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dimecres, de gener 06, 2010

LISTA DE LIBROS LEÍDOS EN 2009 (y 3)

A lo tonto a lo tonto ya hemos empezado otro año y yo todavía ando repasando las lecturas de los últimos cinco meses. Rematemos ya el asunto:

21. La aznaridad. Manuel Vázquez Montalbán, 2003. [Diario Público. Madrid: 2009]. Lo primero que leo de Montalbán. Es una crónica de la presidencia de Aznar hasta 2003, fecha de publicación del libro y año de la muerte del escritor. No hay que ser muy listo para darse cuenta de que a Montalbán no le caía demasiado bien Aznar; por eso me cae bien Montalbán. La lectura me ha servido para refrescar noticias de los años de instituto y primeros cursos de la universidad, y si bien me ha gustado, habría agradecido bastante referencias a fechas concretas en forma de notas a pie o una lista de artículos de prensa al final (como hace o le hacen a Chomsky).

22. Kirby: King of Comics. Mark Evanier, 2008. [Abrams. Nueva York: 2008]. Con esta biografía de Jack Kirby di por concluida el verano pasado la bibliografía leída para el proyecto de la carrera antes de entregar el trabajo. A pesar de estar escrita por Evanier, ayudante y amigo personal de Kirby en sus últimos 25 años de vida, no me aportó demasiada información novedosa, tal vez porque ya acumulaba la lectura de otros textos y entrevistas. De todas formas, lo importante de este libro no es la redacción en sí, sino las ilustraciones que la acompañan. Editado en cartoné y gran formato, incluye reproducciones tanto de originales de Kirby, a color y en blanco y negro, como de historietas completas. Por todo esto, Kirby: King of Comics es una delicatessen visual. Existe edición española a cargo de Rossell, igual de cuidada que la americana pero no sé yo si igual de recomendable: cuesta 50 euros y a mí me consiguieron mi copia en Londres por menos de 20.

23. El rojo emblema del valor. Stephen Crane, 1895. [Diario El País. Madrid: 2004]. Crane tenía menos de 24 cuando escribió esta novela, dato nada sorprendente viniendo de alguien que murió a los 28 tras una vida intensa como periodista y corresponsal. Llama la atención que sólo los personajes, y nunca el narrador (hasta donde recuerdo y he sido capaz de comprobar con un rápido repaso), usen sus nombres propios (el de pila o el apellido) para referirse entre ellos. El protagonista, el soldado Henry Fleming es, hasta la última página, «el muchacho». Aparte de esto, lo que más me sorprendió es el detalle con el que Crane describe los diferentes estadios de una batalla. Tal vez sea una batalla cualquiera de ubicación desconocida; tampoco es decisiva, pero es la que experimentan los personajes de la historia, una batalla en la que mueren o a la que sobreviven, y para ellos, por irrelevante que sea en la guerra, es importante porque puede que sea la única en la que luchen jamás.

24. Tatuaje. Manuel Vázquez Montalbán, 1976. [Diario Público. Madrid: 2009]. Otro libro que cae de Montalbán gracias a la colección de Público. En este caso opté por la segunda aventura de la serie de Pepe Carvalho. Es una novela negra corta y conseguida, sin más pretensiones que escribir novela negra ambientada en España y con personajes de aquí. Es muy fácil que el año que viene hinque los ojos en otra historia de Carvalho.

25. Muerte en el seminario. P. D. James, 2001. [Círculo de lectores. Barcelona: 2002]. Hacía años que no leía ningún caso del detective Adam Dalgliesh, y mi reencuentro con P. D. James ha sido toda una delicia. No es porque compartamos cumpleaños, pero Mrs. James fue mi escritora preferida durante la adolescencia, y todavía disfruto leyéndola.

26. Crossing the Rubicon. The Decline of the American Empire at the End of the Age of Oil. Michael C. Ruppert, 2004. [New Society Publishers. Gabriola Island, Canadá: 2006]. Un tomaco de 600 páginas sobre los atentados del 11 de septiembre como crímenes de estado que buscaban justificar la invasión de Oriente Medio para controlar las reservas de petróleo. Contrapone hechos documentados a mentiras y contradicciones. Hasta donde se puede demostrar, es un estudio muy bien argumentado. Sigo el tema desde 2006 y sí, estoy con Ruppert. Otro libro para releer, subrayar y estudiar.

27. El regreso de Don Quijote. G. K. Chesterton, 1927. [Valdemar. Madrid: 2005]. Mi encuentro anual con Chesterton. Creo que ésta me ha resultado su novela más extraña. Empieza con unos que parecen los protagonistas y más adelante se le presta mucha atención a otro personaje. De todas maneras, poco importa en sí la trama. Para quienes gustamos de Chesterton, lo principal es volver a saborear esas situaciones que huelen a él.

28. En torno a los orígenes de la revolución industrial. Eric Hobsbawm. [Siglo XXI. Madrid: 1988]. Sí, lo sé: mi memoria da asco. No sólo eso: también mi capacidad de atención y de elaborar un discurso coherente. Sé que disfruté muchísimo con la lectura de este ensayo. Que se leía muy bien y que tardé poco en acabarlo. Incluso una vez, poco después de leerlo, fui capaz de contar a una amiga algunos de sus detalles. Ocurrió hace dos meses. Ahora, sin embargo, no recuerdo nada relativo a la crisis del siglo XVII que describe Hobsbawm.

29. Historia de la filosofía oculta. Sarane Alexandrian, 1983. [Valdemar. Madrid: 2003]. Es cierto: el primer capítulo está repleto de datos y nombres desconocidos y casi no pillé ni una. Sin embargo, como lector curtido, esto no me desanimó; continué leyendo y obtuve mi recompensa. Abundan historias interesantísimas sobre la evolución paralela de la filosofía oculta con la medicina y las creencias religiosas. Me han resultado especialmente llamativos los apartados relativos a las persecuciones de «brujas».

30. ¿En qué creen los que no creen? Un diálogo sobre la ética en el fin del mundo. Umberto Eco y Carlo Maria Martini, 1996. [Diario Público. Madrid: 2009]. Vamos a ver si me explico. Aunque está muy bien que exista este tipo de diálogos, me parece que parten de una base equivocada, en mi opinión. Este en concreto lo mantienen un convencido (Martini) y un ex-convencido (Eco) que todavía cree y respeta parte de la doctrina de la religión del primero. Si aceptamos como risible que alguien (esté loco o no) empiece a predicar que un gran Monstruo de Espagueti es el creador de todo lo visible y además ha inducido a otros a transcribir sus enseñanzas en unos textos «sagrados», no veo por qué debemos aceptar como «seria» una historia similar apoyada por una institución milenaria criminal. Esto es: que lo que no merece respeto ni consideración alguna no se puede respetar ni considerar. En resumen, que habría agradecido, en tanto que representante de la postura contraria, que Eco le cantara las cuarenta a Martini.

31. El Manifiesto Comunista. Karl Marx y Friedrich Engels, 1848. [Diario Público. Madrid: 2009]. Recuerdo que nuestro profesor de Historia de COU nos advertía sobre los libros políticos, y desde entonces quedé convencido de que era peligroso leerlos a edades tempranas. Él se refería principalmente al Mein Kampf, claro, que aconsejaba robar para no financiar de ningún modo a los grupos nazis que lo editan; «por suerte», eso ya no es necesario debido a que existen copias en pdf. Han pasado más de diez años desde aquellas clases y ahora no he podido resistirme a esta edición del Manifiesto. Es una joyica. Me ha sorprendido sobre todo la vigencia del primer capítulo, «Burgueses y proletarios», sobre las estrategias e intenciones de los propietarios de los medios de producción. En el resto hay cosas que no me convencen, por supuesto, pero me parece un texto muy inteligente.

32. Orlando. Virginia Woolf, 1928. [Diario El País. Madrid: 2002]. Claro, cuando a uno le informan de que Orlando va de un tipo que vive cuatrocientos y pico años, primero como hombre y después como mujer, pues, no sé, yo me había imaginado algo más fantástico, la historia de alguien que, cada cierto tiempo, debe empezar de cero en otro lugar y con un nuevo nombre para que la gente no note que no envejece. Pues va y resulta que no, que como quien no quiere la cosa, la Woolf te endosa una original reflexión sobre el paso del tiempo y la impresión subjetiva que del mismo tenemos cada uno. Que lo de que vive cuatro o cinco siglos y cambia de sexo es cierto, pero aunque la novela cuente eso también, en realidad no va de eso. Una chica lista, esta Virginia.

33. Guerra y paz en el siglo XXI. Eric Hobsbawm, 2006. [Diario Público. Madrid: 2009]. Parece mentira, pero hay tipos listos que lo son hasta con 92 años. Este libro es una colección de artículos y conferencias que Hobsbawm ha ido redactando en los últimos años sobre un par de temas relevantes en el mundo de hoy y el de mañana: la globalización y el imperio estadounidense. Hobsbawm no sólo ha vivido casi todo el siglo XX, también lo ha estudiado y ha hecho lo mismo con los precedentes, lo que le lleva a señalar que las guerras de hoy no tienen reglas: no luchan y mueren solo soldados, no terminan con la rendición del adversario. También conoce bien el caso del Imperio Británico, con el que el imperialismo actual poco o nada tiene que ver. Al respecto, es curioso que la profesionalización de los ejércitos corra pareja del auge del capitalismo y la pérdida del patriotismo: Hobsbawm apunta que los hombres y mujeres de hoy son capaces de morir y matar por dinero, pero ya no por el estado-nación. Lo dicho, un librito la mar de interesante y esclarecedor que incluye reflexiones acerca del aumento de la violencia, del peligro del uso de la «guerra contra el terror» como política y de la devaluación de la democracia (así como de su difícil o imposible exportación). Acabo ya con una cita sobre esto último: «[los] expertos en relaciones públicas [de los gobernantes] les indican que ha de vérselos gobernando constantemente, y esto, como sabemos por la historia británica de finales del siglo XX, multiplica los gestos, las declaraciones y, a veces, las legislaciones innecesarias» [p. 140].

34. El origen de las especies. Charles Darwin, 1859-1872. [Alianza Editorial. Madrid: 2007]. Una lectura apasionante. Leyéndolo uno se da cuenta de que cualquier elogio que pueda formularse a esta obra y a su autor se queda corto. No sólo está muy bien explicado y estructurado, sino que se nota la prudencia de Darwin a la hora de ir presentando poco a poco las diferentes pruebas en favor de su idea a un público, el de 1859, que bien podía haberle linchado por publicarla. Altamente indispensable.

Mmm... creo que me quedaría componer un repaso general a todos estos títulos, a modo de síntesis. Otro día.

dijous, de gener 01, 2009

LISTA DE LIBROS LEÍDOS EN 2008 (y 3)

Venga. Antes de que me sumerja este mes en un nuevo periodo de letargo, va siendo hora de concluir esta lista de los libros leídos durante el año pasado. Por fin les toca el turno a los acabados y/o leídos en la recta final, en los meses de noviembre y diciembre:

20. Tres ensayos sobre teoría sexual. Sigmund Freud, 1905. [Diario El País. Madrid: 2002]. Empecé este estudio de Freud siguiendo con mis lecturas de ciencia ficción (si no consideráis el sexo como uno de los temas dentro del género de la ciencia ficción podéis teneros por afortunados). Hace un siglo, Freud describía la homosexualidad como una desviación y la incluía en el grupo de las aberraciones sexuales. Si bien puede afirmarse todavía que la homosexualidad no es demasiado útil desde el punto de vista de la procreación, tampoco lo son ni la castidad ni el celibato que predican algunos de los que la atacan hoy en día. Dejando a un lado este tema, el texto de Freud intenta explicar que todos contamos con alguna perversión y, sobre todo, que la sexualidad está latente en nosotros desde la infancia. Más me ha sorprendido la afirmación que ofrece en algún lugar sobre que las mujeres se sienten atraídas por los hombres, así en general. Según tenía entendido, y me han demostrado cerca de tres décadas de experiencia vital, las mujeres se sienten atraídas por los otros hombres. Creo que aquí a Freud se le fue la mano al aventurar esa generalización. Lástima que no viviera medio siglo más para estudiar mi caso y refutarse a sí mismo.

21. El hechicero. Vladimir Nabokov, 1939. [Anagrama. Barcelona: 1994]. Leí Lolita a finales de 2006, y un par de meses después encontré en oferta (¡2 euros!) en un quiosco este nuevo libro del autor. El hechicero es una novela muy cortita que Nabokov escribió todavía en ruso en París, antes de huir hacia Estados Unidos, donde escribió Lolita en inglés. El nexo entre ambas historias es evidente, en tanto la primera supone un primer tratamiento de su novela más famosa: el protagonista masculino se casa con una mujer para estar cerca de su hija. A mí me ha gustado, por lo que supone de curiosidad y, sobre todo, por esas descripciones metafóricas en las que narra una acción de la forma más enigmática posible.

22. La dolçaina: un instrument d'ahir, ...i d'avui. Paloma Mora Goterris, 2002. [Vila-real]. Yo no tengo ni idea de música, pero el destino y las compañías han querido que me acabe encargando de un trabajo sobre la dulzaina, del que daré pública y debida cuenta cuando esté más avanzado. Su autora fue muy amable obsequiándonos con una copia de su libro cuando la entrevistamos en octubre, material que ya he leído como parte del proceso de documentación.

23. Tratado de ateología. Física de la metafísica. Michel Onfray, 2005. [Anagrama. Barcelona: 2006]. Por el bien de toda la humanidad, es necesario que cada vez mayor número de gente se dé cuenta de lo mentirosas, perversas y destructivas que son las religiones. Toda esa tontería de dios ha sido una mala ocurrencia de resultados nefastos. Este ensayo de Onfray se encarga de reflexionar más en detalle sobre el asunto.

24. Terror en la Luna. Juan José Benítez, 1982. [Planeta DeAgostini. Barcelona: 2002]. Encontré este volumen por casa y estoy seguro de no haberlo comprado yo. Recuerdo que iba acompañado de la primera parte de Caballo de Troya, dividida en dos volúmenes, en lo que parece un coleccionable de quiosco que editaba la obra de este autor. Esto tiene toda la pinta de ser cosa de mi madre, porque mi padre es enemigo de estos temas; él se burla abiertamente, demostrando más bien tanto ignorancia como una falta absoluta de curiosidad. A mí me llaman la atención, aunque desconozco los motivos por los que mi madre adquiriría estos libros más que para relegarlos a un oscuro rincón de una estantería (esta mañana he encontrado otro en el mismo agujero, Mis enigmas favoritos, del que no tenía constancia). A lo que iba: Terror en la Luna es una recopilación de supuestos avistamientos ovni por todo el mundo entre 1965 y 1974. Las fotografías que ilustran los relatos son tan malas que necesitan de mucha fe para creerse la mayoría de los casos. Unos pocos, sin embargo, me dejan con la duda y con ganas de más. Como es imposible que haya tanto bromista organizado, extraigo como mínimo una conclusión: mucha gente ha visto algo. Decir que son extraterrestres me parece un salto demasiado forzado: en una era tan militarizada como la nuestra es mucho más probable que se trate naves humanas. Si tuviera que elegir una explicación fantástica, me quedaría, más que con los alienígenas, con que esas naves pertenecen a una raza que habita el interior de la Tierra o el fondo del mar, para la cual un ambiente aéreo es tan nocivo como para nosotros el agua, y que nos exploran igual que nosotros enviamos submarinos, batiscafos y cámaras a las profundidades oceánicas. Siendo un fan de Expediente X y de la literatura conspiranoica, era cuestión de tiempo que me iniciara en el fenómeno ovni.

25. Moby Dick. Herman Melville, 1851. [Diario El País. Madrid: 2004]. Alucinante. Mi interés por esta novela nació a través de sus referencias en la cultura popular, sobre todo en Expediente X (otra vez), y de forma más decidida después de ver la versión de John Huston hace poco más de dos años. Entendí que la historia narrada en la película era bastante herética, pero no me esperaba que el libro original fuera tan sacrílego. Una gozada. A ojo, Melville dedica sólo la mitad del libro a narrar las peripecias de Ismael y el resto de la tripulación a bordo del Pequod; destina la otra mitad a describir todo lo concerniente al trabajo en un barco ballenero, de forma que más que como una obra de ficción, funciona asimismo como un tratado de la pesca de la ballena tal y como se realizaba a mediados del siglo XIX. El resultado es tan didáctico que conviene guardar el texto por si nos vemos obligados a retomar algunas prácticas en las décadas o siglos venideros.

26. De los delitos y de las penas. Cesare Beccaria, 1763-64. [Alianza Editorial / Biblioteca de El Sol. Madrid: 1991]. El Marqués de Beccaria es uno de los autores que se estudian en Derecho Penal, precisamente por haber escrito este librito. Lo conseguí hace seis años en el mercadillo benéfico que a veces organizan por navidad en la Escuela Oficial, y por fin me he decidido a leerlo. Tiene párrafos en los que uno no sabe a qué se está refiriendo, pero en general es un texto de lo más sensato: abolición casi absoluta de la pena de muerte, prohibición de la tortura, equivalencia entre delitos y penas y el deseo de que la prisión sea vista más como problema que como solución. Dos siglos y medio después, sus propuestas esperan ser cumplidas.

Eso es todo. Por poco más de sesenta páginas no ha entrado también Failed States, uno de los últimos títulos de Chomsky, que ya formará parte del registro de este año que empieza.

Sin más, feliz año nuevo a casi todo el mundo y hasta pronto.

dissabte, d’agost 23, 2008

DESCENSO AL FUTURO (4)

Está claro que necesitamos el petróleo para muchísimas cosas vitales. Indirecta, y casi literalmente, comemos petróleo. Ahora bien, ¿cuánto petróleo queda?

Cuentan que el geofísico Marion King Hubbert predijo en 1956 que los Estados Unidos alcanzarían su pico o cenit en la producción de petróleo (peak oil) hacia 1970. Acertó: desde entonces cada vez extraen menos en su territorio y se han embarcado en unas cuantas guerras en Oriente Medio por el control del hidrocarburo. (¿Quién dijo «democracia» y «lucha contra el terrorismo»?).

La teoría de Hubbert es de cajón. El petróleo y el gas natural son bienes finitos. Mientras se van descubriendo yacimientos no hay ningún problema (aparte de una crisis climática), sólo que un ritmo de extracción mayor crea nuevas necesidades que a su vez incrementan la demanda. Ésta, insaciable, solicita más y más petróleo en el mercado, y así hasta que la cantidad de petróleo bajo tierra es menor que la que hemos extraído y quemado ya. A partir de ahí, la energía invertida en extraer la misma cantidad que antes se dispara. En tanto que nuestras vidas dependen de que sigamos quemando petróleo, si éste se encarece TODO subirá de precio hasta que no podamos pagar nada. Punto final.

Lo mismo que calculó Hubbert para EEUU se ha calculado para el planeta alrededor de... YA. Los más pesimistas sostienen que ya hemos pasado el pico. Otros, que sucederá la década que viene. Incluso los más (recalcitrantes) optimistas aseguran que ocurrirá en esta primera mitad de siglo. Suceda cuando suceda, la teoría afirma que uno no sabe que ha alcanzado el pico hasta años después de haberlo pasado.

Lo peor es que AHORA, mientras todavía disponemos de la energía que nos brinda el petróleo, es cuando deberíamos preparar las infraestructuras de la sociedad para poder vivir sin él. Pero la inercia de nuestro modo de vida no lo permitirá. Aprenderemos cuando nos hostiemos.

dimarts, de maig 27, 2008

DECLARACIÓN DE PRO-LÍQUIDOS

Hoy David Raya comparece ante el Parlamento Europeo en Bruselas para exponer su caso, como enfermo de fibrosis quística y diabetes, en contra del Reglamento (CE) 1546/2006 de la Comisión de 4 de octubre de 2006, que modificó las medidas para la aplicación de las normas comunes de seguridad aérea. Los controles de líquidos no tienen otra finalidad que la de que nos gastemos los cuartos en bebidas, cremas y perfumes en la sala de espera. Ni seguridad ni hostias.

Desde aquí, muchos ánimos para David. El Parlamento debe retroceder en este aspecto. Porque, no lo olvidemos, una institución que aprueba un reglamento secreto es una institución fascista.

dimecres, de març 12, 2008

PORCENTAJES

Me llama la atención que los porcentajes de votos obtenidos por cada partido se midan en relación al total de los votos y no al total de los electores. No es que esos porcentajes estén mal, pero sí crean una imagen que no se corresponde con la realidad.

Por ejemplo: un 43,64% de los votos ha sido para el PSOE y un 40,11% para el PP, pero eso no significa, aunque sea muy tentador repetirlo, que el 43% de la sociedad española apoya al PSOE ni el 40% al PP. Sólo que, de entre los votantes, esos porcentajes se han decantado por una u otra opción. Pero resulta que hay gente que no vota.

Parece que el censo electoral para el domingo incluía a 35.067.281 personas. Tomando esta cifra como el 100% de los electores, los 11.064.524 votos del PSOE representan al 31,55% del censo, y los 10.169.973 del PP al 29%. Por un lado me entristece que llamen democracia a un sistema en el que la voluntad de menos de la tercera parte de los electores imponga un presidente al otro 70% que o no ha votado o ha votado a otros partidos. Por otro lado me tranquiliza que el PP ni siquiera llegue al 30%, pues eso facilita las cosas para que jamás vuelva a ganar unas elecciones nacionales.

He efectuado los mismos cálculos para la provincia donde vivo, Valencia, y el pensamiento alegre del lunes se ha esfumado. Sobre un censo de 1.899.224 electores, 594.273, el 31,29% votó al PSOE, lo que supone un porcentaje muy parecido al del resto de España; y 767.504 votó al PP, lo que equivale al desorbitante ¡40,41%! Eso quiere decir que sólo existe un 59,59% de posibilidades de que no conozca a ningún votante del PP. Efectivamente, conozco unos cuantos desde hace años, y procuro no acordarme de ello cuando les hablo.

No, no creo que los comunidadvalenciánicos permitan que el PP se vaya de aquí hasta pasados 20 años. Y me preocupa que cada vez me cueste más disociar al PP de la idea de «Valencia», como si fueran ya una y la misma cosa. Por otra parte, tampoco me extraña, pues ser del PP se está convirtiendo en algo tan valenciano como ser fallero, y ser del PP tiene mucho que ver con ser fallero, igual que ser fallero tiene mucho que ver con ser del PP. «Ser fallero», por cierto, no es sólo «ser fallero»: «ser fallero» es un estado mental.

dilluns, de març 10, 2008

UN PENSAMIENTO ALEGRE

Por un lado, me siento como en una historia de paranoia de los 50, en la que me encuentro rodeado por un enemigo que soy incapaz de reconocer. ¿De verdad son tantos? ¿Es cierto que no se irán nunca? Llegaron hace trece años y sólo hacen que ir a más. ¿Cómo es que les siguen votando? ¿Cómo es que cada vez les vota más gente?

Me asusta que la mayoría de las personas adultas que me cruzo por la calle ayer deseara como presidente de gobierno a ese hombre que hincha los carrillos cuando saluda. Si fuera sólo Rajoy, todavía: así dejaríamos que se hundiera solo para demostrar a todo el mundo lo que no es capaz de hacer. Pero es que detrás de él irían Acebes, Zaplana, Cañete... Y de verdad que no entiendo cómo hay nadie que quiera ver sus rostros y oír sus voces todos los días en los medios de comunicación, escupiendo insidias. De verdad que no lo entiendo.

Por otra parte, me consuela saber que 1.411.052 valencianos están hoy cabreados porque los putos sociatas rojos de mierda seguirán gobernando; que mi abuelo tendrá un mal día porque piensa que ya con los años que tiene no volverá a ver a la derecha en el poder; y, sobre todo, que esos que dicen que ese engendro bautizado España se romperá (no se puede romper lo que nunca ha estado unido) y que debíamos dar una patada a los inmigrantes (entonces sí se iría la economía por el sumidero) hayan perdido. Convertiré ése en el pensamiento positivo del día.

Malgrat tot això, la Safor cada dia és més blava. Molt. Tota.

dissabte, de juliol 21, 2007

EL HOMBRE SIN CONTEXTO

Cada mañana de sábado es lo mismo: mi abuelo (aka "el Iaio") viene a vernos. Viene por hacer algo los sábados por la mañana (molestarnos) y porque nunca le visitamos nosotros. Desde hace más de cuatro años vive en una residencia a cuatro manzanas de casa, por donde nos acercamos sólo los domingos, cuando quiere que le llevemos en coche al hogar del pensionista para pasar unas horas en compañía de otros viejos y tomarse un café. Sí, seremos despreciables, pero con más paciencia que un santo.

El hombre ha cumplido este año 90. Tiene la cabeza en su sitio y mucha memoria, todo hay que decirlo, pero está sordo y ciego. Bueno, ve y oye lo suficiente como para poder todavía caminar por la calle (aunque yo creo que lo hace de memoria ya), pero hablar con él es imposible. Esto no tendría la mayor importancia si reconociera que es imposible conversar con él, pero es un ser humano y necesita entretenerse. Es en este punto cuando entra el móvil en su vida. Mi abuelo, ahí donde lo ves, suma de cabeza sin usar los dedos (de lo que yo soy incapaz porque, a ver, sí, usar y entrenar el cerebro está muy bien, pero los dedos los tenemos para algo, que no por nada son la base del sistema decimal; y sí, en esta frase se halla implícito el odio que siento hacia la profesora de 3º de EGB que me llamó la atención, en la pizarra y delante de toda la clase, por contar con los dedos; esté donde esté, la sigo odiando -es lo que tiene haber ido a un colegio de monjas, que sólo soy capaz de albergar buenos sentimientos) y sabe usar el móvil (de lo que es incapaz mi madre).

El móvil era el principal entretenimiento de mi abuelo. Llama a sus hermanos en el pueblo, a primos y primas que tiene por ahí desperdigados y pasa el rato. Pero claro, cada vez está más sordo e intercambiar información con él, por mínima que sea, cansa.

-Com està el papà?
-BÉ!
-Què dius?
-QUE ESTÀ BÉ!!
-Has dit que està bé?
-SÍ!!
-Has dit que sí?
-SÍI!!!

Un diálogo sencillo de pregunta-respuesta-pregunta-respuesta puede extenderse más de tres minutos. Mi abuelo sabe que está quedándose sordo. Que cada vez está más sordo. Que está muy sordo. Aún así, sigue echándole parte de la culpa al móvil, que no suena lo suficientemente alto. Y todas las mañanas de sábado la misma historia.

-Ves crida'm al mòbil a vore si sona, que tinc mania que va mal.

El móvil, claro, suena (fuerte), y es capaz de oírlo cuando se lo pega a la oreja y encaja la ranura del auricular con la entrada del canal auditivo (con cuidado de que ningún lóbulo se interponga, porque entonces la hemos fastidiado). Él está sordo, pero la culpa es del móvil. Se aferra al móvil de forma desesperada. Dice que podrían inventar móviles para los duros de oído, o un accesorio en forma de capucha que se adapte al auricular y canalice los sonidos a través de un embudo hacia el oído, sin pérdida de información. No le falta razón, pero ahora, tal y como están las cosas, debe empezar a hacerse a la idea de que ya no podrá usar el móvil. Él lo sabe y le fastidia, pero coño, también tiene que ver que con 90 años no existen los milagros.

Nosotros también nos hacemos los sordos cuando se sale de los temas estrella (móvil, cuánto paga en la residencia y cuánto cobra de pensión) y suelta que ZP va a llevar a este país a la ruina, que lo hace para vengarse de que los nacionales mataron a su abuelo en la guerra y que espera que los españoles se den cuenta pronto.

Todo lo expuesto hasta ahora me lleva a preguntarme de dónde obtiene mi abuelo la información. Con total seguridad, de otros viejos, porque una persona a la que le tienes que chillar tres veces un "sí" para que sepa que le has dicho "sí", y que se acerca el móvil a cinco centímetros de sus ojos para poder teclear un número, está completamente fuera del público potencial de los medios de comunicación. Lo que me conduce a la siguiente pregunta: ¿por qué mi abuelo puede votar? ¿por qué el voto de mi abuelo tiene el mismo valor que el mío?

Los ciudadanos que podemos o no ejercer nuestro derecho al voto vivimos en un contexto que no podemos abarcar por completo, por lo que la decisión que exterioricemos jamás será todo lo meditada e informada que un sistema realmente democrático pudiera requerir. Si la mayoría de los ciudadanos ya dependemos de los medios de comunicación (mediadores / filtradores) para adoptar una u otra postura contando sólo con información parcial, ¿por qué cuenta la opinión de mi abuelo, constituida a base de retazos de esos fragmentos?

PD: a partir de mañana, espero, iniciaré una serie de posts sobre por qué odio a los italianos.