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diumenge, de juny 21, 2009

DISGRAFÍA URVANA

Las imágenes que van a contemplar a continuación son fiel reflejo, mal que nos pese, de esa esfera de la realidad que preferiríamos ignorar. Espeluznantes fragmentos de nuestra sociedad. Una prueba de que la democracia no es un presente celestial, sino, más bien, un lodazal del que rezuman las más abyectas y contrahechas excreciones.

Aquellos dotados de un mínimo de sensibilidad no deberán dudar y alejarán inmediatamente sus órganos fotorreceptores de esta, por unos momentos maligna, pantalla. De lo contrario, esos mismos ojos acostumbrados a la belleza serán expulsados de sus órbitas por la mera fuerza del horror y la náusea.

Los corazones resueltos que acometan el traspaso de estas últimas líneas fronterizas entre la lectura de un texto agradable y juicioso y la serie de fotografías ofrecidas unos milímetros más abajo, están invitados a seguir descendiendo y a exponerse, sin coacción de ningún tipo, por su cuenta y riesgo, al abismo purulento que ante ellos se despliega.

La primera de ellas pertenece a una campaña de Ayuda en Acción y Renfe y muestra uno de los carteles que podían verse en el interior de los vagones del tren Gandia-Valencia.

«Costruyendo», del verbo «costruir». Más aterradora me parecería la posibilidad de que el autor de esta perla fuera un visionario o un individuo venido de un futuro en el que la forma «costruir» hubiera sido aceptada como correcta.

Una vez roto el hielo pasemos a la siguiente, una exquisitez dedicada a los paladares más avezados.

Ante ustedes, una valla de una obra pública impulsada por el gobierno de la Generalitat ubicada en el carril bici que comunica Gandia y Oliva entre huertos de naranjos (o sea, escondidilla). Si no leen el texto con claridad, ahora procedemos a acercanos al mismo.

Si todavía no lo ven, les explico que una de las grafías más juguetonas del catalán es la «ele geminada» o duplicada (L·L). El texto de la valla presenta una palabra con ele duplicada: «remodel·lació». El problema es que la palabra que sirve de base, «modelar», no lleva, y por tanto tampoco ninguno de sus derivados. En cambio sí llevan «col·lector», «col·lectar» y toda la familia. O estamos ante un caso de mala fe, que en esto del idioma en Valencia la hay, y mucha, o de ignorancia. No es necesario saber de memoria cómo se escribe cada palabra: basta con saber consultar el diccionario.

Por último, pasemos al documento que más hiere de todos. Un cartel que corta algo más que el paso a los viandantes alfabetizados que se acercan por la conocida como la «rotonda del instituto», en el cruce de la Avenida República Argentina con el Paseo de Gandia.

Un poco más cerca...

No sé a ustedes, pero a mí este «exepto» me deja sin palabras.

Todas las instantáneas fueron tomadas la primera semana de este mes. Para echarse a temblar.

dilluns, de desembre 08, 2008

DESCENSO AL FUTURO (7)

«For God's sake, be economical with your lamps and candles! not a gallon you burn, but at least one drop of man's blood was spilled for it».

[Lo que viene a ser, según la traducción que manejo: «¡Por amor de Dios, economizad faroles y bujías! No hay un solo galón de aceite que quemáis que no haya costado por lo menos una gota de sangre humana»].

La frase es del capítulo 45 (The Affidavit / Declaración jurada) de Moby Dick, la estupenda novela que Herman Melville publicó en 1851. Melville se refería entonces al espermaceti o grasa de ballena; el siglo y medio transcurrido ha cambiado el objeto, pero no el mensaje.

dilluns, de juliol 14, 2008

DESPEDIDA POR SI ACASO

Visto que a 80 km en línea recta tenemos una central nuclear escacharrada, yo me voy despidiendo de mis pocos lectores por si luego no me da tiempo, que luego con las prisas y las nubes radiactivas ya se sabe.

Qué triste que tendrá que hacer falta un accidente (aquí o donde sea) para callar a todos esos gilipollas que creen que la energía nuclear es la solución y el futuro todo en uno.

dimecres, d’abril 16, 2008

GIRLS

«That's the thing about girls. Every time they do something pretty, even if they're not much to look at, or even if they're sort of stupid, you fall half in love with them, and then you never know where the hell you are. Girls. Jesus Christ. They can drive you crazy. They really can».

Thought / written by Holden Caulfield (16) in The Catcher in the Rye's chapter 10th, by J.D. Salinger.

dimecres, de març 19, 2008

BULA TERRORISTA

Para aclarar mis sentimientos, me hice la pregunta las pasadas navidades: ¿qué me gusta menos de verdad, las fallas o la navidad? Porque lo habitual es que uno odie las fallas cuando son fallas y haga ascos de la navidad cuando es navidad. Así que hace tres meses me planteé el interrogante y concluí que mi nivel de tolerancia hacia las fallas es muchísimo menor que el que he desarrollado hacia cualquier otra fiesta.

Está claro que la navidad es una invitación al suicidio. No sólo por su lado vomitivo de las reuniones familiares y el sentimiento de soledad que produce en muchos, sino por la exaltación del consumo y la destrucción del planeta. Se celebrará el renacimiento del Sol, pero de nuestros actos se desprende que buscamos aniquilar nuestro hábitat, que queremos destrozarlo AHORA, y que sólo tenemos derecho a hacerlo NOSOTROS.

De mi repulsa a las fallas he descubierto que soporto mejor la invasión ideológica y visual de la navidad que la saturación sonora que termina esta noche. El ruido continuado impide pensar. Respecto del cine, en la carrera aprendimos que uno puede dejar de mirar y no hacer caso del mensaje, pero no podemos dejar de oír. Sobre este mecanismo se construyen las pelis de terror. En esta tortura se basan las fallas. Puedes decidir no ver una sola falla, pero ten por seguro que los falleros harán que te enteres de que están de fiesta.

Lo que más me molesta de los falleros es su impunidad. Pueden montar una carpa enorme en medio de la calle. Pueden prender hogueras enormes en los cruces. Pueden alterar el tráfico de vehículos a su antojo. Pueden hacer estallar artefactos explosivos de cualquier potencia, a cualquier hora, en cualquier lugar y hacia cualquier dirección. Pueden ensuciar los pueblos y ciudades con niveles de mierda que nadie soñaría con ver junta. Pueden cometer faltas gordas de ortografía. Pueden desfilar bajo tu ventana con una banda de música anuladora del libre-pensar y tirando cohetes a las ocho de la mañana. Pueden montar verbenas de madrugada. ¡Y la policía mirando!

Seamos serios: en cualquier país civilizado y con un puñado de leyes estos falleros acabarían sus días en prisión. Pero resulta que vivimos en Valencia, territorio sin ley gobernado por el MAL. Con un poco de suerte éstas serán las últimas fallas que tenga que soportar en mi vida.

O eso, o concesión de bula para todo el mundo DESDE YA para cometer actos terroristas. A ver si los falleros van a ser los únicos que puedan incendiar las calles.

PD: por cierto, siempre me ha llamado la atención la similitud fonética entre «falla» y «fire». ¿Alguien sabe algo?

dimecres, de març 12, 2008

PORCENTAJES

Me llama la atención que los porcentajes de votos obtenidos por cada partido se midan en relación al total de los votos y no al total de los electores. No es que esos porcentajes estén mal, pero sí crean una imagen que no se corresponde con la realidad.

Por ejemplo: un 43,64% de los votos ha sido para el PSOE y un 40,11% para el PP, pero eso no significa, aunque sea muy tentador repetirlo, que el 43% de la sociedad española apoya al PSOE ni el 40% al PP. Sólo que, de entre los votantes, esos porcentajes se han decantado por una u otra opción. Pero resulta que hay gente que no vota.

Parece que el censo electoral para el domingo incluía a 35.067.281 personas. Tomando esta cifra como el 100% de los electores, los 11.064.524 votos del PSOE representan al 31,55% del censo, y los 10.169.973 del PP al 29%. Por un lado me entristece que llamen democracia a un sistema en el que la voluntad de menos de la tercera parte de los electores imponga un presidente al otro 70% que o no ha votado o ha votado a otros partidos. Por otro lado me tranquiliza que el PP ni siquiera llegue al 30%, pues eso facilita las cosas para que jamás vuelva a ganar unas elecciones nacionales.

He efectuado los mismos cálculos para la provincia donde vivo, Valencia, y el pensamiento alegre del lunes se ha esfumado. Sobre un censo de 1.899.224 electores, 594.273, el 31,29% votó al PSOE, lo que supone un porcentaje muy parecido al del resto de España; y 767.504 votó al PP, lo que equivale al desorbitante ¡40,41%! Eso quiere decir que sólo existe un 59,59% de posibilidades de que no conozca a ningún votante del PP. Efectivamente, conozco unos cuantos desde hace años, y procuro no acordarme de ello cuando les hablo.

No, no creo que los comunidadvalenciánicos permitan que el PP se vaya de aquí hasta pasados 20 años. Y me preocupa que cada vez me cueste más disociar al PP de la idea de «Valencia», como si fueran ya una y la misma cosa. Por otra parte, tampoco me extraña, pues ser del PP se está convirtiendo en algo tan valenciano como ser fallero, y ser del PP tiene mucho que ver con ser fallero, igual que ser fallero tiene mucho que ver con ser del PP. «Ser fallero», por cierto, no es sólo «ser fallero»: «ser fallero» es un estado mental.

dilluns, de març 10, 2008

UN PENSAMIENTO ALEGRE

Por un lado, me siento como en una historia de paranoia de los 50, en la que me encuentro rodeado por un enemigo que soy incapaz de reconocer. ¿De verdad son tantos? ¿Es cierto que no se irán nunca? Llegaron hace trece años y sólo hacen que ir a más. ¿Cómo es que les siguen votando? ¿Cómo es que cada vez les vota más gente?

Me asusta que la mayoría de las personas adultas que me cruzo por la calle ayer deseara como presidente de gobierno a ese hombre que hincha los carrillos cuando saluda. Si fuera sólo Rajoy, todavía: así dejaríamos que se hundiera solo para demostrar a todo el mundo lo que no es capaz de hacer. Pero es que detrás de él irían Acebes, Zaplana, Cañete... Y de verdad que no entiendo cómo hay nadie que quiera ver sus rostros y oír sus voces todos los días en los medios de comunicación, escupiendo insidias. De verdad que no lo entiendo.

Por otra parte, me consuela saber que 1.411.052 valencianos están hoy cabreados porque los putos sociatas rojos de mierda seguirán gobernando; que mi abuelo tendrá un mal día porque piensa que ya con los años que tiene no volverá a ver a la derecha en el poder; y, sobre todo, que esos que dicen que ese engendro bautizado España se romperá (no se puede romper lo que nunca ha estado unido) y que debíamos dar una patada a los inmigrantes (entonces sí se iría la economía por el sumidero) hayan perdido. Convertiré ése en el pensamiento positivo del día.

Malgrat tot això, la Safor cada dia és més blava. Molt. Tota.

dilluns, de febrer 04, 2008

ARRANCARSE LOS OJOS EN ANALFABESTILANDIA

ADVERTENCIA: las imágenes de este post pueden dañar sus órganos de visión. La contemplación de las mismas llevó a algunos sujetos a volver a saborear en sus gargantas el menú de las navidades pasadas. No está de más poseer un nivel de tolerancia visual superior al necesario para seguir dos minutos seguidos de un episodio de Lo que surja.

Su salud, así como los recuerdos que puede estar a punto de almacenar innecesaria e irremediablemente, queda bajo su responsabilidad.

Ante casos como los expuestos hoy, no sé si reír o llorar. Lo único cierto es que me revuelven las entrañas.

1. El exceso de concordancia del primer ejemplo es hasta tierno. La fotografía corresponde a una calle cercana a mi casa.

Atención al «siguen siendo son los mismos» de la letra pequeña, que redondea la jugada.

2. Sin embargo, aquello que más me calienta la sangre es encontrar faltas de ortografía en carteles más o menos oficiales escritos en catalán. Como el siguiente atentado al idioma perpetrado en un contenedor de Villalonga.

Ese «no hem tires», duplicado, en lugar de un simple «no em tires», me pone de los nervios. Es como si en castellano escribieran «no hemos tires a la basura» en vez de «no me tires a la basura».

Para que no falte la puntilla, el autor no se ha olvidado de ese magnífico «diumengue». O, lo que es lo mismo: «dominguo».

3. Todo lo anterior, aun lamentable, es hasta cierto punto merecedor de perdón. Bueno, no, pero es que el último caso no tiene remedio. Es un ejemplo de mi propio pueblo:

El cartel no tendría ninguna pega si no fuera por ese imposible «amdues costats», que suena tan mal o peor que un hipotético «anbas lados». No es sólo que el «ambos / ambas» español es «ambdós / ambdues» en catalán, sino que el «ambdues» femenino ni siquiera concuerda con el «costats» masculino.

Sólo dos palabras, y las dos están mal. Espero que no exista en el planeta un territorio poblado por gentes que ignoren y desprecien más su propio idioma que los valencianos.