. Fue visionando y bautizando los planos, con un plano en concreto, uno en el que la cámara avanza a ras de techo a través de tres habitaciones, que me mareé y me entró un dolor de cabeza inhabilitante. Ahí envié el videoclip a hacer puñetas y me despedí de él con un hasta pronto. Tengo que hacerlo, sin duda, pero al tratarse del último trabajo como tal de la carrera, me gustaría quedar contento del mismo y no acabarlo con prisas.

Yo quería. Para inspirarme en esto del montaje no narrativo me había visto la fascinante Koyaanisqatsi (ya os la estáis descargando) y A Movie, ambas analizadas en la biblia de Bordwell. Pero en esto que se me juntaron las ganas de deshacerme de unos cuantos papeles de la habitación, la relectura de la saga del Imperio Secreto del Capitán América (1974), unos episodios de The West Wing, el libro de Bordwell sobre la narración en el cine de ficción y un ligero resfriado, entre otras cosas, y la resistencia vino a manifestarse en forma de dolor de cabeza.

Tras mi primera siesta en un año, y después de unas semanas aparcado, reincorporé el trabajo fin de carrera a mi vida. Tracé los primeros intentos de unos cuadros que deben reflejar las periódicas apariciones del villano de turno, o de personajes recurrentes o fijos, aquellos lugares que se nos presentan en cada número, el avance de subtramas. El número que leí anoche, por ejemplo (primero que leo en inglés), suponía la primera aparición del Amo de Marionetas y de su hijastra Alicia, con quien se inicia la subtrama de la relación de ésta con Ben Grimm / La Cosa.

Por entonces (número 8, noviembre 1962) Alicia no había adoptado todavía el apellido Masters, derivado, cuenta la leyenda, por idea de algún lector del nombre artístico de su padrastro: Puppet Master. Leer estos tebeos en inglés no tiene precio. No sólo porque me los haya descargado, ni porque se trate de escaneados de la edición original, sin intermediarios editoriales de ningún tipo, también porque me permite tener acceso a las cartas que enviaban los lectores a la colección. La Fantastic 4 Fan Page, por lo poco que he visto hasta ahora, era escenario de comentarios y debates (que si no me gusta el nombre de Mr. Fantástico, que si la Chica Invisible no hace nada, que por qué la Antorcha tiene dos manos izquierdas en la portada del número 3, que por qué la Cosa tiene cuatro dedos en cada mano) que los autores de la serie convertían en ideas y argumentos para la misma. Es un espacio de lo más prometedor, sobre todo teniendo en cuenta que en el número 5 ya aparece una carta de Roy Thomas, quien se convertiría en guionista estrella de Marvel en la segunda mitad de la década y que gobernaría el destino de los inquilinos de los pisos superiores del edificio Baxter en los setenta.

Una cosa más. La relación entre Ben y Alicia tiene una base un tanto perversa. Desde el primer número de Fantastic Four sabemos que Ben está, igual que su amigo Reed Richards / Mr. Fantástico, interesado en Susan Storm / Chica Invisible. En el número 8, el Amo de Marionetas se fija en el parecido entre Susan y Alicia, por lo que disfraza a ésta de la Chica Invisible para colarse en la base de los 4F sin levantar sospechas y que Ben, controlado por el marionetista, se enfrente al resto del equipo. El resto de la aventura consistirá en rescatar a Susan y en detener un motín en una prisión, así como los planes de dominio global del villano. Lo perverso reside, no sólo en que tanto Susan como Alicia parezcan menores, sino en que representan el mismo modelo de chica, y en que gracias a esto, Ben puede tener una chica igualita a la de su amigo en físico, uniforme y peinado.

La siesta, por cierto, no me sentó nada bien. Me provoca insomnio por la noche.

dissabte, de maig 26, 2007

NUEVA GÉNESIS Y... ¿LA ESTRELLA DE LA MUERTE?

Aviso: esta entrada va de tebeos (toda no, pero casi). Algunos os sentiréis perdidos entre nombres de autores, colecciones y fechas de edición, pero por eso he puesto también fotitos que tanto os gustan, para ver si consigo atraer vuestra atención hacia alguno de los elementos que incluya. ¡Y hablo de Star Wars, coño, que ayer cumplió 30 años! ¿Se puede pedir más?

Hace cinco años y medio estábamos enfrascados en un trabajo sobre Stanley Kubrick para Historia del Cine de primero. El peso de las imágenes que incluimos para ilustrarlo nos obligó a dividir el texto para guardarlo en cuatro o cinco disquets. Así trabajábamos. Entonces parece que ninguno teníamos todavía grabadora de CDs; no faltaría mucho para ello, pero justo entonces, cuando nos hacía falta, eso no existía o no estaba extendido. A finales de primero copié en VHS algunos de los cortos que hicimos en clase porque el laboratorio no debía contar con grabadora todavía (o yo no sabía que existía o no sabía usarla, que también puede ser).

Con el tiempo se generalizaron las grabadoras de CDs y DVDs, y a este respecto tengo que escribir aquí un comentario que expresó hace años mi compañero de carrera Epunto Gepunto Emepunto: si las multinacionales han bajado tanto los precios para que todo el mundo podamos hacer nuestras propias copias de cualquier cosa, es porque les interesa que copiemos. Desde el momento en que las grabadoras se hicieron asequibles, toleraron, democratizaron e incitaron a la piratería. Seguro que las discográficas (si no las pequeñas, las grandes) se llevan parte del pastel de las empresas de tecnología. (Jordi, eso son acusaciones sin fundamento; déjame en paz). Copiar mueve dinero. Si no les interesara que copiáramos, no nos habrían dado las herramientas para poder hacerlo.

Los alumnos de segundo con los que estoy en contacto estos días conocen un entorno de trabajo muy diferente del que tuve yo. ¿Quieres que te pase este archivo? Espera, que ahora te lo paso con mi usb (o MP3, o PSP). ¿Que no nos da tiempo a acabar de editar la noticia en los ordenadores de la universidad? Tranquilo, que ahora lo copiamos todo en mi disco duro externo y ya seguimos en casa. Es increíble la facilidad con la que se copian y cortapegan los archivos hoy en día.

...

Madre de dios, cómo me despisto. Total hace unos minutos que he escrito lo de arriba y ya no sé cómo quería continuar. En algún momento el texto debía empezar a transitar hacia el hecho de que si todo lo comentado me sorprende, más todavía lo consigue que hace 30 años estrenaran La guerra de las galaxias, resultado de muchísimos trucajes ópticos y unos ordenadores de mierda.

Aquella película, Una nueva esperanza, sigue siendo para mí la mejor de la saga, con el argumento más sencillo posible: rescatar a la princesa que va de blanco y derrotar al tipo que va de negro que seguro que es el malo. Por cierto, que la primera vez que leí el título de A New Hope fue en un salón recreativo de Eurodisney, hace diez años, meses antes del reestreno en salas de la trilogía original. Antes de eso no sabía nada de que la primera película era la cuarta.

Debido al éxito fulminante que obtuvo, cualquiera diría que Star Wars surgió de la nada. Pero de la nada, nada sale. Más allá de las referencias que todo el mundo sabe y ayer muy bien recordó Rafa Marín (Flash Gordon + Kurosawa + western = Star Wars), no está de más indicar otras influencias más contemporáneas a la realización del primer film y que yo creo más directas. Si no en Lucas, sí en la psique de los espectadores adolescentes de entonces que seguro reconocieron en la pantalla historias que ya habían leído. En tebeos, claro.

Tenemos por una parte al Doctor Muerte, aparecido por primera vez en el número 5 de julio de 1962 de The Fantastic Four (de Jack Kirby), con su rostro desfigurado oculto bajo una armadura de metal. "¿Dónde estabas tú en el 62?", fue la frase de promoción de American Graffiti. "Leyendo tebeos de los 4F y tomando notas para una idea que se me ha pasado por la cabeza", pudo ser la respuesta de Lucas. El origen de Muerte se narró en el segundo anual de la colección, de 1964.

Tenemos también la Guerra Kree-Skrull. Que qué es eso, Jordi. No, si ya me imaginaba yo. Pues mirad, yo la leí hace unos años y sólo recuerdo que me encantó en todos los aspectos. Lo básico: es un conflicto planetario iniciado hace eones entre las civilizaciones Kree y Skrull (creedme), del que se nos informa y tiene su desarrollo en los números 89 al 97 (VI-1971 a III-1972) de The Avengers, escritos por Roy Thomas y dibujados por Neal Adams y los hermanos Buscema. Tiene cabida todo el mundo: la Inteligencia Suprema, los Inhumanos, el Capitán Marvel, Rick Jones, Nick Furia, los Mandroides, la Zona Negativa, Annihilus... todo bien mezcladito, con los Vengadores en medio de todo el meollo, que resulta ser una aventura cósmica como no se había visto en Marvel, con viñetas que muestran el avance a través del espacio de las naves gigantescas de la armada imperial Skrull (como en ésta del número 96). Tal que en una película que yo me sé.

Hace poco me inicié en la saga del Cuarto Mundo de Jack Kirby. No es precisamente la obra de Kirby que recomendaría, porque leyéndola lo único que queda claro es que son tebeos dibujados por Kirby, pues lo que es el argumento lía un poco. Si hay alguien ahí fuera que quiera probar con el Kirby de los 70, que empiece por Los Eternos (1976-78), por su etapa en Capitán América (1976-77) o por el tomo de Pantera Negra (1977-78).

El Cuarto Mundo es el título genérico de la saga desarrollada en las colecciones New Gods, Forever People, Superman's Pal Jimmy Olsen y Mister Miracle, todas de DC. Por lo leído en New Gods, es un conflicto entre Apokolips y Nueva Génesis, con el personaje de Orion en medio. Orion es el héroe de la historia e hijo de Darkseid, el amo de Apokolips. Vale, me diréis que lo del padre oscuro es el pan nuestro de cada día, pero echad un vistazo al aspecto de Apokolips, aquí al lado. Aalgoo se parece a aalgooo... y no señalo a naadiee...

La carretera de las influencias tiene dos sentidos, e igual que va, vuelve. Cuando uno lee la etapa de John Byrne en los 4F a principios de los ochenta, en plena fiebre galáctica, con esas recurrentes visitas a otros mundos y encuentros con civilizaciones de criaturas extrañas, es inevitable pensar que esas aventuras tienen lugar en el mismo universo de Star Wars, y que nos muestran rincones que jamás veremos en la pantalla.

Tal vez sea porque los dos tienen barba, pero a veces pienso que John Byrne y George Lucas son la misma persona. Por una parte, Lucas, de la mano de Spielberg, dominaron los 80 con sus guerras estelares, sus Indiana Jones, regresos al futuro, además de con otras producciones con el mismo sello o películas exploit. Byrne, por otra, y con un talento similar para realizar entretenimiento de calidad, conquistó el tebeo de superhéroes de esa década. Tras unos años a finales de los 70 con la Patrulla-X, de la que se despidió en The Uncanny X-Men #143 (IV-1981), y una corta etapa en Captain America (julio 1980 a marzo 1981; #247-255), recibiría a la nueva década como se merece con su labor en Fantastic Four (#232-293; junio 1981 a agosto 1986) y en las colecciones de Superman a partir de octubre de 1986.

La sombra de Star Wars se percibe sobre todo en Fantastic Four, pero también un poco en la saga del exilio de Superman, de 1989, que no son números directamente escritos por Byrne pero narran las consecuencias de las líneas argumentales que él abrió.

Vale, de acuerdo, de una viñeta aquí y otra viñeta allá no salen seis películas. Sólo digo que el espíritu de las aventuras más-grandes-que-la-vida de Kirby, así como los conflictos galácticos descritos en los cómics Marvel pocos años antes del estreno de Una nueva esperanza, son elementos que estaban ahí, en una cosa tan estrambótica como un tebeo de superhéroes, plasmado en un material conocido como papel, intermediario entre un universo y la imaginación.

dimecres, d’abril 11, 2007

¡KAY-I-AR-BEE-WY!

Me acerco aquí para alejarme por hoy (bueno, ayer) de los sinsabores del premiere, que se me cuelga después de cada acción. Un asco, vamos. Por suerte, las obras impresas en papel no se quedan colgadas (¡viva la tecnología analógica!) y, en un ambiente suficientemente iluminado, sumado al milagroso ejercicio de unos órganos fotorreceptores, sigue siendo posible la lectura de tebeos.

Todavía sin mi dosis mensual de novedades (bueno, ha salido el Crisis Infinita #2, que ha sido extraordinariamente distribuido antes de tiempo, en algunos lugares de España con sorpresa incluida, pero esta vez no caeré), seguiré ejercitándome en las labores de pseudo analista de tebeos. La cosa va como sigue: el lunes por la tarde releí el número 1 de The Fantastic Four (noviembre 1961), tomando notas sobre lo que sucedía en cada página. Estoy ya casi seguro de que dedicaré el proyecto al análisis de las aventuras de la primera familia del Universo Marvel. Parece una tontería, pero todavía no he empezado y ya se está complicando. Por ahora tomo como modelos el libro de Rafa Marín sobre Marvel (leído hace unos años) y el de Manuel Barrero sobre Barry Smith. Ayer no avancé mucho en este sentido: sólo leí unas pocas páginas del libro de Barrero, todavía sobre los inicios de Windsor-Smith en Marvel (su número de The X-Men, tres de Daredevil y dos de The Avengers), ocupado como estaba en perder el tiempo y luchando contra el premiere. Barrero me da pistas sobre en qué cosas fijarme cuando analizo una composición de página, pero no es mi intención desgranar las diagramaciones de Kirby en FF (ahí queda eso), ni estudiar la estructura de un solo número o de una determinada (reducida) cantidad de números alrededor de la misma trama, sino, y hasta que tope con una realidad que me lo impida y me haga variar de rumbo, tratar de describir cómo Stan Lee y Jack Kirby, en los años 60, construyeron, mes a mes, un mundo de ficción ambientado en nuestro presente. Me centraré sobre todo en Los 4 Fantásticos, y en cómo, sin ser conscientes de que estaban haciendo historia, sus creadores iban sacándose personajes de la manga al tiempo que definían las personalidades de la familia, expandiendo los límites del edificio Baxter (su base) hacia fuera, hasta muy lejos en el espacio, y hacia dentro, hasta lo más hondo del alma de las criaturas melodramáticas que pueblan el Universo Marvel. También, por supuesto, el fantástico concepto del continuará y el de los personajes invitados. Con un poco de suerte, alguien ya habrá hecho todo esto y lo habrá publicado en EEUU, así que sólo tendré que conseguir el libro, leerlo y sablearlo. Si no lo ha hecho nadie (bueno, Marín les dedica unas cuantas páginas), o lo que encuentre no se adapte exactamente a mis propósitos, entonces me toca trabajar. Lo que sí hay, según leo en la bibliografía de Barrero, son libros (estadounidenses, claro) sobre el comic-book y la historia del tebeo de superhéroes. Será cuestión de localizarlos.

No será sólo leer la primera década de The Fantastic Four y tomar notas (que no es poco), sino tratar la obra en su contexto. Por supuesto, cuento con gran cantidad de artículos en los propios tebeos, pero debería localizar las fuentes en las que se basan. Por ejemplo, cuando me dicen que Kirby dibujó un tebeo entero de 20 páginas del Capitán América en un fin de semana para suplir un retraso de Steranko en la entrega de su siguiente número sobre la muerte de Steve Rogers (por favor, no vayáis a creeros que el Capi sólo ha muerto este año), me lo creo, vale, seguro que Kirby fue capaz de eso, ¿pero dónde lo ha leído quien lo ha escrito?

Barrero intercala la situación personal de Smith como inmigrante ilegal en EEUU con sus trabajos. Algo así debería hacerse con la vida de Lee y Kirby. Claro que, para alguien como Kirby, quien, según dice Abraham García en un especial sobre el autor de hace años, dibujaba casi mil doscientas páginas anuales (tres y pico al día) durante 1962 y 1963, y una media de 670 al año entre 1958 y 1978, poca vida le debía quedar. Al menos enumeraré todas las colecciones que tenía que dibujar cada mes mientras se ocupaba también de Los 4 Fantásticos. Todavía debo echar cálculos: ya os las diré.

Mmm... yo no quería hablar de nada de esto. Al menos, no así. Sigo teniendo pendiente ampliar unas notas sobre el FF #1 y el DD #163, más que nada para tratar de aplicar el "chip Pavía" y el Modo de Representación Institucional (MRI) al tebeo de superhéroes. Pero ya es tarde para eso.