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dimecres, de març 31, 2010

SUPERHÉROES DEL ESTE

-Jack Kirby, cocreador de Captain America y Fantastic Four, entre muchos otros personajes, nació en Nueva York en 1917 con el nombre de Jacob Kurtzberg, hijo de inmigrantes austríacos.

-Will Eisner, creador de The Spirit, nació en Nueva York en 1917, hijo de inmigrantes, su padre un pintor vienés y la madre rumana.

-Stan Lee, guionista y responsable de la fama obtenida por Marvel Comics en los 60, nació en Nueva York en 1922 con el nombre de Stanley Martin Lieber, hijo de inmigrantes rumanos.

-Jerome "Jerry" Siegel, cocreador de Superman, nació en Cleveland en 1914, hijo de inmigrantes lituanos.

-Gil Kane, dibujante, nació en 1926 con el nombre de Eli Katz en Riga, capital de Letonia. Emigró a Nueva York con su familia en 1929.

-Harry Donenfeld, uno de los fundadores de lo que acabaría convirtiéndose en DC Comics, nació en Rumanía en 1893. Emigró a Nueva York con su familia en 1899.

-Jack Liebowitz, socio de Donenfeld y responsable de la fusión entre All American Comics (donde nacieron Flash, Green Lantern, Hawkman y Wonder Woman) y Detective Comics (Superman, Batman) que resultó en National Comics, editorial que, junto con la distribuidora Independent News y otras empresas, integraría el conglomerado National Periodical Publications (más tarde: DC Comics). Jack nació en Ucrania en 1900 con el nombre de Yacov y no adoptaría el apellido Lebovitz hasta los 3 años, heredado del segundo marido de su madre. Emigró a Nueva York con su familia en 1910.

Todos de ascendencia judía.

Menos Ucrania, el resto (Austria, Rumanía, Lituania y Letonia) son todos países de la Unión Europea. Demos gracias de que los padres del comic book de superhéroes llegaran a EEUU a principios del siglo XX y no a la España de principios del XXI.

dimecres, de gener 06, 2010

LISTA DE LIBROS LEÍDOS EN 2009 (y 3)

A lo tonto a lo tonto ya hemos empezado otro año y yo todavía ando repasando las lecturas de los últimos cinco meses. Rematemos ya el asunto:

21. La aznaridad. Manuel Vázquez Montalbán, 2003. [Diario Público. Madrid: 2009]. Lo primero que leo de Montalbán. Es una crónica de la presidencia de Aznar hasta 2003, fecha de publicación del libro y año de la muerte del escritor. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que a Montalbán no le caía demasiado bien Aznar; por eso me cae bien Montalbán. La lectura me ha servido para refrescar noticias de los años de instituto y primeros cursos de la universidad, y si bien me ha gustado, habría agradecido bastante referencias a fechas concretas en forma de notas a pie o una lista de artículos de prensa al final (como hace o le hacen a Chomsky).

22. Kirby: King of Comics. Mark Evanier, 2008. [Abrams. Nueva York: 2008]. Con esta biografía de Jack Kirby di por concluida el verano pasado la bibliografía leída para el proyecto de la carrera antes de entregar el trabajo. A pesar de estar escrita por Evanier, ayudante y amigo personal de Kirby en sus últimos 25 años de vida, no me aportó demasiada información novedosa, tal vez porque ya acumulaba la lectura de otros textos y entrevistas. De todas formas, lo importante de este libro no es la redacción en sí, sino las ilustraciones que la acompañan. Editado en cartoné y gran formato, incluye reproducciones tanto de originales de Kirby, a color y en blanco y negro, como de historietas completas. Por todo esto, Kirby: King of Comics es una delicatessen visual. Existe edición española a cargo de Rossell, igual de cuidada que la americana pero no sé yo si igual de recomendable: cuesta 50 euros y a mí me consiguieron mi copia en Londres por menos de 20.

23. El rojo emblema del valor. Stephen Crane, 1895. [Diario El País. Madrid: 2004]. Crane tenía menos de 24 cuando escribió esta novela, dato nada sorprendente viniendo de alguien que murió a los 28 tras una vida intensa como periodista y corresponsal. Llama la atención que sólo los personajes, y nunca el narrador (hasta donde recuerdo y he sido capaz de comprobar con un rápido repaso), usen sus nombres propios (el de pila o el apellido) para referirse entre ellos. El protagonista, el soldado Henry Fleming es, hasta la última página, «el muchacho». Aparte de esto, lo que más me sorprendió es el detalle con el que Crane describe los diferentes estadios de una batalla. Tal vez sea una batalla cualquiera de ubicación desconocida; tampoco es decisiva, pero es la que experimentan los personajes de la historia, una batalla en la que mueren o a la que sobreviven, y para ellos, por irrelevante que sea en la guerra, es importante porque puede que sea la única en la que luchen jamás.

24. Tatuaje. Manuel Vázquez Montalbán, 1976. [Diario Público. Madrid: 2009]. Otro libro que cae de Montalbán gracias a la colección de Público. En este caso opté por la segunda aventura de la serie de Pepe Carvalho. Es una novela negra corta y conseguida, sin más pretensiones que escribir novela negra ambientada en España y con personajes de aquí. Es muy fácil que el año que viene hinque los ojos en otra historia de Carvalho.

25. Muerte en el seminario. P. D. James, 2001. [Círculo de lectores. Barcelona: 2002]. Hacía años que no leía ningún caso del detective Adam Dalgliesh, y mi reencuentro con P. D. James ha sido toda una delicia. No es porque compartamos cumpleaños, pero Mrs. James fue mi escritora preferida durante la adolescencia, y todavía disfruto leyéndola.

26. Crossing the Rubicon. The Decline of the American Empire at the End of the Age of Oil. Michael C. Ruppert, 2004. [New Society Publishers. Gabriola Island, Canadá: 2006]. Un tomaco de 600 páginas sobre los atentados del 11 de septiembre como crímenes de estado que buscaban justificar la invasión de Oriente Medio para controlar las reservas de petróleo. Contrapone hechos documentados a mentiras y contradicciones. Hasta donde se puede demostrar, es un estudio muy bien argumentado. Sigo el tema desde 2006 y sí, estoy con Ruppert. Otro libro para releer, subrayar y estudiar.

27. El regreso de Don Quijote. G. K. Chesterton, 1927. [Valdemar. Madrid: 2005]. Mi encuentro anual con Chesterton. Creo que ésta me ha resultado su novela más extraña. Empieza con unos que parecen los protagonistas y más adelante se le presta mucha atención a otro personaje. De todas maneras, poco importa en sí la trama. Para quienes gustamos de Chesterton, lo principal es volver a saborear esas situaciones que huelen a él.

28. En torno a los orígenes de la revolución industrial. Eric Hobsbawm. [Siglo XXI. Madrid: 1988]. Sí, lo sé: mi memoria da asco. No sólo eso: también mi capacidad de atención y de elaborar un discurso coherente. Sé que disfruté muchísimo con la lectura de este ensayo. Que se leía muy bien y que tardé poco en acabarlo. Incluso una vez, poco después de leerlo, fui capaz de contar a una amiga algunos de sus detalles. Ocurrió hace dos meses. Ahora, sin embargo, no recuerdo nada relativo a la crisis del siglo XVII que describe Hobsbawm.

29. Historia de la filosofía oculta. Sarane Alexandrian, 1983. [Valdemar. Madrid: 2003]. Es cierto: el primer capítulo está repleto de datos y nombres desconocidos y casi no pillé ni una. Sin embargo, como lector curtido, esto no me desanimó; continué leyendo y obtuve mi recompensa. Abundan historias interesantísimas sobre la evolución paralela de la filosofía oculta con la medicina y las creencias religiosas. Me han resultado especialmente llamativos los apartados relativos a las persecuciones de «brujas».

30. ¿En qué creen los que no creen? Un diálogo sobre la ética en el fin del mundo. Umberto Eco y Carlo Maria Martini, 1996. [Diario Público. Madrid: 2009]. Vamos a ver si me explico. Aunque está muy bien que exista este tipo de diálogos, me parece que parten de una base equivocada, en mi opinión. Este en concreto lo mantienen un convencido (Martini) y un ex-convencido (Eco) que todavía cree y respeta parte de la doctrina de la religión del primero. Si aceptamos como risible que alguien (esté loco o no) empiece a predicar que un gran Monstruo de Espagueti es el creador de todo lo visible y además ha inducido a otros a transcribir sus enseñanzas en unos textos «sagrados», no veo por qué debemos aceptar como «seria» una historia similar apoyada por una institución milenaria criminal. Esto es: que lo que no merece respeto ni consideración alguna no se puede respetar ni considerar. En resumen, que habría agradecido, en tanto que representante de la postura contraria, que Eco le cantara las cuarenta a Martini.

31. El Manifiesto Comunista. Karl Marx y Friedrich Engels, 1848. [Diario Público. Madrid: 2009]. Recuerdo que nuestro profesor de Historia de COU nos advertía sobre los libros políticos, y desde entonces quedé convencido de que era peligroso leerlos a edades tempranas. Él se refería principalmente al Mein Kampf, claro, que aconsejaba robar para no financiar de ningún modo a los grupos nazis que lo editan; «por suerte», eso ya no es necesario debido a que existen copias en pdf. Han pasado más de diez años desde aquellas clases y ahora no he podido resistirme a esta edición del Manifiesto. Es una joyica. Me ha sorprendido sobre todo la vigencia del primer capítulo, «Burgueses y proletarios», sobre las estrategias e intenciones de los propietarios de los medios de producción. En el resto hay cosas que no me convencen, por supuesto, pero me parece un texto muy inteligente.

32. Orlando. Virginia Woolf, 1928. [Diario El País. Madrid: 2002]. Claro, cuando a uno le informan de que Orlando va de un tipo que vive cuatrocientos y pico años, primero como hombre y después como mujer, pues, no sé, yo me había imaginado algo más fantástico, la historia de alguien que, cada cierto tiempo, debe empezar de cero en otro lugar y con un nuevo nombre para que la gente no note que no envejece. Pues va y resulta que no, que como quien no quiere la cosa, la Woolf te endosa una original reflexión sobre el paso del tiempo y la impresión subjetiva que del mismo tenemos cada uno. Que lo de que vive cuatro o cinco siglos y cambia de sexo es cierto, pero aunque la novela cuente eso también, en realidad no va de eso. Una chica lista, esta Virginia.

33. Guerra y paz en el siglo XXI. Eric Hobsbawm, 2006. [Diario Público. Madrid: 2009]. Parece mentira, pero hay tipos listos que lo son hasta con 92 años. Este libro es una colección de artículos y conferencias que Hobsbawm ha ido redactando en los últimos años sobre un par de temas relevantes en el mundo de hoy y el de mañana: la globalización y el imperio estadounidense. Hobsbawm no sólo ha vivido casi todo el siglo XX, también lo ha estudiado y ha hecho lo mismo con los precedentes, lo que le lleva a señalar que las guerras de hoy no tienen reglas: no luchan y mueren solo soldados, no terminan con la rendición del adversario. También conoce bien el caso del Imperio Británico, con el que el imperialismo actual poco o nada tiene que ver. Al respecto, es curioso que la profesionalización de los ejércitos corra pareja del auge del capitalismo y la pérdida del patriotismo: Hobsbawm apunta que los hombres y mujeres de hoy son capaces de morir y matar por dinero, pero ya no por el estado-nación. Lo dicho, un librito la mar de interesante y esclarecedor que incluye reflexiones acerca del aumento de la violencia, del peligro del uso de la «guerra contra el terror» como política y de la devaluación de la democracia (así como de su difícil o imposible exportación). Acabo ya con una cita sobre esto último: «[los] expertos en relaciones públicas [de los gobernantes] les indican que ha de vérselos gobernando constantemente, y esto, como sabemos por la historia británica de finales del siglo XX, multiplica los gestos, las declaraciones y, a veces, las legislaciones innecesarias» [p. 140].

34. El origen de las especies. Charles Darwin, 1859-1872. [Alianza Editorial. Madrid: 2007]. Una lectura apasionante. Leyéndolo uno se da cuenta de que cualquier elogio que pueda formularse a esta obra y a su autor se queda corto. No sólo está muy bien explicado y estructurado, sino que se nota la prudencia de Darwin a la hora de ir presentando poco a poco las diferentes pruebas en favor de su idea a un público, el de 1859, que bien podía haberle linchado por publicarla. Altamente indispensable.

Mmm... creo que me quedaría componer un repaso general a todos estos títulos, a modo de síntesis. Otro día.

dimecres, d’octubre 21, 2009

META-PORTADAS (10)

Hace cosa de ¡catorce meses! servidor tenía una sección. Creo que entonces más o menos acabé con los comic books de los Simpsons editados en España (sin contar los tomos posteriores en otro formato), así que ahora haré como que no ha pasado el tiempo e inauguraré una nueva temporada alrededor de otras colecciones.

La serie creada por Alan Moore y Chris Sprouse, Tom Strong (1999-2006), uno de los títulos principales de la línea America's Best Comics ---si es que ABC tuvo alguna cabecera secundaria--- rebosaba de referencias a la historia del comic book y al género fantástico. Si nos ceñimos a las portadas, empezaremos por ésta de Tom Strong #11 (enero 2001), que tras la firma de Sprouse y Al Gordon incluye la leyenda «after KIRBY + AYERS».


Este combate entre Tom Strong y su doble Tom Strange de Terra Obscura remite, tanto por la postura de las figuras como por la tipografía de la cabecera, el marco puntiagudo del cartucho de texto, los textos mismos y la ubicación del número del ejemplar, a la siguiente portada de Strange Tales #114 (noviembre 1963):

Obra, por supuesto, de Jack Kirby y Dick Ayers, quienes representan a la Antorcha Humana de la Edad de Plata (esto es, a Johnny Storm de los Cuatro Fantásticos) luchando contra ¿el Capitán América de la Edad de Oro? No puede ser: su regreso no ocurrió hasta The Avengers #4, cuatro meses más tarde. ¿Quién, entonces, viste aquí las barras y estrellas?

dilluns, d’agost 31, 2009

LA FORTALEZA IMPENETRABLE

«Escuchad todos, éste es el plan.

«El Doctor Muerte ha conseguido un circuito impreso de la estructura atómica y molecular de nuestros cuerpos. Por lo que ni yo, Reed Richards, también conocido como Míster Fantástico, ni tú, Susan Storm, apodada como la Chica Invisible, ni tú, Johnny, la actual Antorcha Humana...


«...podremos acercarnos a la fortaleza volante de Muerte para rescatar a Alicia Masters, escultora ciega e hijastra del Amo de Marionetas. Si lo intentáramos, seríamos reconocidos y neutralizados por sus sistemas defensivos. Nuestra única esperanza recae, por tanto, sobre ti, Benjamin Jacob Grimm, veterano, como yo, de la Segunda Guerra Mundial, y cuya radiante personalidad yace bajo esa corteza rocosa que mi imprudencia y los rayos cósmicos tuvieron a bien proporcionarte. Un físico por el que Susan te bautizó, tras sobrevivir al accidente por el que obtuvimos nuestros poderes, como la Cosa. Ben, amigo, compañero, me veo obligado una vez más por las circunstancias a retornarte durante unos minutos tu aspecto humano, una afición que he albergado últimamente y de la que todos habéis sido testigos. Sorbe, pues, este brebaje para que contemplemos una vez más tu mutación de Cosa a hombre. Entretennos... y salva a Alicia, que por algo es tu novia.


«Eso sí. No te detengas a pensar demasiado en el artilugio que he construido para despistar al radar del Doctor Muerte.


«Sé que será difícil, pero procura concentrarte en la misión».


«Reed, ¿dónde cóño me has metido esta vez?»

No, Ben, la pregunta es otra: Kirby, Kirby... ¿qué estaban echando en la tele esa tarde de 1963?

[viñetas extraídas de The Fantastic Four #17, agosto 1963]

dilluns, de desembre 29, 2008

LISTA DE LIBROS LEÍDOS EN 2008 (1)

Para quien le pueda interesar, publico aquí la lista de las lecturas que me han ocupado durante este año 2008 que termina. Bueno, si soy sincero, no es una lista de lecturas en general, sino sólo lo que se indica en el título del post: una lista con los libros leídos este año. El porrón de tebeos, así como los ejemplares de National Geographic y de Imágenes de Actualidad van aparte (vamos, que el único control que llevo es su presencia en las estanterías). Para no sobrecargar la entrada, he dividido el listado en tres partes. En esta primera entrega aparecen los que he leído durante los primeros seis meses del año.

Ahí vamos, pues, con la lista de libros leídos entre enero y junio de 2008:

1. Divertim-nos fins a morir. El discurs públic a l'època del "show-business". Neil Postman, 1985. [Llibres de l'índex. Barcelona: 1990]. Atraído por el título, referenciado en las bibliografías incluidas en Comic Visions, Pop Control y El estilo del mundo, no podía dejar pasar mucho tiempo un libro citado por David Marc, Mike Ibáñez y Vicente Verdú. No me decepcionó en absoluto, e incluso llegué a escribir algo sobre él en su momento. Postman expone una historia de los medios de comunicación en EEUU desde el siglo XVIII y cómo tanto su proliferación como la velocidad y la simplificación de los mensajes han contribuido a reducir hasta lo microscópico nuestra capacidad de atención y reflexión. No os quedéis con estas pocas palabras: son sólo 200 páginas que valen realmente la pena.

2. Die Angst und der Tod. Carsten Tsara macht sich sorgen. Franz Specht, 2006. [Max Hueber Verlag. Ismaning (Alemania): 2006]. Otra lectura de alemán. Poco que decir. Carsten Tsara es un detective que se preocupa por la ausencia de su vecina.

3. The Comic Book Makers. Joe & Jim Simon, 1990. [Vanguard Productions. Lebanon (New Jersey, EEUU): 2003]. Primordial. Fantabuloso. Un recuento de la vida profesional del artista y pionero de los comic books, Joe Simon, redactado con la ayuda de su hijo Jim. Me hice con él debido a mi interés por el comic book de superhéroes y, en concreto, por la figura de Jack Kirby, con quien trabajó en las décadas de los 40 y los 50 y junto a quien creó Captain America en 1940. Me resultó muy útil para detallar la cronología de los primeros años de la industria. Fue, además, toda una sorpresa el sostener el libro en mis manos: no me esperaba que fuera tan grande ni, menos todavía, que incluyera tantas imágenes, incluso en color, impresas en papel de calidad.

4. Del tebeo al manga. Una historia de los comics. 3. El comic-book: superhéroes y otros géneros. VVAA, 2008. [Panini. Torroella de Montgrí (Girona): 2008]. Éste es otro de los libros que he utilizado para conocer los orígenes de la industria del comic book. Hasta la fecha he leído tres de los cinco volúmenes publicados por Panini de su historia de los cómics (me faltan el segundo y el quinto), y éste me ha parecido el mejor de todos ellos. Un texto muy útil e informativo para cualquiera que quiera introducirse en este campo.

5. The Comics Journal Library, Volume One: Jack Kirby. VVAA, 2002. [Fantagraphics Books. Seattle (Washington, EEUU): 2002]. Otra maravilla. Un monográfico dedicado a Jack Kirby que recopila tres entrevistas publicadas en la revista The Comics Journal, realizadas en 1969, 1971 y 1989 (la famosa de Gary Groth), así como ensayos sobre su obra y artículos que recuerdan el conflicto que Marvel y Kirby protagonizaron a mediados de los 80 en torno a la devolución de los originales del artista (y el destino de muchas de estas páginas).

6. Die Blaumacherin. Leonhard Thoma, 2003. [Hueber / Editorial Idiomas. Madrid: 2003]. Otra lectura de alemán y una nueva recopilación de cuentos de Thoma. Estos relatos me engancharon más que los del año pasado incluidos en Der Hundetraum.

7. The Catcher in the Rye. Jerome David Salinger, 1945-46. [Penguin Books. Londres: 1994]. Aunque tuviera poco que ver con la asignatura, la maestra de Lengua Española nos mandó leer este libro, un clásico de la literatura estadounidense, en segundo de BUP (curso 1995-96). A mí me encantó. También recuerdo que una compañera de clase me comentó que no le había gustado, así que no sé si hay que ser chico para apreciar más esta novela, pero bueno, yo no dejo de recomendarla por eso. Hace dos años tuve la oportunidad de viajar a Glasgow a visitar a Álex y de una librería de segunda mano me traje la edición inglesa que he saboreado este año. Me ha gustado más si cabe, gracias a ese estilo tan directo, tan oral, tan auténtico, que lo convierte en un texto idóneo para ser leído en voz alta.

8. Del tebeo al manga. Una historia de los comics. 4. Marvel Comics: Un universo en constante evolución. VVAA, 2008. [Panini. Torroella de Montgrí (Girona): 2008]. Si el tercero me parece el mejor, considero este cuarto como el peor de los tomos que llevo leídos de esta colección de Panini. El cuerpo principal del texto es de lo más endeble, y es interrumpido más que nunca, casi en cada página, por textos independientes. Me dio la sensación de estar leyendo una recopilación de esos artículos breves que se publican en los tebeos de superhéroes; la inclusión de uno de estos textos en un tebeo es una decisión perfecta para informar al lector, pero una obra de esta envergadura se merecía algo con más sustancia. Aquello que más me decepcionó fue que se dedicara tan poco espacio a los primeros años de Marvel.

En la siguiente entrega, más.

dissabte, de juny 07, 2008

«I'M CUTTIN' OUT!»

Que tiemble la Humanidad: está decidido...

¡ABANDONO EL BLOG!

(al menos durante una semana)

PD: Las viñetas son de la última página del Fantastic Four #3 (marzo 1962). Dibujadas por Jack Kirby y escritas por Stan Lee.

dilluns, d’abril 14, 2008

LA DOBLE SPLASH EN LA PRENSA SERIA

En enero leí un ensayo muy interesante: Divertim-nos fins a morir. El discurs públic a l'època del "show-business", escrito por Neil Postman y publicado en 1985. El título me llamó la atención entre toda la bibliografía que aparece en el Pop Control de Miguel Ibáñez, de cuya existencia me enteré a su vez, si no recuerdo mal, a través de una de las columnas de Vida Mostrenca de Jordi Costa. El libro de Postman también es citado por David Marc en su Comic Visions que acabé el año pasado. Vamos, que me estaba llamando a gritos.

A pesar de los 23 años transcurridos, a grandes rasgos el libro sigue estando de actualidad. La tesis principal sostiene que el discurso público / político se ha empobrecido desde que hace más de siglo y medio se empezó a aplicar la electricidad a los medios de comunicación. El telégrafo, el teléfono, la prensa, la radio y la televisión son victorias de la tecnología sobre nuestra menguante capacidad de atención.

Postman cita una frase de Thoreau que me abrió los ojos: «Tenemos mucha prisa por construir un telégrafo magnético entre Maine y Texas, pero puede que Maine y Texas no tengan nada importante que comunicarse». La información, hasta la década de 1840, viajaba tan rápido como pudiera desplazarse una persona que fuera en tren: a 56 kilómetros por hora. El telégrafo rompió esa limitación, lo que es sin lugar a dudas positivo. No lo es tanto que la misma existencia del telégrafo creara la necesidad de usarlo para comunicar cualquier cosa. Dio así comienzo la era de la invasión de noticias que no nos afectan, que no podemos solucionar, pero que nos interesan muchísimo, que necesitamos a todas horas y que se nos olvidan a los dos minutos. Las noticias chorra que rezuman los telediarios: una persecución no sé en qué país, un atraco no sé en qué ciudad, un muerto por aquí, otro coche bomba por allá... Un sinfín de piezas de 50 segundos colocadas una detrás de otra, donde la siguiente anula a la anterior. Lo de «ver/oír las noticias para estar informado» es de chiste. Intentad recordar la noticia anterior. O la de hace 90 segundos. O el telediario de ayer. ¿Alguien puede hacerlo?

Pues eso, que estaba yo absorbido por la lectura cuando relacioné la idea de la progresiva simplificación que del mensaje hacen los medios de comunicación con los cambios brutales que la maquetación y la infografía están introduciendo en los periódicos y este tema, a su vez, con la composición de página de los comic books de superhéroes.

Ya en la década pasada vi cómo el Periódico de Catalunya utilizaba las páginas 2 y 3 del diario para componer una noticia que consideraba importante a lo largo de toda el área horizontal que había desplegado con la maquetación, con la fotografía por lo general ocupando ambas páginas.

Al menos en los cómics, la doble página nació en Captain America Comics #6, de septiembre de 1941:

Los responsables eran Simon y Kirby, por supuesto. Por entonces la llamaban double-spread, o doble desparrame.

A Kirby le pirraban las viñetas enormes. Cada vez más según avanzaban los 60 pero sobre todo en los 70, cuando acostumbraba a empezar sus historias con una viñeta a toda página, o splash, y seguir en las páginas 2 y 3 con otra viñeta el doble de grande.

Este ejemplo es de The Eternals #2, de agosto de 1976; lo mismo podía encontrarse en The Demon, The New Gods, Captain America o The Forever People, entre otras colecciones.

No sucede todos los días, pero en las páginas 2 y 3 de El País de hoy...

Ahí tenéis: se está acostumbrando al lector de periódicos a que, como sucede con el lector de superhéroes desde hace décadas, alucine con una doble splash nada más pasar la portada. En la edición de hoy aparecen otras noticias en las que la fotografía y las columnas del artículo ocupan ambas páginas; si no toda la superficie, sí lo mínimo para unirlas. Pero bueno, lo de las noticias a doble página no es tan común como el reportaje que abre cada día Vida&Artes. ¡¡A veces incluso ocupa el pliegue central!! ¡Como el póster en páginas centrales de toda la vida!

No sólo es eso. Las portadas de Público, el abandono de las fotografías en blanco y negro, la proliferación de gráficos y de secciones basadas sobre todo en imágenes...

Imaginad que llegara desde 1890 un viajero temporal y viera lo que leemos. ¿Vería un periódico? ¿O vería una revistucha de colorines con poco texto?

En la era audiovisual, y ávidos por cazar esa especie en peligro de extinción llamada lector, los periódicos han perdido el miedo a integrar texto e imagen, que es lo que vienen haciendo los tebeos desde hace más de un siglo, y para ello están imitando su narrativa. No es nada nuevo: el ejército de EEUU ya elaboraba cómics didácticos para los soldados en la segunda guerra mundial. La estrategia actual es un poco más sutil, pero no me extrañaría nada encontrar, antes de cruzar el ecuador de este siglo (suponiendo que lleguemos), y con un ritmo decreciente y constante de nuestra capacidad de atención, noticias narradas con el lenguaje del cómic. Cómic malísimo, por supuesto, como el de las tiras de prensa de los periódicos locales.

dijous, de febrer 21, 2008

KIRBY & SIMON, PILARES DEL POP

Estaba repasando un volumen que editó hace unos años El País, titulado Protagonistas del siglo XX -que, como síntoma de la ignorancia en el mundo, no incluye a Jack Kirby-, cuando en su página 474 hallé el siguiente collage, que ya había visto en anteriores ocasiones:

Es de 1956 y se titula Just What Is It that Makes Today's Homes So Different, So Appealing? (¿Qué es lo que hace al hogar de hoy tan diferente, tan atractivo?). Es obra del artista inglés Richard Hamilton, y parece que está considerada como el nacimiento del arte pop.

En la pared del fondo se puede ver con bastante claridad la portada del número 26 de Young Romance, de octubre de 1950 y obra de Jack Kirby.

La cabecera Young Romance, parida por Joe Simon y desarrollada junto a Kirby, trastocó la industria del comic book cuando apareció en 1947. Publicaba Crestwood (según el propio Simon; otras fuentes que consulto me dan otros nombres, como Prize o Feature) y distribuía Independent News, de DC, propietaria actual de los derechos. Fue el primer comic book de amoríos y le siguieron 600 imitadores. Si Simon y Kirby fueran japoneses, serían los padres del shojo.

Por un lado, el pop art me gusta. Por otro, da mayor protagonismo a quien se apropia de una obra y anula al artista primero como, en este caso y en las obras de Lichstenstein, los dibujantes de los comic books originales, y eso ya no me gusta tanto. Hoy identificamos a Warhol, Lichstenstein y Hamilton como artistas. ¿Cuándo recibirán su reconocimiento los artistas originales?

diumenge, de desembre 02, 2007

EL (OTRO) CUARTETO DE NUEVA YORK

No sé si nadie más que yo ve esa relación entre El Mago de Oz (1900) y Los Cuatro Fantásticos (1961), pero lo que es seguro es que no estoy solo en la siguiente acrobacia.

Tras la reinterpretación de los personajes de Baum llevada a cabo por Kirby y Lee, es ésta la que proyecta su sombra sobre las ficciones posteriores de cuatro personajes. En ningún momento se trata de copias exactas ni imitaciones: tan sólo se incorporan a los nuevos personajes algunas de las características señaladas en el post anterior, y que parecen funcionar muy bien combinadas en esos conjuntos de cuatro.

La última versión más conseguida de la estructura, tal vez la mejor gracias a las personalidades de sus protagonistas, la hallamos en la serie Seinfeld (NBC, 1989-1998).

Sí, a mí también me encanta este dibujo. Apareció publicado en el correo del número 31 de Biblioteca Marvel: Los 4 Fantásticos (Forum, julio 2001) y cuando lo vi, tiempo después, pensé que no estaba solo en mis rayadas mentales y que efectivamente había una relación entre los Cuatro Fantásticos y los protagonistas de Seinfeld, conexión que es incluso mayor, por más literal, que la de los primeros con los cuatro de Oz.

Hace mucho que no he visto la serie, pero creo que recuerdo lo básico para establecer las comparaciones. Ya puedo recordarlo, puesto que es una de mis sitcoms preferidas, si no la que más. Junto con Frasier y Friends, ambas también de la NBC, conforma la tríada por excelencia de los noventa. Por cierto, que desde que finalizaron éstas en 2004 han surgido muchísimas series dramáticas, pero no me suena que esté pegando fuerte ninguna nueva sitcom. Hace poco empecé con Curb Your Enthusiasm (yo traduzco el título como "Mengua tu entusiasmo"), que es del 2000 y todavía aguanta, pero o yo estoy muy desinformado o esta década no está dando ninguna sitcom a la altura de Seinfeld, Frasier y Friends. Si sobrevivimos a nuestro presente, ésta será llamada "la década triste" (o del terror, o del miedo).

Sigamos. Los protagonistas de Seinfeld son cuatro (Jerry Seinfeld, Elaine Marie Benes, George Louis Costanza y Cosmo Kramer), como los 4F (Reed Richards, Susan Storm, Benjamin Jacob Grimm y Johnny Storm). Son tres hombres y una mujer, como los 4F. Viven en Nueva York, como los 4F. Jerry es judío, como lo eran los padres de Kirby y Lee, creadores de los 4F. Jerry es el líder del grupo, igual que lo es Reed, de los 4F. Jerry y Elaine fueron pareja igual que lo son Reed y Susan, de los 4F. Jerry y George son amigos desde su época de estudiantes, igual que Reed y Ben, de los 4F. Kramer es el más fogoso de los cuatro («¡La kavorca, Jerry! ¡Tengo la kavorca!»), igual que lo es Johnny, de los 4F. George es el más corpulento de los cuatro, igual que lo es Ben, de los 4F. Hasta se podría decir que la serie tiene su Hombre Topo particular (porque el Doctor Muerte no puede ser) en Newman, la archinémesis de Jerry.

Y poco más. Si no conocéis Seinfeld os la recomiendo desde aquí. Seinfeld es lo más parecido a LA VIDA que he encontrado en la ficción desde Ulysses de Joyce.

Aparte de en El Mago de Oz, Fantastic Four y Seinfeld, el esquema de cuatro se repite (además de en Gominolas) en un par de sitios más -y con esto daré por acabada esta parte. El más antiguo de los ejemplos que quedan es Star Wars (1977), en cuyas escenas en el interior del Halcón Milenario no es difícil atisbar ecos de los 4F en los personajes de Han Solo, Chewbacca, Leia y Luke Skywalker. A saber: Solo y Chewbacca son amigos y pilotos (como Reed y Ben); Leia y Luke son hermanos (como Sue y Johnny); Solo y Leia se lían (como Reed y Sue). Además, por supuesto, está el mismo Doctor Muerte copiado tal cual en Darth Vader.

Por fin, el ejemplo más controvertido de todos: The A-Team (NBC, 1983-1987). Pues sí, también el Equipo-A son cuatro, son veteranos de guerra (del Vietnam; Reed y Ben lo eran de la 2GM), tienen un líder que fuma (Hannibal Smith; Reed fuma en pipa en los primeros números de Fantastic Four), un fortachón con diferente color de piel (si B.A. Baracus es negro, Ben es naranja), un ligoncete (Faceman) y... bueno, no tienen una mujer pero tienen a un loco (Mad Murdock). Si Faceman se hubiera llamado como lo conocemos en España, Phoenix, la jugada me habría salido redonda, pues podría hablar de un ligón que es un ave de fuego, como la Antorcha Humana de los 4F. De nuevo, como ocurrió con Sue Tornado (Susan Storm versión Vértice), es como si los traductores hubieran intuido algunas de estas relaciones.

The Wonderful Wizard of Oz (Lyman Frank Baum, 1900), The Fantastic Four (Jack Kirby & Stan Lee, 1961), Star Wars IV: A New Hope (George Lucas, 1977), The A-Team (Stephen J. Cannell & Frank Lupo, 1983) y Seinfeld (Jerry Seinfeld & Larry David, 1989). Todas son ficciones de cuatro personajes, cada uno de ellos con características poco intercambiables y unas relaciones bastante definidas, como si se debieran a un orden superior, a una superestructura: el esquema de cuatro.

Gominolas es sin duda la peor manifestación que ha dado este esquema. Sobre ella escribiré en la siguiente entrada. Mañana no creo, seguramente al otro.

divendres, de novembre 30, 2007

UN TORNADO DE RAYOS CÓSMICOS

No estoy seguro de si escribo todo esto como si hubiera descubierto las Américas o es algo que ya sabe todo el mundo, la verdad, pero es que me parece todo taaan evidente...

Recapitulemos un poco. Hasta ahora hemos presentado a El Mago de Oz (1900) por un lado y a Gominolas (2007) por el otro. Por extraño que parezca, ambos títulos están relacionados, si bien es en los puntos centrales de esa conexión donde hallamos los ejemplos más representativos de la estructura de cuatro personajes.

Los protagonistas de El Mago de Oz se reflejan en la familia conformada por los Cuatro Fantásticos. Allí donde los personajes de Baum se definen por sus carencias, los creados por Jack Kirby y Stan Lee en 1961 reafirman sus características casi en cada número de aquellos primeros años. Si el Espantapájaros deseaba un cerebro, Reed Richards / Mr. Fantástico demuestra de sobra que lo tiene; si el Leñador de Hojalata suspiraba por un corazón, Johnny Storm / la Antorcha Humana sale detrás de cada falda que ve; si el León Cobarde se escondía por falta de coraje, de esto precisamente anda sobrado Ben Grimm / la Cosa; si Dorothy, por fin, camina para regresar al hogar, Susan Storm / la Chica Invisible no sólo ya lo ha encontrado, sino que se casa con Reed para expandir la familia.

Algunos puntos más relacionan a los ocho personajes:

-suponemos al Espantapájaros bastante flexible, aunque no tanto como Reed.

-además de las chicas, los coches (de metal) también interesan al fogoso Johnny.

-el León, como la Cosa, se distingue por ser el de aspecto menos humano de su cuarteto. Incluso podría contemplarse a la Banda de la Calle Yancy como un trasunto de los animales del bosque que espantan al León.

-el apellido de Susan es un fenómeno meteorológico (tormenta), y su poder de invisibilidad representa el elemento del aire, del que está formado el tornado de Dorothy. Curiosamente, cuando hace casi 40 años la editorial Vértice adaptó el dibujo aparecido en el número 10 de Fantastic Four (enero 1963), cambió el nombre de Sue Storm por el de Sue Tornado (me encantaría ilustrar esto, pero paso de destrozar un tomo Vértice).

Por supuesto, los Cuatro Fantásticos también cuentan con sus propias carencias y conflictos. Si no fuera así difícilmente habrían sobrepasado el año de vida.

En la siguiente entrega, ¡el esquema da el salto al cine y a la televisión! Muy pronto, en algún momento del futuro cercano.

dijous, de setembre 27, 2007

¡¡VIVA KIRBY!!

Una versión primitiva de este texto iba a ser el siguiente post... hace dos semanas. Como lo he dejado criar, pues el muchachote se ha engordado bastante en este tiempo. Sólo espero que no se os indigeste.

Hace más de dos semanas terminé de leer Tales to Astonish (*), no la serie de comic books editada por Atlas/Marvel entre 1959 y 1968 y que cambió su nombre por el de The Incredible Hulk a partir de su número 102, sino el libro escrito por Ronin Ro (un pseudónimo), una especie de biografía de Jack Kirby y un retrato de su época. No pretende ser LA biografía de Jack Kirby, pues este título, por las expectativas creadas, corresponderá a la escrita por Mark Evanier, quien se convirtiera en asistente del dibujante hacia el final de su segunda etapa en Marvel, y cuya publicación estaba anunciada para el mes que viene. Y digo estaba porque según explicó él mismo el pasado fin de semana, Kirby: King of Comics se retrasa al menos hasta febrero.

Leído el libro, no acabo de entender cómo nadie (hasta donde tengo noticia) ha realizado todavía una película (biopic, documental o lo que sea) sobre Jack Kirby en concreto o sobre los inicios de la industria del comic book en general, porque los altibajos de las primeras décadas cuentan con puntos de giro de sobra para convertirse en un guión excelente. Existe Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, de Michael Chabon (quien obtuvo por esta novela el Pulitzer de 2001), ambientada en esa época pero protagonizada por personajes que, aunque ficticios, están basados en personas reales. En las vidas de Joe Kavalier y Sammy Clay hay retazos de otras parejas creativas de entonces, como fueron Jerry Siegel y Joe Shuster (Superman, 1938), pero sobre todo de Joe Simon y Jack Kirby (Capitán América, 1941). Hace dos años me enteré de que una adaptación del libro se hallaba en fase de preproducción y, según la IMDb, ahí sigue, con fecha de estreno para 2009. Veremos si se concreta algún día. También contamos con Marvel Super Heroes' Guide to New York City (2004), un documental de Travel Channel que introduce la atmósfera de aquellos pioneros en su tramo final.

Jack Kirby, por si queda alguien que no lo sepa (y, por desgracia, todavía hay muchísima) fue el creador de muchos de los personajes de Marvel. Para ser más concreto, de casi todos los principales de la hornada de los sesenta (menos de Spider-Man y Daredevil) que han disfrutado de una cabecera más o menos regular y más o menos ininterrumpidamente hasta ahora. Y que, por cierto, han dado y siguen dando mucho dinero. Dinero del que la familia Kirby ha visto bien poco.

Kirby era lo que se dice un puto machaca. Una máquina no sólo de dibujar, sino de crear. El hombre bien pudo haber creado él solito gran parte del Universo Marvel (el tiempo me ha convencido de que Kirby creaba y Stan Lee daba forma y dialogaba; no le resto méritos a Lee en la configuración de lo que conocemos como Universo Marvel, pero atribuirle crédito como guionista supone restar el mismo a Kirby. Y eso sí que no), bien pudo haber recibido en vida el reconocimiento que merecía por parte de amigos, lectores y compañeros de profesión, pero durante la mayor parte de su vida laboral en la industria del comic book no pasó de ser un dibujante que, entre 1961 y 1965, acababa de 5 a 6 páginas al día, con una media entonces de más de 1100 páginas al año. Con una calidad media alta-alta. Era, y seguiría siendo de existir alguien así hoy, un chollo para cualquier editorial. Intentad encontrar a un dibujante que se encargue de, mínimo, tres colecciones al mes, dibuje unas cuantas portadas y además le quede tiempo para componer las páginas de otros títulos que no dibuja, para que los nuevos artistas aprendan el estilo de la casa. El toque Marvel. Los estilemas de Kirby.

(Jack Kirby y Joe Sinnott, dibujante y entintador legendario de The Fantastic Four, respectivamente, en 1975)

Al principio puede echar para atrás. Lo sé. A mí me pasó. Le ha pasado a otros que no fueron contemporáneos de Kirby. Pero en cuanto uno se da cuenta de que el hombre no sólo ha dibujado esto, sino también aquello, e incluso lo de más allá, y averigua que lo hizo a la vez (y sin esbozar: si sobraba una página, dibujaba otra que encajara en la historia y guardaba la vieja para ser usada en otro episodio [Ro, p.155]); y que después creó esto, y eso otro, y aquello, y lo de más allá, y descubre que durante toda su vida no paró de crear personajes; y uno vence sus iniciales reticencias al dibujo y a la abundancia de viñetas (una primera sensación que no dice nada de la calidad de las páginas puesto que no es real, sino resultado de haber crecido leyendo otro tipo de tebeos), la verdad sale a la luz: Kirby estaba más para allá que para acá, y las calles de sus páginas eran las redes de pesca de las que servía para traernos multitud de conceptos del mar de LA imaginación (pues sólo hay una, como dice Alan Moore en Promethea).

Así, con los años, Kirby se ha convertido en uno de esos autores que generan en mí el impulso de "conseguir todo lo que ha hecho", que en el terreno del cómic también me producen Will Eisner, Alan Moore, Charles Schulz, John Byrne, Joe Sacco, Bill Watterson, Osamu Tezuka, Jiro Taniguchi y... poca gente más (vale, también deberían estar Alex Raymond, Winsor McCay y Hal Foster, pero los dos primeros tendrán que esperar a mejores ediciones). Por supuesto disfruto con muchos otros autores, y aunque tenga en muy alta consideración etapas y obras, me basta con esas etapas y esas obras. (Y aunque el Peanuts de Schulz sólo sea una obra, su magnitud supera a muchas otras juntas).

Desconocía muchísimas cosas antes de leer el libro de Ronin Ro. Una de las que más me llaman la atención es el cuestionamiento de la misma existencia del “método Marvel” de hacer comics. Ya había leído algo al respecto, en la entrevista que Eisner realizó a Kirby en 1982 (**), en la que el segundo afirma que él escribía y dibujaba en la Marvel de los sesenta y «Stan Lee escribía los títulos de crédito» [Eisner, p.221], lo que es casi lo mismo que decir que el “método Marvel” no existe. Para los profanos: de toda la vida se ha explicado que el llamado “método Marvel” consiste en proporcionar al dibujante un argumento del episodio, una descripción general o una lista de las escenas que deben aparecer, para que el dibujante planifique la acción y la distribuya en las páginas de historieta que ha de entregar ese mes. El dibujante puede llenar algunos huecos entre secuencia y secuencia, puede diseñar los personajes, pero según esta teoría, de ningún modo imagina los derroteros del argumento. Muchos dibujantes se vieron atraídos por esta forma de trabajar, sin guiones cerrados ni detallados, que les permitía muchísima libertad para explayarse en su arte. Y si bien un aspecto del mito del “método Marvel” es cierto, el de que los dibujantes planificaban la acción, parece muy probable que, al menos en los inicios del resurgir editorial de Atlas / Marvel en los 60, y sobre todo en los casos de Jack Kirby y Steve Ditko (padre de Spider-Man –con guión- y Dr. Strange), esa libertad no era tanto un privilegio concedido por el presunto guionista o el editor (aunque sí, de todos modos, algo inusual y muy de agradecer), como una necesidad impuesta por el ritmo de trabajo y por las crecientes responsabilidades de Stan Lee como editor, escritor de las páginas de correo y otras secciones y, sobre todo, relaciones públicas de la editorial.

Vale que algunas declaraciones del Jack Kirby de los últimos años, con todo aquello de la lucha por los derechos intelectuales sobre los personajes y la recuperación de sus originales, no fueran de lo más afortunadas, sobre todo aquellas en que afirmaba que Stan Lee no había hecho nada de nada, que jamás habían trabajado juntos o que él había creado Spiderman (sin guión), pero no puedo dejar de pensar que algo de cierto debe haber en todo ello. Esto explicaría, además, la famosa amnesia de Lee sobre qué comics ha escrito, y la notable diferencia entre las creaciones de un Kirby-solo frente a las de un Lee-solo (lo que constituye, a mi parecer, el mayor argumento a favor de Kirby; a favor de Lee, decir que su ausencia en los diálogos se nota en las colecciones del Cuarto Mundo que Kirby-solo realizó en los setenta para DC).

Lo cierto es que Lee ha reconocido que, al menos respecto de Ditko y Spider-Man, no tenía ni idea de qué le iba a entregar el dibujante cada mes. Lleno de justicia y de significado es el hecho de que Ditko aparezca acreditado como responsable del argumento a partir de The Amazing Spider-Man #25 (junio 1965) y hasta su último número, el #38, de julio de 1966 (con la sola excepción del #31). Con Kirby nadie tuvo ese trato, y eso le fue quemando por dentro hasta finales de la década, cuando expiró su contrato con Marvel y NADIE se lo renovara a pesar de que siguiera trabajando para ellos. Esto, sumado a la circunstancia de que Stan Lee se había apropiado de Estela Plateada, y de que Marvel se estaba forrando con sus personajes mientras él no recibía un chavo por ello, pudo con él y se pasó a DC para competir contra sí mismo.

Ro especifica que lo que quemó de verdad a Kirby y lo volvió contra Marvel y Stan Lee no fue que no se le acreditara como coargumentista o coguionista ni, incluso, por no obtener ningún beneficio de unos personajes que o creó o ayudó a desarrollar, sino porque la versión oficial que Marvel y los medios de comunicación difundían era la imagen de un Stan Lee como creador absoluto del Universo Marvel. Eso le comía por dentro.

Debe señalarse también que si Siegel y Shuster han sido reconocidos como creadores de Superman, y si hoy en día aparece la leyenda "Superman created by Jerry Siegel and Joe Shuster" en cada tebeo del personaje, no es porque los dirigentes de DC fueran mucho mejores que los de Marvel, sino porque Siegel y Shuster llevaron a juicio a la editorial en los años setenta.

En definitiva, un entrante muy apetecible que me ha abierto el apetito para disfrutar (y aprender) todavía más, lo más pronto posible, con The Comic Book Makers, de Joe y Jim Simon, otro libro sobre los pioneros escrito por uno de ellos, y la mencionada biografía escrita por Evanier (cuando salga). Qué ganas les tengo.

(*) RO, Ronin. Tales to Astonish: Jack Kirby, Stan Lee, and the American Comic Book Revolution. Bloomsbury Publishing. New York: 2005.

(**) EISNER, Will. Shop Talk. Conversaciones con Will Eisner. Norma Editorial. Barcelona: 2005.

PD: en honor a la verdad, he detectado un par de errores. El primero, en la primera página: se dice que Kirby nació el 25 de agosto, cuando lo hizo el 28. El segundo, en la p.177, donde se describe el "primer encuentro" entre Kirby y Sinnott en 1975, cuando parece ser que se conocieron tres años antes. Sí, en 1972, y en ningún momento mientras Sinnott entintó a Kirby, entre 1965 y 1970. Lo que son las cosas. A ver si el Bullpen tampoco existió.

dimarts, d’agost 21, 2007

EL CORAZONCITO DE MUERTE

Señoras y señores, con ustedes la primera exposición del conflicto interno del Dr. Muerte, en su quinto enfrentamiento contra los Cuatro Fantásticos, tal y como fue presentado en The Fantastic Four #17, de agosto de 1963 (página 9).

Porque me da la gana.

PD: conforme más detenidamente leo estos números de Fantastic Four más brillantes me parecen.

dissabte, de maig 26, 2007

NUEVA GÉNESIS Y... ¿LA ESTRELLA DE LA MUERTE?

Aviso: esta entrada va de tebeos (toda no, pero casi). Algunos os sentiréis perdidos entre nombres de autores, colecciones y fechas de edición, pero por eso he puesto también fotitos que tanto os gustan, para ver si consigo atraer vuestra atención hacia alguno de los elementos que incluya. ¡Y hablo de Star Wars, coño, que ayer cumplió 30 años! ¿Se puede pedir más?

Hace cinco años y medio estábamos enfrascados en un trabajo sobre Stanley Kubrick para Historia del Cine de primero. El peso de las imágenes que incluimos para ilustrarlo nos obligó a dividir el texto para guardarlo en cuatro o cinco disquets. Así trabajábamos. Entonces parece que ninguno teníamos todavía grabadora de CDs; no faltaría mucho para ello, pero justo entonces, cuando nos hacía falta, eso no existía o no estaba extendido. A finales de primero copié en VHS algunos de los cortos que hicimos en clase porque el laboratorio no debía contar con grabadora todavía (o yo no sabía que existía o no sabía usarla, que también puede ser).

Con el tiempo se generalizaron las grabadoras de CDs y DVDs, y a este respecto tengo que escribir aquí un comentario que expresó hace años mi compañero de carrera Epunto Gepunto Emepunto: si las multinacionales han bajado tanto los precios para que todo el mundo podamos hacer nuestras propias copias de cualquier cosa, es porque les interesa que copiemos. Desde el momento en que las grabadoras se hicieron asequibles, toleraron, democratizaron e incitaron a la piratería. Seguro que las discográficas (si no las pequeñas, las grandes) se llevan parte del pastel de las empresas de tecnología. (Jordi, eso son acusaciones sin fundamento; déjame en paz). Copiar mueve dinero. Si no les interesara que copiáramos, no nos habrían dado las herramientas para poder hacerlo.

Los alumnos de segundo con los que estoy en contacto estos días conocen un entorno de trabajo muy diferente del que tuve yo. ¿Quieres que te pase este archivo? Espera, que ahora te lo paso con mi usb (o MP3, o PSP). ¿Que no nos da tiempo a acabar de editar la noticia en los ordenadores de la universidad? Tranquilo, que ahora lo copiamos todo en mi disco duro externo y ya seguimos en casa. Es increíble la facilidad con la que se copian y cortapegan los archivos hoy en día.

...

Madre de dios, cómo me despisto. Total hace unos minutos que he escrito lo de arriba y ya no sé cómo quería continuar. En algún momento el texto debía empezar a transitar hacia el hecho de que si todo lo comentado me sorprende, más todavía lo consigue que hace 30 años estrenaran La guerra de las galaxias, resultado de muchísimos trucajes ópticos y unos ordenadores de mierda.

Aquella película, Una nueva esperanza, sigue siendo para mí la mejor de la saga, con el argumento más sencillo posible: rescatar a la princesa que va de blanco y derrotar al tipo que va de negro que seguro que es el malo. Por cierto, que la primera vez que leí el título de A New Hope fue en un salón recreativo de Eurodisney, hace diez años, meses antes del reestreno en salas de la trilogía original. Antes de eso no sabía nada de que la primera película era la cuarta.

Debido al éxito fulminante que obtuvo, cualquiera diría que Star Wars surgió de la nada. Pero de la nada, nada sale. Más allá de las referencias que todo el mundo sabe y ayer muy bien recordó Rafa Marín (Flash Gordon + Kurosawa + western = Star Wars), no está de más indicar otras influencias más contemporáneas a la realización del primer film y que yo creo más directas. Si no en Lucas, sí en la psique de los espectadores adolescentes de entonces que seguro reconocieron en la pantalla historias que ya habían leído. En tebeos, claro.

Tenemos por una parte al Doctor Muerte, aparecido por primera vez en el número 5 de julio de 1962 de The Fantastic Four (de Jack Kirby), con su rostro desfigurado oculto bajo una armadura de metal. "¿Dónde estabas tú en el 62?", fue la frase de promoción de American Graffiti. "Leyendo tebeos de los 4F y tomando notas para una idea que se me ha pasado por la cabeza", pudo ser la respuesta de Lucas. El origen de Muerte se narró en el segundo anual de la colección, de 1964.

Tenemos también la Guerra Kree-Skrull. Que qué es eso, Jordi. No, si ya me imaginaba yo. Pues mirad, yo la leí hace unos años y sólo recuerdo que me encantó en todos los aspectos. Lo básico: es un conflicto planetario iniciado hace eones entre las civilizaciones Kree y Skrull (creedme), del que se nos informa y tiene su desarrollo en los números 89 al 97 (VI-1971 a III-1972) de The Avengers, escritos por Roy Thomas y dibujados por Neal Adams y los hermanos Buscema. Tiene cabida todo el mundo: la Inteligencia Suprema, los Inhumanos, el Capitán Marvel, Rick Jones, Nick Furia, los Mandroides, la Zona Negativa, Annihilus... todo bien mezcladito, con los Vengadores en medio de todo el meollo, que resulta ser una aventura cósmica como no se había visto en Marvel, con viñetas que muestran el avance a través del espacio de las naves gigantescas de la armada imperial Skrull (como en ésta del número 96). Tal que en una película que yo me sé.

Hace poco me inicié en la saga del Cuarto Mundo de Jack Kirby. No es precisamente la obra de Kirby que recomendaría, porque leyéndola lo único que queda claro es que son tebeos dibujados por Kirby, pues lo que es el argumento lía un poco. Si hay alguien ahí fuera que quiera probar con el Kirby de los 70, que empiece por Los Eternos (1976-78), por su etapa en Capitán América (1976-77) o por el tomo de Pantera Negra (1977-78).

El Cuarto Mundo es el título genérico de la saga desarrollada en las colecciones New Gods, Forever People, Superman's Pal Jimmy Olsen y Mister Miracle, todas de DC. Por lo leído en New Gods, es un conflicto entre Apokolips y Nueva Génesis, con el personaje de Orion en medio. Orion es el héroe de la historia e hijo de Darkseid, el amo de Apokolips. Vale, me diréis que lo del padre oscuro es el pan nuestro de cada día, pero echad un vistazo al aspecto de Apokolips, aquí al lado. Aalgoo se parece a aalgooo... y no señalo a naadiee...

La carretera de las influencias tiene dos sentidos, e igual que va, vuelve. Cuando uno lee la etapa de John Byrne en los 4F a principios de los ochenta, en plena fiebre galáctica, con esas recurrentes visitas a otros mundos y encuentros con civilizaciones de criaturas extrañas, es inevitable pensar que esas aventuras tienen lugar en el mismo universo de Star Wars, y que nos muestran rincones que jamás veremos en la pantalla.

Tal vez sea porque los dos tienen barba, pero a veces pienso que John Byrne y George Lucas son la misma persona. Por una parte, Lucas, de la mano de Spielberg, dominaron los 80 con sus guerras estelares, sus Indiana Jones, regresos al futuro, además de con otras producciones con el mismo sello o películas exploit. Byrne, por otra, y con un talento similar para realizar entretenimiento de calidad, conquistó el tebeo de superhéroes de esa década. Tras unos años a finales de los 70 con la Patrulla-X, de la que se despidió en The Uncanny X-Men #143 (IV-1981), y una corta etapa en Captain America (julio 1980 a marzo 1981; #247-255), recibiría a la nueva década como se merece con su labor en Fantastic Four (#232-293; junio 1981 a agosto 1986) y en las colecciones de Superman a partir de octubre de 1986.

La sombra de Star Wars se percibe sobre todo en Fantastic Four, pero también un poco en la saga del exilio de Superman, de 1989, que no son números directamente escritos por Byrne pero narran las consecuencias de las líneas argumentales que él abrió.

Vale, de acuerdo, de una viñeta aquí y otra viñeta allá no salen seis películas. Sólo digo que el espíritu de las aventuras más-grandes-que-la-vida de Kirby, así como los conflictos galácticos descritos en los cómics Marvel pocos años antes del estreno de Una nueva esperanza, son elementos que estaban ahí, en una cosa tan estrambótica como un tebeo de superhéroes, plasmado en un material conocido como papel, intermediario entre un universo y la imaginación.

dimecres, d’abril 11, 2007

¡KAY-I-AR-BEE-WY!

Me acerco aquí para alejarme por hoy (bueno, ayer) de los sinsabores del premiere, que se me cuelga después de cada acción. Un asco, vamos. Por suerte, las obras impresas en papel no se quedan colgadas (¡viva la tecnología analógica!) y, en un ambiente suficientemente iluminado, sumado al milagroso ejercicio de unos órganos fotorreceptores, sigue siendo posible la lectura de tebeos.

Todavía sin mi dosis mensual de novedades (bueno, ha salido el Crisis Infinita #2, que ha sido extraordinariamente distribuido antes de tiempo, en algunos lugares de España con sorpresa incluida, pero esta vez no caeré), seguiré ejercitándome en las labores de pseudo analista de tebeos. La cosa va como sigue: el lunes por la tarde releí el número 1 de The Fantastic Four (noviembre 1961), tomando notas sobre lo que sucedía en cada página. Estoy ya casi seguro de que dedicaré el proyecto al análisis de las aventuras de la primera familia del Universo Marvel. Parece una tontería, pero todavía no he empezado y ya se está complicando. Por ahora tomo como modelos el libro de Rafa Marín sobre Marvel (leído hace unos años) y el de Manuel Barrero sobre Barry Smith. Ayer no avancé mucho en este sentido: sólo leí unas pocas páginas del libro de Barrero, todavía sobre los inicios de Windsor-Smith en Marvel (su número de The X-Men, tres de Daredevil y dos de The Avengers), ocupado como estaba en perder el tiempo y luchando contra el premiere. Barrero me da pistas sobre en qué cosas fijarme cuando analizo una composición de página, pero no es mi intención desgranar las diagramaciones de Kirby en FF (ahí queda eso), ni estudiar la estructura de un solo número o de una determinada (reducida) cantidad de números alrededor de la misma trama, sino, y hasta que tope con una realidad que me lo impida y me haga variar de rumbo, tratar de describir cómo Stan Lee y Jack Kirby, en los años 60, construyeron, mes a mes, un mundo de ficción ambientado en nuestro presente. Me centraré sobre todo en Los 4 Fantásticos, y en cómo, sin ser conscientes de que estaban haciendo historia, sus creadores iban sacándose personajes de la manga al tiempo que definían las personalidades de la familia, expandiendo los límites del edificio Baxter (su base) hacia fuera, hasta muy lejos en el espacio, y hacia dentro, hasta lo más hondo del alma de las criaturas melodramáticas que pueblan el Universo Marvel. También, por supuesto, el fantástico concepto del continuará y el de los personajes invitados. Con un poco de suerte, alguien ya habrá hecho todo esto y lo habrá publicado en EEUU, así que sólo tendré que conseguir el libro, leerlo y sablearlo. Si no lo ha hecho nadie (bueno, Marín les dedica unas cuantas páginas), o lo que encuentre no se adapte exactamente a mis propósitos, entonces me toca trabajar. Lo que sí hay, según leo en la bibliografía de Barrero, son libros (estadounidenses, claro) sobre el comic-book y la historia del tebeo de superhéroes. Será cuestión de localizarlos.

No será sólo leer la primera década de The Fantastic Four y tomar notas (que no es poco), sino tratar la obra en su contexto. Por supuesto, cuento con gran cantidad de artículos en los propios tebeos, pero debería localizar las fuentes en las que se basan. Por ejemplo, cuando me dicen que Kirby dibujó un tebeo entero de 20 páginas del Capitán América en un fin de semana para suplir un retraso de Steranko en la entrega de su siguiente número sobre la muerte de Steve Rogers (por favor, no vayáis a creeros que el Capi sólo ha muerto este año), me lo creo, vale, seguro que Kirby fue capaz de eso, ¿pero dónde lo ha leído quien lo ha escrito?

Barrero intercala la situación personal de Smith como inmigrante ilegal en EEUU con sus trabajos. Algo así debería hacerse con la vida de Lee y Kirby. Claro que, para alguien como Kirby, quien, según dice Abraham García en un especial sobre el autor de hace años, dibujaba casi mil doscientas páginas anuales (tres y pico al día) durante 1962 y 1963, y una media de 670 al año entre 1958 y 1978, poca vida le debía quedar. Al menos enumeraré todas las colecciones que tenía que dibujar cada mes mientras se ocupaba también de Los 4 Fantásticos. Todavía debo echar cálculos: ya os las diré.

Mmm... yo no quería hablar de nada de esto. Al menos, no así. Sigo teniendo pendiente ampliar unas notas sobre el FF #1 y el DD #163, más que nada para tratar de aplicar el "chip Pavía" y el Modo de Representación Institucional (MRI) al tebeo de superhéroes. Pero ya es tarde para eso.

divendres, d’abril 06, 2007

VEINTE MINUTOS EN FUTUR@

A última hora de la tarde de ayer me pasé por lo más parecido a una tienda de cómics que tiene Gandia. Por nada en particular: por echar un vistazo, guarecerme de la llovizna vespertina (habitual de estos días), comprobar si ya habían traído algunas novedades de abril, ver relucientes tebeos de colorines. Así, mirando la estantería, cogiendo ejemplares, hojeándolos y devolviéndolos a su lugar (y dejarlos, todo sea dicho, más ordenados de lo que estaban), ocupé un agradable cuarto de hora largo. Y no compré nada.

Me venía a la cabeza una frase que Bart Simpson pronuncia en el número #1 de Bartman (aparecido en EEUU en diciembre de 1993 y por aquí, así de memoria, en el verano de 1996; cosas de la magnífica labor de Ediciones B, que jamás fechaba los tebeos de los Simpson ni que le fuera la vida en ello): «¿Hay algo que inspire más adoración en la verde tierra de Dios que una estantería atiborrada de tebeos en el punto álgido del verano?». Si lo hay, al menos, no está a mi alcance. (Me ha costado un rato localizar la frase de marras).

Novedades del mes, pocas. Lo más atractivo, a pesar de su reducido tamaño, El informe 11-S, editado por Panini (y no, no os he puesto el enlace oficial porque el sitio de Panini Cómics es de lo peorcito que uno puede encontrar; de nada). Como el estilo de la narración es totalmente estadounidense (esto es, de cómic de superhéroes, mainstream, pijamero o como queráis llamarlo), esperaba la obra en formato comic-book, pero según he podido comprobar en Amazon, parece ser que ese tamaño que me resulta un poco pequeño, casi de bolsillo, es el mismo que el original, así que nada que reprochar (a no ser que me haya confundido convirtiendo pulgadas en centímetros). Es un tebeo (y no "novela gráfica", como reza la portada; escupo y escupiré mil veces sobre ese calificativo) que supongo que caerá algún día, más pronto que tarde, a pesar del precio (cinco euros menos sería perfecto). Y por supuesto me tira mucho más que leerme la traducción española del informe, que cuesta 18 (dos menos) y sale por tanto más cara. El cálculo es sencillo: al mismo precio, y sin que tenga por qué tratarse de la misma obra, un tebeo resulta más barato porque ofrece texto e imagen, el trabajo del guionista sumado al del dibujante. Por ejemplo, la edición de Planeta de V de Vendetta, a 18 euros, no sólo es más barata que un libro que cueste lo mismo, sino (esta vez en una comparación "a peso" y "por tamaño", además del precio, claro) que también lo es respecto de El informe 11-S. Por tanto, en el caso de que tenga 20 euros en la mano que pueda dedicar a comprar un solo tebeo (este detalle es importante), los gastaré en otros títulos que me compensen (subjetivamente) más, esto es: completar la colección de Will Eisner, hacerme con otras obras de Joe Sacco, o con los tebeos que Jack Kirby realizó en DC, u otro volumen de Rip Kirby (y tal vez alguna cosilla más, pero estos son los básicos).

Novedades del mes, pocas, pero porque la tienda tiene una relación rara con el distribuidor (o tal vez no la tenga). A punto he estado de caer con el especial Illuminati de Los Nuevos Vengadores, preludio de la Civil War, pero... ¡2.50! ¡Con menos del doble me hago con un número de El cuarto mundo de Jack Kirby, que no sólo seguro que es mejor sino que me cundiría más! Lástima que de ésta sólo tuvieran los números #5 y #6; de haber estado el #1 habría sido más de lo que hubiera podido resistir. Si tiene que caer la Civil War, que sea sin preludios ni chantajes completistas.

Ni rastro del Daredevil de Brubaker, ni de Green Lantern, ni de Sandman, ni de La cosa del pantano. Lo que me lleva a pensar que no sólo hay que hablar de los tebeos cuando salen, sino también cuando no salen, que es la mayor parte del tiempo. Mirando los tebeos que no iba a comprar, he descubierto que en Marvel Team-Up Spiderman llevan unos meses publicando una historia de los cómics Marvel que me puede resultar útil para el proyecto. Pero como esta semana se ha anunciado (también por parte de Panini) el inicio de la publicación de los doce tomos de Una historia de los cómics, y como el que hará el número 4 será todo para Marvel, servidor se huele que el contenido no puede variar mucho y estará más ampliado (espero).

Sobre el proyecto hablaré la semana que viene. Hoy habéis descubierto que ser lector de tebeos ha hecho de mí un pesetero. Y es que cuando la diferencia entre tener dos euros y no tenerlos, afecta a tener un tebeo, o no tenerlo... la curva del confort y de la frivolidad occidental se encuentra en un lugar tan alto que sólo puede descender.