Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Stan Lee. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Stan Lee. Mostrar tots els missatges

dimecres, de març 31, 2010

SUPERHÉROES DEL ESTE

-Jack Kirby, cocreador de Captain America y Fantastic Four, entre muchos otros personajes, nació en Nueva York en 1917 con el nombre de Jacob Kurtzberg, hijo de inmigrantes austríacos.

-Will Eisner, creador de The Spirit, nació en Nueva York en 1917, hijo de inmigrantes, su padre un pintor vienés y la madre rumana.

-Stan Lee, guionista y responsable de la fama obtenida por Marvel Comics en los 60, nació en Nueva York en 1922 con el nombre de Stanley Martin Lieber, hijo de inmigrantes rumanos.

-Jerome "Jerry" Siegel, cocreador de Superman, nació en Cleveland en 1914, hijo de inmigrantes lituanos.

-Gil Kane, dibujante, nació en 1926 con el nombre de Eli Katz en Riga, capital de Letonia. Emigró a Nueva York con su familia en 1929.

-Harry Donenfeld, uno de los fundadores de lo que acabaría convirtiéndose en DC Comics, nació en Rumanía en 1893. Emigró a Nueva York con su familia en 1899.

-Jack Liebowitz, socio de Donenfeld y responsable de la fusión entre All American Comics (donde nacieron Flash, Green Lantern, Hawkman y Wonder Woman) y Detective Comics (Superman, Batman) que resultó en National Comics, editorial que, junto con la distribuidora Independent News y otras empresas, integraría el conglomerado National Periodical Publications (más tarde: DC Comics). Jack nació en Ucrania en 1900 con el nombre de Yacov y no adoptaría el apellido Lebovitz hasta los 3 años, heredado del segundo marido de su madre. Emigró a Nueva York con su familia en 1910.

Todos de ascendencia judía.

Menos Ucrania, el resto (Austria, Rumanía, Lituania y Letonia) son todos países de la Unión Europea. Demos gracias de que los padres del comic book de superhéroes llegaran a EEUU a principios del siglo XX y no a la España de principios del XXI.

dissabte, de juny 07, 2008

«I'M CUTTIN' OUT!»

Que tiemble la Humanidad: está decidido...

¡ABANDONO EL BLOG!

(al menos durante una semana)

PD: Las viñetas son de la última página del Fantastic Four #3 (marzo 1962). Dibujadas por Jack Kirby y escritas por Stan Lee.

divendres, de maig 23, 2008

LOS 8 DE MARVEL

Si en el pasado tardé más de 19 meses en llegar a escribir el post número 100, ahora sólo han hecho falta 10 y medio para doblar la cantidad. Para celebrarlo, un texto de los largos (sí, otro). Aquí llega... ¡EL NÚMERO 200!

La leyenda narra que Martin Goodman, propietario de Atlas, la editorial que todavía no era Marvel Comics, llegó a un acuerdo a finales de los cincuenta con la empresa distribuidora de la rival DC para sobrevivir a la crisis que sufría entonces el mercado del comic book. La implantación del Comics Code en 1954, un código de censura interno de las editoras, desencadenó el cierre de la línea de comic books de EC, que a su vez causó el cierre de la distribuidora Leader News, que se llevó consigo a otras muchas pequeñas editoriales que dependían del dinero que Leader les avanzaba gracias a los ingresos que generaban los tebeos de EC. El número de títulos se quedó en la mitad y los dibujantes emigraron a la publicidad o a las tiras de prensa.

A Goodman, además, le falló la distribuidora y despidió a todos sus trabajadores menos a Stan Lee; interrumpió la producción el verano de 1957 durante un año. A pesar de cancelar más de cincuenta cabeceras, Atlas se las arregló, tirando de material realizado con antelación o tal vez incluso de reediciones (desconozco el tema al detalle), para mantener una quincena de títulos en las tiendas. El mes de portada con menos colecciones fue octubre de 1957, que contó sólo con Patsy Walker #73 y el único número de Dippy Duck (distribuidos en julio, seguramente). El periodo de sequía en los quioscos terminó hacia el final del verano, cuando Goodman encontró una nueva distribuidora, la de DC, que sólo le permitía sacar ocho títulos al mes.

Éstas fueron TODAS las cabeceras de Atlas en octubre de 1957

La limitación de ocho títulos al mes a partir de finales de 1957 aparece recogida en varias fuentes:

1. «Goodman made a deal with rival publisher DC to get his few remaining comics to the stands via DC’s own distribution system, which usually carried a few other lines. However, DC agreed to handle only eight Goodman comic books a month». DANIELS, Les. Marvel. Five Fabulous Decades of the World’s Greatest Comics. Harry N. Abrams, Inc., Publishers. Nueva York: 1991. [pp.80-81].

2. «Marvel initially survived the aftershocks of 1954 better than most because publisher Martin Goodman distributed his comic books through his own distribution company. To save expenses, Goodman shut down his distribution operation and signed a contract with DC Comics, which agreed to distribute a monthly total of eight Marvel through its Independent News Company». WRIGHT, Bradford W. Comic Book Nation. The Transformation of Youth Culture in America. The Johns Hopkins University Press. Baltimore (Maryland, EEUU): 2001. [p.201].

3.
«Goodman convinced Independent News (a distributor owned by rival DC) to distribute their titles. But Independent wouldn’t let him publish forty to sixty books anymore. They’d take only eight a month, and these would contain mostly inventory work». RO, Ronin. Tales to Astonish: Jack Kirby, Stan Lee, and the American Comic Book Revolution. Bloomsbury Publishing PLC. Nueva York: 2005. [p.62].

Eso es lo que dicen las fuentes (también es posible que las dos últimas copien de la primera). Ocho es un número muy exacto, y yo quería saber qué ocho títulos sacaba Atlas/Marvel cada mes. Por supuesto, con la jugada de las colecciones bimestrales, podía producir hasta dieciséis diferentes, pero alternarlas de manera que
al mes aparecieran sólo ocho. Empecé a echar cuentas y no me salían.

Bueno, al principio sí. Entre noviembre de 1957 y septiembre de 1960 Atlas (o lo que quedara de ella, pues su logo dejó de aparecer en las cubiertas) efectivamente sacó ocho comic books por mes. ¿Cuáles? Éstos:

-desde el número #87 al #93 (y último) de Patsy Walker in... Miss America.
-desde el número #74 al #90 de Patsy Walker.
-desde el número #81 al #98 de Millie the Model.
-desde el número #39 al #55 de Two-Gun Kid.
-
desde el número #75 al #92 de Kid Colt Outlaw.
-desde el número #72 al #89 de Love Romances.
-desde el número #55 al #70 (y último) de Battle.
-desde el número #60 al #76 de Strange Tales.
-desde el número #49 al #60 de Journey into Mystery.
-desde el número #55 al #71 de Patsy and Hedy.
-el número #17 de Rawhide Kid, de agosto de 1960.
-el número #7 de My Girl Pearl, de agosto de 1960.
-desde el número #15 al #20 (y último) de Navy Combat.
-desde el número #14 al #29 (y último) de Wyatt Earp.
-desde el número #43 al #60 de Gunsmoke Western.
-desde el número #9 al #19 (y último) de World of Fantasy.
-desde el número #1 al #5 (y último) de Strange Worlds.
-desde el número #1 al #11 de Tales of Suspense.
-desde el número #1 al #11 de Tales to Astonish.
-desde el número #1 al #6 de A Date With Millie.
-desde el número #1 al #6 de Kathy, the Teenage Tornado.
-desde el número #60 al #77 de My Own Romance.

Da igual que se vean los números 100 y 102: Big Premiere Issue!

En total, 22 títulos que, bien repartidos, salieron de ocho en ocho. Los resaltados en negrita son los que mutaron en cabeceras de superhéroes. Se supone (o creía yo, cuando empecé a investigarlo) que la limitación impuesta por DC duró
hasta 1968, cuando Marvel convirtió Tales of Suspense y Tales to Astonish en Captain America y The Incredible Hulk (en abril); nacieron Captain Marvel, The Invincible Iron Man y Prince Namor, the Sub-Mariner (en lo que se conoce como mayo del 68, de conmemoración estos días); Strange Tales se transformó en Doctor Strange, provocando la independencia de Nick Fury, Agent of SHIELD (en junio); y apareció Silver Surfer (agosto). Lo cierto es que la ampliación de colecciones empezó incluso antes del famoso Fantastic Four #1. Retrocedamos.

Tres portadas, dos dibujantes, una única composición

A partir de octubre de 1960 (siempre según la fecha de portada), unos pocos números de Kid Colt Outlaw pasan a mensual, y lo mismo sucede, de forma permanente, con Strange Tales, Journey into Mystery, Tales to Astonish y, muy poco después, también con Tales of Suspense. En abril de 1961 finaliza My Girl Pearl y en junio es sustituida por Amazing Adventures, donde nacería Spider-Man el año siguiente. Estos movimientos ocasionan, si no me he equivocado contando ni me dejo fuera ningún título, que Marvel publique unos meses 11 y otros 9 colecciones hasta mayo de 1961.

Las colecciones más raras no sobrevivieron demasiado

Con Amazing Adventures comienza una oleada de nuevas cabeceras: Linda Carter (septiembre), The Fantastic Four (noviembre), The Incredible Hulk (mayo 1962), The Amazing Spider-Man (marzo 1963), Sgt. Fury and His Howling Commandos (mayo), The Avengers (septiembre), The X-Men (septiembre) y Daredevil (abril 1964). Con pocas variaciones, durante esta época Marvel saca entre 10 y 11 títulos al mes, cantidad que con el paso a mensual de Fantastic Four, Amazing Spider-Man, Sgt. Fury y The Avengers ya no bajará de 11. Luego, unos meses 13, otros 11; después unos 12, otros 13, alguno 15... The X-Men y Daredevil también son mensuales. Es evidente que los muy ajustados ocho quedaron atrás hace tiempo. Eso sin contar los Annuals, claro.

Aunque ahora lo parezca, entonces Marvel no sólo publicaba superhéroes. En un momento tan álgido para el género como fue La trilogía de Galactus (marzo a mayo de 1966), las siguientes colecciones pre-FF seguían en el mercado: Millie the Model, Two-Gun Kid, Kid Colt Outlaw, Patsy and Hedy, Rawhide Kid y A Date With Millie.

Ante el escenario expuesto, sólo pudieron ocurrir dos cosas:

POSIBILIDAD A: El acuerdo de distribución entre Marvel e Independent News se renegoció y fue ampliando con los años.

POSIBILIDAD B: Marvel engañó miserablemente a DC para ganar terreno en los quioscos. Lo que a su vez implica: b.1) Que en DC no sabían contar; o b.2) Que en DC no se preocuparon demasiado por la competencia (esto sí es cierto: las altas esferas despreciaban el estilo Marvel).

¿Alguien conoce cuál es la correcta?

PD: todo esto es algo que me he encontrado en el camino de preparación de mi proyecto final de carrera, que debo haber entregado dentro de justo cinco (5) semanas. Hasta que no lo acabe no informaré con más detalle.

diumenge, de desembre 02, 2007

EL (OTRO) CUARTETO DE NUEVA YORK

No sé si nadie más que yo ve esa relación entre El Mago de Oz (1900) y Los Cuatro Fantásticos (1961), pero lo que es seguro es que no estoy solo en la siguiente acrobacia.

Tras la reinterpretación de los personajes de Baum llevada a cabo por Kirby y Lee, es ésta la que proyecta su sombra sobre las ficciones posteriores de cuatro personajes. En ningún momento se trata de copias exactas ni imitaciones: tan sólo se incorporan a los nuevos personajes algunas de las características señaladas en el post anterior, y que parecen funcionar muy bien combinadas en esos conjuntos de cuatro.

La última versión más conseguida de la estructura, tal vez la mejor gracias a las personalidades de sus protagonistas, la hallamos en la serie Seinfeld (NBC, 1989-1998).

Sí, a mí también me encanta este dibujo. Apareció publicado en el correo del número 31 de Biblioteca Marvel: Los 4 Fantásticos (Forum, julio 2001) y cuando lo vi, tiempo después, pensé que no estaba solo en mis rayadas mentales y que efectivamente había una relación entre los Cuatro Fantásticos y los protagonistas de Seinfeld, conexión que es incluso mayor, por más literal, que la de los primeros con los cuatro de Oz.

Hace mucho que no he visto la serie, pero creo que recuerdo lo básico para establecer las comparaciones. Ya puedo recordarlo, puesto que es una de mis sitcoms preferidas, si no la que más. Junto con Frasier y Friends, ambas también de la NBC, conforma la tríada por excelencia de los noventa. Por cierto, que desde que finalizaron éstas en 2004 han surgido muchísimas series dramáticas, pero no me suena que esté pegando fuerte ninguna nueva sitcom. Hace poco empecé con Curb Your Enthusiasm (yo traduzco el título como "Mengua tu entusiasmo"), que es del 2000 y todavía aguanta, pero o yo estoy muy desinformado o esta década no está dando ninguna sitcom a la altura de Seinfeld, Frasier y Friends. Si sobrevivimos a nuestro presente, ésta será llamada "la década triste" (o del terror, o del miedo).

Sigamos. Los protagonistas de Seinfeld son cuatro (Jerry Seinfeld, Elaine Marie Benes, George Louis Costanza y Cosmo Kramer), como los 4F (Reed Richards, Susan Storm, Benjamin Jacob Grimm y Johnny Storm). Son tres hombres y una mujer, como los 4F. Viven en Nueva York, como los 4F. Jerry es judío, como lo eran los padres de Kirby y Lee, creadores de los 4F. Jerry es el líder del grupo, igual que lo es Reed, de los 4F. Jerry y Elaine fueron pareja igual que lo son Reed y Susan, de los 4F. Jerry y George son amigos desde su época de estudiantes, igual que Reed y Ben, de los 4F. Kramer es el más fogoso de los cuatro («¡La kavorca, Jerry! ¡Tengo la kavorca!»), igual que lo es Johnny, de los 4F. George es el más corpulento de los cuatro, igual que lo es Ben, de los 4F. Hasta se podría decir que la serie tiene su Hombre Topo particular (porque el Doctor Muerte no puede ser) en Newman, la archinémesis de Jerry.

Y poco más. Si no conocéis Seinfeld os la recomiendo desde aquí. Seinfeld es lo más parecido a LA VIDA que he encontrado en la ficción desde Ulysses de Joyce.

Aparte de en El Mago de Oz, Fantastic Four y Seinfeld, el esquema de cuatro se repite (además de en Gominolas) en un par de sitios más -y con esto daré por acabada esta parte. El más antiguo de los ejemplos que quedan es Star Wars (1977), en cuyas escenas en el interior del Halcón Milenario no es difícil atisbar ecos de los 4F en los personajes de Han Solo, Chewbacca, Leia y Luke Skywalker. A saber: Solo y Chewbacca son amigos y pilotos (como Reed y Ben); Leia y Luke son hermanos (como Sue y Johnny); Solo y Leia se lían (como Reed y Sue). Además, por supuesto, está el mismo Doctor Muerte copiado tal cual en Darth Vader.

Por fin, el ejemplo más controvertido de todos: The A-Team (NBC, 1983-1987). Pues sí, también el Equipo-A son cuatro, son veteranos de guerra (del Vietnam; Reed y Ben lo eran de la 2GM), tienen un líder que fuma (Hannibal Smith; Reed fuma en pipa en los primeros números de Fantastic Four), un fortachón con diferente color de piel (si B.A. Baracus es negro, Ben es naranja), un ligoncete (Faceman) y... bueno, no tienen una mujer pero tienen a un loco (Mad Murdock). Si Faceman se hubiera llamado como lo conocemos en España, Phoenix, la jugada me habría salido redonda, pues podría hablar de un ligón que es un ave de fuego, como la Antorcha Humana de los 4F. De nuevo, como ocurrió con Sue Tornado (Susan Storm versión Vértice), es como si los traductores hubieran intuido algunas de estas relaciones.

The Wonderful Wizard of Oz (Lyman Frank Baum, 1900), The Fantastic Four (Jack Kirby & Stan Lee, 1961), Star Wars IV: A New Hope (George Lucas, 1977), The A-Team (Stephen J. Cannell & Frank Lupo, 1983) y Seinfeld (Jerry Seinfeld & Larry David, 1989). Todas son ficciones de cuatro personajes, cada uno de ellos con características poco intercambiables y unas relaciones bastante definidas, como si se debieran a un orden superior, a una superestructura: el esquema de cuatro.

Gominolas es sin duda la peor manifestación que ha dado este esquema. Sobre ella escribiré en la siguiente entrada. Mañana no creo, seguramente al otro.

divendres, de novembre 30, 2007

UN TORNADO DE RAYOS CÓSMICOS

No estoy seguro de si escribo todo esto como si hubiera descubierto las Américas o es algo que ya sabe todo el mundo, la verdad, pero es que me parece todo taaan evidente...

Recapitulemos un poco. Hasta ahora hemos presentado a El Mago de Oz (1900) por un lado y a Gominolas (2007) por el otro. Por extraño que parezca, ambos títulos están relacionados, si bien es en los puntos centrales de esa conexión donde hallamos los ejemplos más representativos de la estructura de cuatro personajes.

Los protagonistas de El Mago de Oz se reflejan en la familia conformada por los Cuatro Fantásticos. Allí donde los personajes de Baum se definen por sus carencias, los creados por Jack Kirby y Stan Lee en 1961 reafirman sus características casi en cada número de aquellos primeros años. Si el Espantapájaros deseaba un cerebro, Reed Richards / Mr. Fantástico demuestra de sobra que lo tiene; si el Leñador de Hojalata suspiraba por un corazón, Johnny Storm / la Antorcha Humana sale detrás de cada falda que ve; si el León Cobarde se escondía por falta de coraje, de esto precisamente anda sobrado Ben Grimm / la Cosa; si Dorothy, por fin, camina para regresar al hogar, Susan Storm / la Chica Invisible no sólo ya lo ha encontrado, sino que se casa con Reed para expandir la familia.

Algunos puntos más relacionan a los ocho personajes:

-suponemos al Espantapájaros bastante flexible, aunque no tanto como Reed.

-además de las chicas, los coches (de metal) también interesan al fogoso Johnny.

-el León, como la Cosa, se distingue por ser el de aspecto menos humano de su cuarteto. Incluso podría contemplarse a la Banda de la Calle Yancy como un trasunto de los animales del bosque que espantan al León.

-el apellido de Susan es un fenómeno meteorológico (tormenta), y su poder de invisibilidad representa el elemento del aire, del que está formado el tornado de Dorothy. Curiosamente, cuando hace casi 40 años la editorial Vértice adaptó el dibujo aparecido en el número 10 de Fantastic Four (enero 1963), cambió el nombre de Sue Storm por el de Sue Tornado (me encantaría ilustrar esto, pero paso de destrozar un tomo Vértice).

Por supuesto, los Cuatro Fantásticos también cuentan con sus propias carencias y conflictos. Si no fuera así difícilmente habrían sobrepasado el año de vida.

En la siguiente entrega, ¡el esquema da el salto al cine y a la televisión! Muy pronto, en algún momento del futuro cercano.

dijous, de setembre 27, 2007

¡¡VIVA KIRBY!!

Una versión primitiva de este texto iba a ser el siguiente post... hace dos semanas. Como lo he dejado criar, pues el muchachote se ha engordado bastante en este tiempo. Sólo espero que no se os indigeste.

Hace más de dos semanas terminé de leer Tales to Astonish (*), no la serie de comic books editada por Atlas/Marvel entre 1959 y 1968 y que cambió su nombre por el de The Incredible Hulk a partir de su número 102, sino el libro escrito por Ronin Ro (un pseudónimo), una especie de biografía de Jack Kirby y un retrato de su época. No pretende ser LA biografía de Jack Kirby, pues este título, por las expectativas creadas, corresponderá a la escrita por Mark Evanier, quien se convirtiera en asistente del dibujante hacia el final de su segunda etapa en Marvel, y cuya publicación estaba anunciada para el mes que viene. Y digo estaba porque según explicó él mismo el pasado fin de semana, Kirby: King of Comics se retrasa al menos hasta febrero.

Leído el libro, no acabo de entender cómo nadie (hasta donde tengo noticia) ha realizado todavía una película (biopic, documental o lo que sea) sobre Jack Kirby en concreto o sobre los inicios de la industria del comic book en general, porque los altibajos de las primeras décadas cuentan con puntos de giro de sobra para convertirse en un guión excelente. Existe Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, de Michael Chabon (quien obtuvo por esta novela el Pulitzer de 2001), ambientada en esa época pero protagonizada por personajes que, aunque ficticios, están basados en personas reales. En las vidas de Joe Kavalier y Sammy Clay hay retazos de otras parejas creativas de entonces, como fueron Jerry Siegel y Joe Shuster (Superman, 1938), pero sobre todo de Joe Simon y Jack Kirby (Capitán América, 1941). Hace dos años me enteré de que una adaptación del libro se hallaba en fase de preproducción y, según la IMDb, ahí sigue, con fecha de estreno para 2009. Veremos si se concreta algún día. También contamos con Marvel Super Heroes' Guide to New York City (2004), un documental de Travel Channel que introduce la atmósfera de aquellos pioneros en su tramo final.

Jack Kirby, por si queda alguien que no lo sepa (y, por desgracia, todavía hay muchísima) fue el creador de muchos de los personajes de Marvel. Para ser más concreto, de casi todos los principales de la hornada de los sesenta (menos de Spider-Man y Daredevil) que han disfrutado de una cabecera más o menos regular y más o menos ininterrumpidamente hasta ahora. Y que, por cierto, han dado y siguen dando mucho dinero. Dinero del que la familia Kirby ha visto bien poco.

Kirby era lo que se dice un puto machaca. Una máquina no sólo de dibujar, sino de crear. El hombre bien pudo haber creado él solito gran parte del Universo Marvel (el tiempo me ha convencido de que Kirby creaba y Stan Lee daba forma y dialogaba; no le resto méritos a Lee en la configuración de lo que conocemos como Universo Marvel, pero atribuirle crédito como guionista supone restar el mismo a Kirby. Y eso sí que no), bien pudo haber recibido en vida el reconocimiento que merecía por parte de amigos, lectores y compañeros de profesión, pero durante la mayor parte de su vida laboral en la industria del comic book no pasó de ser un dibujante que, entre 1961 y 1965, acababa de 5 a 6 páginas al día, con una media entonces de más de 1100 páginas al año. Con una calidad media alta-alta. Era, y seguiría siendo de existir alguien así hoy, un chollo para cualquier editorial. Intentad encontrar a un dibujante que se encargue de, mínimo, tres colecciones al mes, dibuje unas cuantas portadas y además le quede tiempo para componer las páginas de otros títulos que no dibuja, para que los nuevos artistas aprendan el estilo de la casa. El toque Marvel. Los estilemas de Kirby.

(Jack Kirby y Joe Sinnott, dibujante y entintador legendario de The Fantastic Four, respectivamente, en 1975)

Al principio puede echar para atrás. Lo sé. A mí me pasó. Le ha pasado a otros que no fueron contemporáneos de Kirby. Pero en cuanto uno se da cuenta de que el hombre no sólo ha dibujado esto, sino también aquello, e incluso lo de más allá, y averigua que lo hizo a la vez (y sin esbozar: si sobraba una página, dibujaba otra que encajara en la historia y guardaba la vieja para ser usada en otro episodio [Ro, p.155]); y que después creó esto, y eso otro, y aquello, y lo de más allá, y descubre que durante toda su vida no paró de crear personajes; y uno vence sus iniciales reticencias al dibujo y a la abundancia de viñetas (una primera sensación que no dice nada de la calidad de las páginas puesto que no es real, sino resultado de haber crecido leyendo otro tipo de tebeos), la verdad sale a la luz: Kirby estaba más para allá que para acá, y las calles de sus páginas eran las redes de pesca de las que servía para traernos multitud de conceptos del mar de LA imaginación (pues sólo hay una, como dice Alan Moore en Promethea).

Así, con los años, Kirby se ha convertido en uno de esos autores que generan en mí el impulso de "conseguir todo lo que ha hecho", que en el terreno del cómic también me producen Will Eisner, Alan Moore, Charles Schulz, John Byrne, Joe Sacco, Bill Watterson, Osamu Tezuka, Jiro Taniguchi y... poca gente más (vale, también deberían estar Alex Raymond, Winsor McCay y Hal Foster, pero los dos primeros tendrán que esperar a mejores ediciones). Por supuesto disfruto con muchos otros autores, y aunque tenga en muy alta consideración etapas y obras, me basta con esas etapas y esas obras. (Y aunque el Peanuts de Schulz sólo sea una obra, su magnitud supera a muchas otras juntas).

Desconocía muchísimas cosas antes de leer el libro de Ronin Ro. Una de las que más me llaman la atención es el cuestionamiento de la misma existencia del “método Marvel” de hacer comics. Ya había leído algo al respecto, en la entrevista que Eisner realizó a Kirby en 1982 (**), en la que el segundo afirma que él escribía y dibujaba en la Marvel de los sesenta y «Stan Lee escribía los títulos de crédito» [Eisner, p.221], lo que es casi lo mismo que decir que el “método Marvel” no existe. Para los profanos: de toda la vida se ha explicado que el llamado “método Marvel” consiste en proporcionar al dibujante un argumento del episodio, una descripción general o una lista de las escenas que deben aparecer, para que el dibujante planifique la acción y la distribuya en las páginas de historieta que ha de entregar ese mes. El dibujante puede llenar algunos huecos entre secuencia y secuencia, puede diseñar los personajes, pero según esta teoría, de ningún modo imagina los derroteros del argumento. Muchos dibujantes se vieron atraídos por esta forma de trabajar, sin guiones cerrados ni detallados, que les permitía muchísima libertad para explayarse en su arte. Y si bien un aspecto del mito del “método Marvel” es cierto, el de que los dibujantes planificaban la acción, parece muy probable que, al menos en los inicios del resurgir editorial de Atlas / Marvel en los 60, y sobre todo en los casos de Jack Kirby y Steve Ditko (padre de Spider-Man –con guión- y Dr. Strange), esa libertad no era tanto un privilegio concedido por el presunto guionista o el editor (aunque sí, de todos modos, algo inusual y muy de agradecer), como una necesidad impuesta por el ritmo de trabajo y por las crecientes responsabilidades de Stan Lee como editor, escritor de las páginas de correo y otras secciones y, sobre todo, relaciones públicas de la editorial.

Vale que algunas declaraciones del Jack Kirby de los últimos años, con todo aquello de la lucha por los derechos intelectuales sobre los personajes y la recuperación de sus originales, no fueran de lo más afortunadas, sobre todo aquellas en que afirmaba que Stan Lee no había hecho nada de nada, que jamás habían trabajado juntos o que él había creado Spiderman (sin guión), pero no puedo dejar de pensar que algo de cierto debe haber en todo ello. Esto explicaría, además, la famosa amnesia de Lee sobre qué comics ha escrito, y la notable diferencia entre las creaciones de un Kirby-solo frente a las de un Lee-solo (lo que constituye, a mi parecer, el mayor argumento a favor de Kirby; a favor de Lee, decir que su ausencia en los diálogos se nota en las colecciones del Cuarto Mundo que Kirby-solo realizó en los setenta para DC).

Lo cierto es que Lee ha reconocido que, al menos respecto de Ditko y Spider-Man, no tenía ni idea de qué le iba a entregar el dibujante cada mes. Lleno de justicia y de significado es el hecho de que Ditko aparezca acreditado como responsable del argumento a partir de The Amazing Spider-Man #25 (junio 1965) y hasta su último número, el #38, de julio de 1966 (con la sola excepción del #31). Con Kirby nadie tuvo ese trato, y eso le fue quemando por dentro hasta finales de la década, cuando expiró su contrato con Marvel y NADIE se lo renovara a pesar de que siguiera trabajando para ellos. Esto, sumado a la circunstancia de que Stan Lee se había apropiado de Estela Plateada, y de que Marvel se estaba forrando con sus personajes mientras él no recibía un chavo por ello, pudo con él y se pasó a DC para competir contra sí mismo.

Ro especifica que lo que quemó de verdad a Kirby y lo volvió contra Marvel y Stan Lee no fue que no se le acreditara como coargumentista o coguionista ni, incluso, por no obtener ningún beneficio de unos personajes que o creó o ayudó a desarrollar, sino porque la versión oficial que Marvel y los medios de comunicación difundían era la imagen de un Stan Lee como creador absoluto del Universo Marvel. Eso le comía por dentro.

Debe señalarse también que si Siegel y Shuster han sido reconocidos como creadores de Superman, y si hoy en día aparece la leyenda "Superman created by Jerry Siegel and Joe Shuster" en cada tebeo del personaje, no es porque los dirigentes de DC fueran mucho mejores que los de Marvel, sino porque Siegel y Shuster llevaron a juicio a la editorial en los años setenta.

En definitiva, un entrante muy apetecible que me ha abierto el apetito para disfrutar (y aprender) todavía más, lo más pronto posible, con The Comic Book Makers, de Joe y Jim Simon, otro libro sobre los pioneros escrito por uno de ellos, y la mencionada biografía escrita por Evanier (cuando salga). Qué ganas les tengo.

(*) RO, Ronin. Tales to Astonish: Jack Kirby, Stan Lee, and the American Comic Book Revolution. Bloomsbury Publishing. New York: 2005.

(**) EISNER, Will. Shop Talk. Conversaciones con Will Eisner. Norma Editorial. Barcelona: 2005.

PD: en honor a la verdad, he detectado un par de errores. El primero, en la primera página: se dice que Kirby nació el 25 de agosto, cuando lo hizo el 28. El segundo, en la p.177, donde se describe el "primer encuentro" entre Kirby y Sinnott en 1975, cuando parece ser que se conocieron tres años antes. Sí, en 1972, y en ningún momento mientras Sinnott entintó a Kirby, entre 1965 y 1970. Lo que son las cosas. A ver si el Bullpen tampoco existió.

dimarts, d’agost 21, 2007

EL CORAZONCITO DE MUERTE

Señoras y señores, con ustedes la primera exposición del conflicto interno del Dr. Muerte, en su quinto enfrentamiento contra los Cuatro Fantásticos, tal y como fue presentado en The Fantastic Four #17, de agosto de 1963 (página 9).

Porque me da la gana.

PD: conforme más detenidamente leo estos números de Fantastic Four más brillantes me parecen.

dimecres, d’abril 11, 2007

¡KAY-I-AR-BEE-WY!

Me acerco aquí para alejarme por hoy (bueno, ayer) de los sinsabores del premiere, que se me cuelga después de cada acción. Un asco, vamos. Por suerte, las obras impresas en papel no se quedan colgadas (¡viva la tecnología analógica!) y, en un ambiente suficientemente iluminado, sumado al milagroso ejercicio de unos órganos fotorreceptores, sigue siendo posible la lectura de tebeos.

Todavía sin mi dosis mensual de novedades (bueno, ha salido el Crisis Infinita #2, que ha sido extraordinariamente distribuido antes de tiempo, en algunos lugares de España con sorpresa incluida, pero esta vez no caeré), seguiré ejercitándome en las labores de pseudo analista de tebeos. La cosa va como sigue: el lunes por la tarde releí el número 1 de The Fantastic Four (noviembre 1961), tomando notas sobre lo que sucedía en cada página. Estoy ya casi seguro de que dedicaré el proyecto al análisis de las aventuras de la primera familia del Universo Marvel. Parece una tontería, pero todavía no he empezado y ya se está complicando. Por ahora tomo como modelos el libro de Rafa Marín sobre Marvel (leído hace unos años) y el de Manuel Barrero sobre Barry Smith. Ayer no avancé mucho en este sentido: sólo leí unas pocas páginas del libro de Barrero, todavía sobre los inicios de Windsor-Smith en Marvel (su número de The X-Men, tres de Daredevil y dos de The Avengers), ocupado como estaba en perder el tiempo y luchando contra el premiere. Barrero me da pistas sobre en qué cosas fijarme cuando analizo una composición de página, pero no es mi intención desgranar las diagramaciones de Kirby en FF (ahí queda eso), ni estudiar la estructura de un solo número o de una determinada (reducida) cantidad de números alrededor de la misma trama, sino, y hasta que tope con una realidad que me lo impida y me haga variar de rumbo, tratar de describir cómo Stan Lee y Jack Kirby, en los años 60, construyeron, mes a mes, un mundo de ficción ambientado en nuestro presente. Me centraré sobre todo en Los 4 Fantásticos, y en cómo, sin ser conscientes de que estaban haciendo historia, sus creadores iban sacándose personajes de la manga al tiempo que definían las personalidades de la familia, expandiendo los límites del edificio Baxter (su base) hacia fuera, hasta muy lejos en el espacio, y hacia dentro, hasta lo más hondo del alma de las criaturas melodramáticas que pueblan el Universo Marvel. También, por supuesto, el fantástico concepto del continuará y el de los personajes invitados. Con un poco de suerte, alguien ya habrá hecho todo esto y lo habrá publicado en EEUU, así que sólo tendré que conseguir el libro, leerlo y sablearlo. Si no lo ha hecho nadie (bueno, Marín les dedica unas cuantas páginas), o lo que encuentre no se adapte exactamente a mis propósitos, entonces me toca trabajar. Lo que sí hay, según leo en la bibliografía de Barrero, son libros (estadounidenses, claro) sobre el comic-book y la historia del tebeo de superhéroes. Será cuestión de localizarlos.

No será sólo leer la primera década de The Fantastic Four y tomar notas (que no es poco), sino tratar la obra en su contexto. Por supuesto, cuento con gran cantidad de artículos en los propios tebeos, pero debería localizar las fuentes en las que se basan. Por ejemplo, cuando me dicen que Kirby dibujó un tebeo entero de 20 páginas del Capitán América en un fin de semana para suplir un retraso de Steranko en la entrega de su siguiente número sobre la muerte de Steve Rogers (por favor, no vayáis a creeros que el Capi sólo ha muerto este año), me lo creo, vale, seguro que Kirby fue capaz de eso, ¿pero dónde lo ha leído quien lo ha escrito?

Barrero intercala la situación personal de Smith como inmigrante ilegal en EEUU con sus trabajos. Algo así debería hacerse con la vida de Lee y Kirby. Claro que, para alguien como Kirby, quien, según dice Abraham García en un especial sobre el autor de hace años, dibujaba casi mil doscientas páginas anuales (tres y pico al día) durante 1962 y 1963, y una media de 670 al año entre 1958 y 1978, poca vida le debía quedar. Al menos enumeraré todas las colecciones que tenía que dibujar cada mes mientras se ocupaba también de Los 4 Fantásticos. Todavía debo echar cálculos: ya os las diré.

Mmm... yo no quería hablar de nada de esto. Al menos, no así. Sigo teniendo pendiente ampliar unas notas sobre el FF #1 y el DD #163, más que nada para tratar de aplicar el "chip Pavía" y el Modo de Representación Institucional (MRI) al tebeo de superhéroes. Pero ya es tarde para eso.